Si hay un destino en la Costa Blanca que se ha ganado el corazón de los famosos, ese es Jávea. Este pequeño pueblo alicantino enamora por su enorme encanto, sus calas de aguas turquesas, su entorno natural y, por supuesto, por su rica gastronomía mediterránea. Este pueblo costero se ha consolidado, verano tras verano, en el rincón predilecto de las celebridades patrias que buscan huir de los focos-de Ibiza o Mallorca- sin renunciar al mar y la exclusividad. Entre sus fieles embajadoras destaca Blanca Suárez. Jávea (Xàbia) lleva años sorprendiendo a visitantes por su belleza. Portitxol, la Granadella o la Cala del Francés son paradas obligadas. Los amantes del snorkel y el buceo encontrarán en sus aguas cristalinas un paraíso que se puede visitar tanto por tierra como por mar. Fondear en Cala Sardinera o Cala Blanca es una auténtica maravilla que nada tiene que envidiar al fondo marino de Formentera. También está la Playa de la Grava si no quieres salir del casco antiguo. Ubicada junto al puerto y con el distintivo de Bandera Azul. Es una playa urbana de piedra y gravilla muy cómoda y con excelente oferta de restauración cerca. Por eso, no es de extrañar que la actriz suela elegir esta joya de la Marina Alta alicantina para desconectar, y este año la casa en la que está pasando unos días es un auténtico oasis de lujo.
Se trata de Ca Malva, una impresionante villa de obra nueva valorada en 3.550.000 euros en Idealista. Un auténtico búnker de diseño y privacidad integrado de forma mágica en la naturaleza. Ubicada en la exclusiva zona de Partida Tosal - Els Castellans, la vivienda se asienta sobre el Parque natural del Macizo del Montgó y tiene unas vistas privilegiadas. Con una parcela de más de 1.700 metros cuadrados. El diseño corre a cargo de la prestigiosa firma de Jessica Bataille, conocida por su maestría a la hora de mezclar la calidez mediterránea con toques contemporáneos. Una interiorista en la que Blanca Suárez lleva confiando desde 2022 durante sus vacaciones y ya se ha hospedado en varias de sus casas ubicadas en esta joya de la costa alicantina.
Quizás uno de los sellos de identidad de esta interiorista es su respeta el terreno y crear Passivhaus, Su exterior destaca por la piedra natural y la propia roca de la montaña forman parte de las paredes de la vivienda, creando un contraste salvaje y sofisticado a la vez.
Con 380 m² de espacio habitable, la casa principal ofrece cuatro dormitorios en suite, cada uno concebido como un refugio privado. Un apartamento independiente para invitados, con dormitorio, baño y acceso directo a la planta baja, completa el conjunto. La llegada es discreta y a la vez intencionada: un aparcamiento privado para dos coches conduce a un ascensor que desemboca en el corazón de la vivienda.
Una entrada de película con privacidad es total. Se accede a través de un aparcamiento privado para dos vehículos conectado directamente a un ascensor que sube hasta el corazón de la casa.
Tras bajar una espectacular escalera, se abre un espacio diáfano de techos altos, chimenea de diseño, una cuidada vinoteca y, como telón de fondo, una imponente pared de roca viva de la propia montaña.
La cocina abierta y el salón se funden, mediante enormes cristaleras correderas, con una terraza exterior donde la piscina infinita parece flotar sobre el casco histórico de Jávea y el valle.
Una de las suites principales esconde el secreto mejor guardado de la casa: su baño privado se abre por completo a un patio interior con una bañera exterior rodeada de la roca intacta de la montaña. Un oasis de desconexión absoluta.































