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Mi madre lleva desde que tenía mi edad, 31 años, cuando se casó, buscando las vajillas más bonitas y económicas. Ella siempre busca gangas y piezas que le permitan elevar el look de la mesa cada vez que nos sentamos a comer (y, sobre todo, en ocasiones especiales) y tiene la habilidad perfecta para encontrar piezas que parecen de coleccionista que, en realidad, son auténticas gangas.
Así que, es lógico pensar que habiendo vivido en una casa en la que se da tanta importancia al menaje de cocina y habiendo crecido viendo a mi madre buscar y encontrar chollazos, yo haya heredado su mismo gusto en esta búsqueda. Sí, soy consciente de que muchas de sus cosas en algún momento serán mías y que, además, este pequeño hecho hará que tengan más valor sentimental para mí, pero algunas cosas de las que encuentra quiero disfrutarlas desde ya. Así que, lo confieso, tenemos algunas vajillas iguales.
La última la ha comprado a sus 62 y es una de las más especiales. Lo digo yo que tengo una igual que la suya y tenemos una diferencia de edad de 30 años. Así que, si la vajilla es tan transgeneracional, es porque tiene algo que merece (y mucho la pena).
La vajilla más especial que compartimos mi madre y yo
En concreto, se trata de una vajilla de cerámica que hemos comprado rebajada un XX % en Carrefour. Ha pasado de 40 a apenas 30 euros y cada uno de ellos que hemos pagado, lo merece.
Esta vajilla está formada por platos llanos, hondos y de postre (en concreto, cuatro piezas de cada modelo) así que es una vajilla perfecta para el día a día.
Sin embargo, lo que más nos ha gustado de ella ha sido su diseño tan juvenil y atemporal al mismo tiempo: combina a la perfección el fucsia de los platos hondos con el fucsia con pequeño topitos desiguales de los platos de postre y, con los más especiales, con las rosas en el mismo color, sobre el blanco impoluto, de los platos llanos grandes.
Estos últimos, literalmente, me tienen robado el corazón porque me recuerdan mucho a las vajillas florales que tenían las abuelas en casa.
Mi madre siempre combina esta vajilla con un mantel de lino antimanchas que también ha conseguido en las rebajas y yo, por mi parte, la pongo encima de un mantel individual de rafia en mi mesa de madera maciza.
Es ideal para una casa de pueblo recién reformada, pero también quedará perfecta en cocinas modernas o clásicas. Además, como se puede lavar en el lavavajillas, puede ser una vajilla perfecta para el día a día.










