El futbolista argentino Lucas Trejo se encuentra totalmente desbordado tras conocer la muerte de su mujer Yanina Maranella y de sus dos hijos, Aarón, de 7 años, y Ainhoa, de 5, a causa de los fuertes terremotos que sacudieron Venezuela el pasado miércoles. Fue el Deportivo 'La Guaira', club que milita en la liga venezolana, el que anunció la terrible noticia sobre la familia del jugador. Los tres fueron hallados entre los restos de su edificio en el complejo Cumanagoto, ubicado en la zona de Playa Grande. Tras más de 70 horas de búsqueda incansable, un rastreo que se extendió por tres largos días en los que el propio futbolista pidió desesperado ayuda por sus redes sociales: "Nuestro edificio se derrumbó, espero que no estuvieran allí", escribía sobre su familia.
Lucas también participó en la búsqueda de su familia quitando escombros para encontrarlos. Él se encontraba jugando un partido cuando ocurrieron los terremotos mientras que su familia en el edificio donde vivían estaba en casa. Ardiles contó que mantenían la esperanza de que la familia no estuviera allí al momento del derrumbe, ya que uno de los niños practicaba fútbol y solían salir por las tardes para asistir a los entrenamientos.
Ha sido un shock tan fuerte que el futbolista ha tenido que ser sedado. "A Lucas le están sedando, está muy mal, y no tiene a ningún familiar. Tienen que darle los cuerpos de sus hijos, de su esposa y venirse de nuevo a Argentina", ha expresado su hermana Karen, en declaraciones al programa de televisión 'El Doce'.
La familia se instaló en Venezuela tras el fichaje de Lucas Trejo por el Club Sport Marítimo de 'La Guaira'. "El sábado, con todo lo que pasó, tuvo un pico de estrés que produjo que lo llevásemos al médico. Le pincharon. Él está bien, pero no está en condiciones de coger el teléfono ni mucho menos de viajar", ha relatado, revelando que todavía no han podido hablar con el jugador y haciendo un llamamiento para poder estar a su lado en el momento en el que le entreguen los restos mortales de su mujer y sus pequeños: "Necesitamos que viajen lo más pronto posible porque mañana sería la cremación de los cuerpos y necesitamos que estén con él", ha asegurado sin ocultar la preocupación por su hermano.













