Arturo Pérez-Reverte lleva toda la vida contando historias de peligro, primero como reportero durante 21 años y luego como novelista. Por eso llama tanto la atención escucharle decir que, siendo uno de los autores más leídos en España en la actualidad, si hoy empezara de nuevo, quizá no se dedicaría a la novela tradicional. "Si ahora fuera joven, me dedicaría a escribir guiones para videojuegos", sorprendió en un foro con jóvenes organizado por BBVA al responder a una pregunta sobre los libros de aventuras que pueden inspirar a las nuevas generaciones.
La declaración llegó después de una profunda reflexión sobre cómo ha cambiado la relación de los jóvenes con la aventura. Pérez-Reverte, de 74 años, reconoció que su generación se formó de otra manera: "Los libros de aventuras eran fundamentales. Yo me crié con ellos, crecí con ellos, marcaron mi vida, ellos y el cine", como prueba su polémica opinión sobre 'La Odisea' de Christopher Nolan. Pero también admitió que los libros ya no tienen el papel central que tenían antes. "El mundo cambia", dijo antes de dirigirse directamente a los jóvenes que participaban en el encuentro. "Ahora es distinto, vivís en un mundo diferente. Ahora yo creo que el videojuego es lo que tiene más interés para vosotros", reconoció, a pesar de que siempre recomienda lecturas como la que marcó su infancia o las dos novelas sobre memoria histórica que considera imprescindibles en 2026.
Arturo Pérez-Reverte cree que los libros acabarán siendo reemplazados por los videojuegos
Pérez-Reverte no afirmó que la literatura haya dejado de importar, pero sí señaló un cambio evidente en los hábitos de lectura y de consumo cultural. "El libro actual ya no funciona como antes", dijo. "Los soportes han cambiado, os aburrís, necesitáis un tipo de relato más concreto, más adaptado al mundo en el que vivís", reveló en su charla con los más jóvenes. Ese diagnóstico explica su defensa del videojuego. Para el escritor el problema no está en que los jóvenes hayan dejado de necesitar historias, sino en que las buscan en formatos distintos. "Creo que el videojuego es una buena forma de plantearse la narración como se hará en el futuro", afirmó.
"Hay videojuegos muy buenos, muy buenos", dijo, antes de destacar la diferencia esencial con otros formatos: "Tú estás dentro del videojuego. Puedes matar, vivir, conseguir cosas, construir mundos, ciudades". Esa inmersión es, para él, parte de su fuerza narrativa. El jugador no se limita a mirar lo que ocurre, sino que participa. Pérez-Reverte cree que es "un mundo fascinante" y justificó que muchos jóvenes se sientan atraídos por él. "Algunos chicos de vuestra generación se vuelven locos por los videojuegos, con razón", señaló. "Es el soporte del futuro".
Para explicar por qué el videojuego no destruye el interés por la narrativa, Pérez-Reverte retrocedió hasta el origen mismo de los relatos. Puso como ejemplo a los primeros hombres que salían a cazar mamuts y regresaban para contarlo junto al fuego. "Son los primeros narradores", dijo. No narraban solo para entretener. Narraban para enseñar a sobrevivir. "La gente estaba alrededor escuchando la historia", explicó. "Y a la gente le gustaba, necesitaba saber, porque así aprendían a matar mamuts cuando fueran ellos adultos". Para Pérez-Reverte, esa necesidad sigue existiendo. "Necesitamos que nos cuenten cómo matar mamuts, que nos cuenten cómo se hace, cómo sobreviviste, cómo te la ligaste, cómo lo hiciste. Necesitamos que nos lo cuenten, porque así aprendemos".
De hecho, el escritor no tiene una opinión apocalíptica sobre el interés de los jóvenes, sino que hay "avidez" por esos mecanismos de conocimiento. Lo que cambia es la forma de entrada. Un lector puede imaginarse dentro de una isla; un espectador puede seguir una aventura en una pantalla; pero un jugador puede tomar decisiones dentro de un mundo construido para ser recorrido.
Los libros de aventuras que aún recomienda Arturo Pérez-Reverte
La audiencia que escuchaba atentamente a Arturo Pérez-Reverte quería saber qué libros de aventuras podían inspirar hoy a los jóvenes y qué podían sacar de ellos. "Muchos libros de aventuras de jóvenes han quedado viejos ya, no sirven, ya no funcionan". Según explicó, algunos han perdido "su momento" y "su público". Pero no todos.
"Otros todavía aguantan bien", añadió, como 'La isla del coral', de R. M. Ballantyne, una de las novelas que siempre recomienda. Es una historia de tres chicos que naufragan y sobreviven en una isla. Después mencionó 'El señor de las moscas', de William Golding, y explicó por qué los colocaba juntos: "Son dos maneras distintas de abordar el grupo en una isla sometido a su suerte". También mencionó 'El guardián entre el centeno', aunque con menos entusiasmo. "A otros chicos les gusta mucho. A mí me gusta, pero tampoco me vuelve loco", dijo sobre la novela de J. D. Salinger. Y añadió una recomendación que encaja con su forma de entender la lectura: "Mortadelo es fundamental".















