Que Malú es una artista consagrada en nuestro país está fuera de duda. Con solo 44 años, una carrera de casi 30 años la avala, en la que ha llegado a editar hasta 14 discos de estudio, 5 recopilatorios y otros 2 más en directo. Tampoco le han faltado reconocimientos, como el Premio Ondas 2014 a Artista del Año, la Medalla de Andalucía por su carrera, que recibió en 2015, dos nominaciones al Grammy Latino o dos más a los premios Odeón de la música. Pero es que hasta en el cine ha dejado su impronta, ya que en la edición de 2018 de los Premios Goya el documental 'Ni un paso atrás' sobre su trayectoria acumuló tres nominaciones. Sin embargo, durante buena parte de su recorrido, esta madrileña de familia de músicos criada entre Sevilla y Algeciras solo tenía un objetivo: recibir la aprobación de su tío, Paco de Lucía. "Yo con él siempre hacía todo para su aprobación, para que a él le pareciera bien, por el respeto que siempre le tuve, por ese pilar absoluto en mi vida a nivel musical", asegura. Quizá por eso atesore una anécdota de los últimos meses de vida de su apreciado tío que no había revelado hasta el momento, pero que ha compartido en su paso por el festival Starlite Occident, precisamente porque ocurrió allí, en la cita musical marbellí: "Tuve la suerte de que vino a verme nada más que una vez; poquito después ya falleció".
Malú revela una curiosa anécdota con su tío, Paco de Lucía, que nunca había contado
Aunque su primera aparición pública fue en 1995 acompañando a su padre, el cantante Pepe de Lucía, su carrera comenzó en 1998, cuando todavía tenía 15 años y el productor Jesús Yanes creyó en su talento. Desde la publicación de 'Aprendiz', su primer disco, han pasado 28 años en los que Malú ha logrado el respeto de la industria y el apoyo del público mientras aprendía a cuidar de sí misma, disfrutar de su profesión y también de su hija, Lucía, fruto de su relación con Albert Rivera. De hecho, el término disfrutar ha sido difícil de alcanzar para ella, que ha atravesado períodos complicados debido a sus problemas con la alimentación y sus inseguridades, como confesaba hace unos años en el podcast de Vicky Martín Berrocal. Pero parece que, una vez superada la barrera de los 40, y tras mucho trabajo personal, la cantante se encuentra en un buen momento, tanto en su vida privada como en la pública, llegando a vivir de una forma más feliz su profesión, tal como ha confesado en su paso por el festival Starlite Occident en su edición de 2026: "He aprendido a disfrutar hace 2 giras".
Pero si ese punto ha llegado, ha sido gracias a años de esfuerzo y constancia, tratando de dar lo mejor de sí misma en cada disco y concierto, en los que lo importante era conquistar al público. Ese compromiso con la música le viene de familia, con el mismísimo el maestro de la guitarra española Paco de Lucía como referente. Pese a abordar estilos muy distintos, su pretensión era hacerle sentir orgullo a su tío, a esa familia de artistas: "Trabajaba, me subía a un escenario y todo lo hacía primero para él, para que él estuviera de acuerdo, y después para los demás".
Sin embargo, el guitarrista apenas la vio actuar en directo, lo cual no implicaba que no estuviera al tanto de sus logros: "Él sabía de mí, evidentemente. Escuchaba todo, lo sabía todo, porque él siempre lo sabía todo y estaba pendiente de todo. Y no decía nada, y eso era bueno. Eso es que todo estaba muy bien". Pero Malú tuvo la oportunidad de conquistar a su tío con su arte, en directo, al menos una vez: "Tuve la suerte de que vino a verme nada más que una vez, que fue aquí, a Starlite; poquito después ya falleció".
Así, ante las cámaras de Europa Press, Malú compartió una anécdota inédita que suponía un vínculo muy estrecho con su tío y del que no había hablado antes. Tal como explicaba, la situación se dio de forma espontánea: "Fue en 2013. Ese año tocaba yo, y uno o dos días después tocaba él". Me llamó en el coche, llegando a la prueba de sonido: 'Oye, que quiero ir, que la niña...'", explicaba.
En ese momento, la presión de hacer un buen papel subió como la espuma. "Yo quise morirme, mi hermano quiso morirse; nos moríamos de la vergüenza, del apuro, de todo. Le hicimos un concierto a él, evidentemente", reconocía. Lo más gratificante fue descubrir su opinión del show a su término, algo que, aún hoy, despierta el orgullo de la cantante: "Se bajó y me dijo que le había gustado mucho".
Pero lo más emocionante llegó meses después, cuando Paco de Lucía ya había fallecido, ya que Malú descubrió que tenía un vídeo que había dejado sobre ella: "Dejó unas palabras grabadas, que tenéis vosotros aquí en Starlite Occident, y me las dieron como un mes después de que él muriera. (...) Yo eso no lo había visto, ni me habían dado esa entrevista. Y la verdad que fue muy bonito". Según parece, aquellos días en Marbella fueron de absoluto disfrute para Paco de Lucía, no solo por poder ver a su sobrina en directo, sino también por su propia experiencia actuando allí, como desvela su sobrina: "Lo gozó. "Él estuvo aquí y decía que le habían tratado genial, que le habían traído sushi, champán... Maravilloso".

















