Hace unos meses reformé el baño de casa. Azulejos nuevos, una ducha más cómoda y cromada, el mueble en voladizo; incluso replanteé la distribución para aprovechar mejor el espacio porque el baño es pequeño. Sobre el papel, las revistas de decoración que me estudié y los tableros de Pinterest, todo encajaba. Pero en la práctica no fue tan fácil porque hubo una parte del baño que no se podía tocar. Siempre había pensado que los antiguos dueños habían puesto una columna de ladrillo para hacer una estantería. Me parecía muy estrecha y era una de las primeras cosas que quería cambiar. Pero no. Cuando vino el albañil, me explicó que aquello era un pilar de la estructura del edificio. Y lo que habían hecho ellos era 'alargarlo' para integrarlo mejor. Al ver mi cara de 'no me lo creo', me hizo lo que llamó el 'truco del coco': dando golpecitos en la pared. La parte original, donde está el muro de carga, sonaba sólida, seca, mientras que la ampliación sonaba hueca, como un coco. Y ahí ya no había mucho que hacer.
El baño quedó ideal, tal y como esperaba a pesar del imprevisto, pero el problema del espacio, uno de los principales motivos por los que había decidido hacer la reforma, seguía ahí. Ese hueco estrecho seguía sin estar bien aprovechado. Mi nuevo baño era más moderno, más bonito ("Es de revista", dijo mi suegra al verlo), pero me di cuenta que no siempre se necesita hacer más obra para aprovechar el espacio.
Estos 3 organizadors de Ikea son clave para ordenar baños pequeños
Buscando soluciones, que además se ajustaran a un presupuesto bastante ajustado, después de la obra, encontré varios organizadores para baños pequeños con los que de verdad he conseguido aprovechar cada centímetro. Desde la parte detrás de la puerta, que siempre queda olvidada, hasta ese hueco imposible junto al pilar que ahora por fin tiene un mueble en condiciones y no unas estanterías que se llenaban de polvo y además se veía todo lo que había.
Armario estrecho y alto con 4 baldas y puerta
Este armario ha sido el gran descubrimiento. Con solo 30 centímetros de ancho, encaja justo en esos espacios donde parece que no cabe nada. En mi caso, ese rincón junto al pilar que tenía desaprovechado. Tiene varias baldas para colocar desde las toallas hasta productos de higiene o limpieza sin que se vea lo que hay dentro. El color es perfecto con cualquier color de azulejo.
Perchero para puerta
La parte trasera de la puerta es ese lugar olvidado en casi todas las casas. Y, sin embargo, ha sido mi gran descubrimiento tras la reforma. No quería taladrar los azulejos nuevos, tampoco pegar percheros de silicona, que luego los cambias de sitio y se queda la marca para siempre. Así que el perchero que se coloca detrás de la puerta era la mejor opción y este modelo en concreto de Ikea, de color blanco, como las puertas de casa, se ha convertido en mi compra estrella. Tiene seis enganches y es perfecto para colgar albornoces, toallas o incluso la ropa de estar en casa. No ocupa espacio, no necesita instalación complicada y vuelves a ganar espacio.
Cesto para la ropa sucia
Otro de los imprescindibles en un cuarto de baño es un cesto para meter la ropa sucia. En mi caso, necesitaba un modelo que fuese estrecho, no muy grande y rígido para que encajase en otro de los huecos que había quedado. Y así fue como encontré el modelo Skubb. Antes de comprarlo, leí algunas reseñas porque no es que sea un producto específico para el baño y me llamó la atención la de usos que le puedo dar si me aburro de verlo en el cuarto de baño: desde almacenaje para libros y apuntes hasta para ponerlo bajo la pila del fregadero o para organizar la ropa de otras temporadas.
Al final, la solución de espacio para baños pequeños no estaba en tirar paredes o una nueva redistribución. El pilar sigue ahí, pero la sensación que tengo al entrar en mi baño es completamente distinta y no solo por los nuevos azulejos, que me encantan, o la nueva distribución, sino porque ya no hay huecos desaprovechados ni toallas ni cremas a la vista.
















