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Nadie organiza un evento como Isabel Preysler. Es por todos sabido que no hay aristócrata, celebridad o socialité en este país que cuide los detalles de una celebración con el buen hacer de la “reina de corazones”. Su capacidad para transformar cualquier encuentro en una experiencia inolvidable va mucho más allá del simple protocolo: es una cuestión de sensibilidad, elegancia y una intuición casi infalible para el arte social.
Solo quien ha compartido una velada con ella sabe que nada queda al azar. La iluminación, la música, el ritmo de la velada e incluso la conversación fluyen con naturalidad, como si todo surgiera espontáneamente, cuando en realidad hay detrás una meticulosa planificación. Isabel entiende que un evento no solo se ve, sino que se brinda ante los invitados y de ahí su elección para las copas y vasos: el cristal de Bohemia.
El cristal de Bohemia es tendencia de nuevo
Procedente de la histórica región de Bohemia, en la actual República Checa, este tipo de cristal es sinónimo de excelencia desde hace siglos. Su valor no reside únicamente en ese brillo tan auténtico, sino en la suma de cualidades que elevan cualquier mesa a una categoría superior. Esa tradición artesanal —perfeccionada durante generaciones de maestros vidrieros— introduce una belleza difícil de replicar.
Aunque pueda parecer frágil, estos vasos y copas que ofrece Carrefour están diseñados para soportar un uso frecuente (si se cuida adecuadamente). Esto los convierte en una inversión a largo plazo. Al fin y al cabo, no se trata de comprar menaje constantemente, sino de apostar por piezas duraderas que mantengan su buen aspecto con el paso del tiempo. Cuentan con un peso y un equilibrio que dan seguridad a su uso: no es excesivamente pesado, evita vuelcos accidentales y facilita un manejo cómodo.
No se lo he preguntado a Isabel concretamente, pero al parecer está demostrado que la elección del vaso o la copa afecta directamente a la bebida que se está tomando. No es lo mismo servir un vino en un vaso común que en una copa de cristal bien trabajada. La ergonomía de estos vasos y copas de Carrefour está pensada para que el gesto de brindar o beber sea natural, algo clave en reuniones donde los invitados están con sus dimes y diretes constantemente.
A nivel general, apostar por este tipo de vasos y copas me parece la decisión más inteligente de Preysler: combinan estética, funcionalidad y durabilidad. No son un capricho puntual, sino elementos capaces de hacer más elegante cualquier comida o reunión, por informal que sea esta. Es su versatilidad la que permite integrarlos con diferentes estilos de mesa, desde los más clásicos hasta los más modernos.
El otro día, aprovechando que pasaba a hacer la compra por un Carrefour, compré estas copas y vasos y solo unas semanas me han bastado para comprobar todas estas cualidades que os mencionaba anteriormente. Siendo así, no me extraña que Isabel Preysler haya apostado por el cristal de bohemia para sus mejores fiestas. Solo así puede una convertirse en una reina de corazones, garantizando que lo único que rompas al brindar sean estos.















