Millones de aficionados tienen este 14 de julio la mirada puesta en Lamine Yamal durante la semifinal del Mundial entre España y Francia. Con 19 años recién cumplidos, el internacional español vuelve a afrontar un partido en el que muchos esperan que marque la diferencia. Pero ¿cómo se gestiona una presión así siendo tan joven? El psicólogo Andrés Montero, director de Ethos Psicólogos, analiza el reto mental al que se enfrenta el futbolista y comparte una recomendación tan sencilla como sorprendente: "Que piense solo en hacer feliz a su hermano pequeño". Lamine es un futbolista muy familiar y está muy unido a su hermano pequeño, Keyne, con el que comparte un gesto cómplice que se ha hecho viral (el de sacar la lengua cuando acabe el partido). "No se da cuenta. Cuando le enfoca la cámara, hace tonterías. Estoy orgulloso de él y de grande se verá y será feliz de lo que hace. Me gusta que la gente le tenga cariño", destacó el deportista en rueda de prensa. La misma en la que también confesó que su padre no había podido acompañarle al Mundial por un problema de salud.
Lamine Yamal debutó con el primer equipo del Barcelona con solo 15 años y acaba de cumplir 19. Cuatro años como profesional que le dan una gran experiencia ante retos profesionales como es este partido de semifinales. Sin embargo, Andrés Montero recuerda que una cosa es desenvolverse con naturalidad dentro del terreno de juego y otra muy distinta gestionar todo lo que sucede fuera de él. "Lamine Yamal lleva tiempo compitiendo al máximo nivel, pero eso no significa que todo lo que ocurre alrededor le resulte fácil de gestionar. Una cosa es saber qué hacer con el balón y otra convivir con la sensación de que millones de personas esperan que seas decisivo cada vez que juegas", explica el psicólogo.
Lamine Yamal, la recomendación de un psicólogo
En su opinión, el verdadero peligro aparece cuando el futbolista deja de centrarse en la siguiente jugada para empezar a pensar en las consecuencias de un posible error, en las críticas o en la posibilidad de decepcionar a todo un país. "El riesgo no está solo en que la gente espere mucho de él. Está en que él pueda sentir que tiene que ser extraordinario en todos los partidos. Un gran jugador no es el que nunca falla, sino el que no se queda atrapado en el fallo", advierte.
Para Andrés Montero existe una diferencia importante entre la presión que realmente vive el jugador y la que generan quienes observan el partido desde fuera. "Desde fuera hablamos de hacer historia, salvar al equipo, demostrar que es el mejor o ganar por todo un país. Pero el jugador no puede salir al campo pensando en todo eso", explica.
"Cuanto más grande hacemos el partido desde fuera, más pequeño necesita hacerlo él dentro de su cabeza", resume el experto. Y destaca: "Ningún deportista puede competir bien si siente que cada error pone en duda todo lo que vale".
Las rutinas y alejarse de la presión, claves para Lamine Yamal
A pocas horas de un partido tan importante, el psicólogo Andrés Montero desaconseja introducir cambios en la preparación mental. "Lamine, como jugador de élite, ya tendrá sus propias estrategias para entrar en estado de 'flow'. Ahora no es el momento de aprender cosas nuevas. Es el momento de ejecutar las estrategias que ha aprendido", explica.
Ese estado psicológico, caracterizado por una concentración absoluta en el presente, permite que las decisiones y los movimientos fluyan con naturalidad, reduciendo la autocrítica y favoreciendo el rendimiento. Por eso, el experto insiste en que, antes del encuentro, el futbolista debe centrarse únicamente en aquello que depende de él: cómo se prepara, cómo compite, cómo se comunica con sus compañeros y qué hace en la siguiente jugada. Del mismo modo, recomienda mantener las rutinas habituales y evitar cualquier cambio de última hora. "Lo que más seguridad suele dar es hacer lo que ya conoce", señala.
La presión no siempre es mala para Lamine Yamal, asegura el psicólogo
Entre todos los consejos que ofrece Montero, hay uno especialmente llamativo por su sencillez. El psicólogo propone que Lamine Yamal reduzca mentalmente el enorme escenario de una semifinal mundialista a una única persona. "Una pequeña ayuda es que jugase el partido no para los millones de personas que le ven sino que solo lo juegue para poner contento y hacer feliz a su hermano pequeño. Intentar que él sea el único espectador", explica.
Lejos de considerar que toda presión resulta perjudicial, Andrés Montero recuerda que una dosis adecuada de nervios puede ser incluso positiva. "La presión genera ansiedad que, en su grado adecuado, ayuda a activarse, a concentrarse y a dar lo mejor de uno mismo", comenta. El problema aparece cuando el jugador siente que no puede equivocarse o que su valor depende únicamente del resultado.
Por eso insiste en que no se trata de eliminar los nervios antes de una semifinal, sino de impedir que dominen al futbolista. "Lo perjudicial es entrar en el campo pendiente de no fallar", sentencia. Para el experto "la mejor forma de proteger a un jugador joven no es quitarle toda la presión, algo que además sería imposible, sino recordarle que no está solo, que forma parte de un equipo y que un error no cambia quién es ni todo lo que ha conseguido".
















