Antes de convertirse en una leyenda del fútbol, antes del Barça, de Argentina y de las finales del Mundial y mucho antes de una foto premonitoria con Lamine Yamal hace 19 años, Lionel Messi tuvo que convivir con un problema de crecimiento que marcó sus primeros años y obligó a su familia a tomar decisiones que acabarían cambiándole la vida. "Me inyectaba yo solo las hormonas cuando era pequeño", confesó en una entrevista para América TV. La historia de Messi, que recibirá el Premio Princesa de Asturias este año, comienza en Rosario el 24 de junio de 1987 y creció en una familia muy unida, con sus padres, Jorge Messi y Celia Cuccittini, y sus hermanos. Jugaba en el barrio y en cualquier lugar donde hubiera una pelota. Pero una de las figuras más importantes de sus primeros años fue su abuela materna, Celia, a la que Messi siempre ha recordado con enorme cariño.
Fue ella quien insistió para que aquel niño pequeño, tímido y de baja estatura empezara a jugar. Messi dio sus primeros pasos en el club Grandoli, en Rosario, donde empezó a llamar la atención pese a ser más pequeño que muchos de sus compañeros. El gesto que tantas veces ha repetido después de marcar, levantando los dedos hacia el cielo, está dedicado a su abuela, fallecida cuando él todavía era un niño. Después llegó Newell's Old Boys, el club de su ciudad y uno de los lugares donde comenzó a verse que Messi no era un chico más. Sin embargo, junto a ese talento apareció también una preocupación familiar: Leo no crecía al ritmo esperado para su edad.
El problema de salud que llevó a Lionel Messi a Barcelona
El diagnóstico fue déficit de hormona de crecimiento. A Messi le detectaron ese problema cuando todavía era un niño y comenzó un tratamiento que consistía en administrarse hormonas cada noche. Años después, en una entrevista en el programa argentino 'La Cornisa', de América TV, el propio futbolista explicó cómo vivió aquella rutina médica: "Me inyectaba yo solo las hormonas cuando era pequeño, una vez por noche. Cada día me tocaba una pierna. Empecé con 11 más o menos. No me impresionaba, al principio me lo hacían mis padres, luego aprendí. Era como un lápiz, pequeño. No me dolía y lo hacía con normalidad".
Para su familia fue una etapa compleja. El tratamiento era caro y exigía constancia. Sus padres tuvieron que implicarse por completo para que Leo pudiera continuar con él mientras seguía creciendo como futbolista. En una entrevista recogida por DSPORTS, recordó el esfuerzo de su madre para intentar cobrar el dinero que ayudaba a pagarlo. "Cuando iba mi vieja a buscar la plata de una punta de Rosario a la otra, en el club le daban dos pesos o le decían que no estaba. Por eso la bronca de mi vieja con Newell's", explicó.
Antes de que apareciera el Barcelona, Messi también tuvo una oportunidad frustrada en River Plate. El club argentino se interesó por él y el propio Leo ha recordado que llegó a probar allí. Según contó, querían que se quedara en la pensión, pero necesitaban que Newell's le diera el pase. "Fui por mi cuenta a River y a los 10 días volví y me dijeron que sí, que querían que me quedara en la pensión, pero necesitaban que sacara el pase de Newell's y en el club no me lo daban y se cortó todo", relató años después.
Con 13 años, Messi viajó a Barcelona para probar con el club azulgrana. El Barça vio enseguida que aquel chico bajito y silencioso tenía algo diferente. Su talento convenció a los técnicos, pero la decisión no fue sencilla. La familia tuvo que separarse y Messi se quedó en España con su padre, mientras su madre y sus hermanos regresaban a Argentina porque no terminaron de adaptarse. El propio Messi ha contado lo difícil que fue aquel momento, pero también la convicción con la que tomó la decisión. "Me quedé solo con mi padre. Me dijo, ¿qué hacemos? No, yo me quiero quedar, estoy convencido, veía que la posibilidad era real", recordó en la misma entrevista de 'La Cornisa'.
En Barcelona, Messi continuó su tratamiento, siguió creciendo y comenzó a avanzar por las categorías inferiores del club. La Masia se convirtió en el lugar donde el niño que había llegado desde Rosario empezó a transformarse en futbolista profesional. Su adaptación no fue inmediata ni sencilla, pero su calidad terminó imponiéndose. Con el tiempo, aquel chico que había llegado por un problema que en Argentina era difícil de sostener acabó convirtiéndose en el jugador más importante de la historia del Barça.
Ahora vuelve a estar ante una final del Mundial, Messi llega a ese partido como una leyenda absoluta, pero su camino empezó con muchas dudas por un problema de crecimiento que pudo condicionar su futuro y una decisión de niño que cambió la historia del fútbol.
















