Este 28 de mayo, se celebra el Día Mundial de la Nutrición, que nació con el objetivo de promover la alimentación saludable. Fue la Organización Mundial de la Salud (OMS) quien decidió instaurar esta fecha con el objetivo de sensibilizar y educar a la población sobre la necesidad de seguir una alimentación saludable y equilibrada, que es clave para la prevención de enfermedades y nuestro correcto desarrollo físico y mental. Parece que el mensaje ha calado en la población mundial porque cada vez más personas buscan las opciones más sanas para su alimentación y ha aumentado el interés en saber exactamente qué comemos y aprender a interpretar las etiquetas de los alimentos que consumimos a diario. Por este motivo, saber entender cómo se elaboran los productos que tomamos o cuáles son las certificaciones europeas para los alimentos 'bio' u 'orgánicos' es fundamental a la hora de realizar una compra informada que nos permita seguir una alimentación saludable y sostenible. Por este motivo, hemos charlado con Vanesa León, nutricionista de Biogran, compañía líder en alimentación ecológica en España, para que nos explique cómo conseguir llevar una alimentación más consciente. Esta experta en nutrición es graduada en Nutrición Humana y Dietética y tiene más de 15 años de experiencia en formación y educación en salud, nutrición y seguridad alimentaria. Vanesa León García, ha impartido formaciones a profesionales sanitarios y de restauración, además de trabajar para mejorar los hábitos saludables de niños y mayores. Actualmente forma parte de Biogran, donde lleva más de seis años como asesora técnica en alimentación y trade marketing nutrition. Sobre la mejor alimentación para mujeres a partir de los 50 años, inmersas en la perimenopausia o menopausia, lo tiene claro. "Moderación e hidratación son palabras clave".
Vanesa, ¿por qué cada vez más los consumidores buscamos opciones más saludables y sostenibles?
Creo que detrás de esta tendencia hay varios factores. Cada vez somos más conscientes de la relación que existe entre lo que comemos y nuestra salud, pero también del impacto que nuestros hábitos alimentarios tienen en el planeta y la biodiversidad. Y eso hace que muchas personas busquen alimentos con ingredientes más reconocibles, menos aditivos y procesos de elaboración más transparentes. Esta tendencia hace que la industria alimentaria también se esté adaptando, poniendo en el mercado productos con menor impacto medioambiental. Comer con conciencia, alimentarnos pensando también en el futuro.
Vanesa León, experta en nutrición: "Empieza por priorizar frutas, verduras y cereales integrales, elegir productos ecológicos; leer las etiquetas y cocinar más en casa"
¿Qué consejos nos darías para seguir una alimentación más consciente?
Mi recomendación es empezar por pasos sencillos y sostenibles: priorizar frutas, verduras y cereales integrales; elegir productos ecológicos cuando sea posible; leer las etiquetas para evitar aditivos innecesarios; y cocinar más en casa con ingredientes naturales. También es útil planificar la compra para evitar el desperdicio alimentario y optar por formatos y marcas que garanticen trazabilidad y certificaciones claras. Pequeños cambios diarios tienen un gran efecto sobre la salud y el planeta.
En los supermercados ya es habitual ver a los consumidores leyendo detenidamente las etiquetas para conocer los ingredientes y aditivos de los alimentos, pero a veces nos perdemos un poco con términos como 'eco', 'bio' y 'orgánico'. ¿Podrías explicarnos qué son y cómo los podemos diferenciar?
En alimentación, eco, bio y orgánico son términos equivalentes dentro de la Unión Europea. La normativa europea decidió proteger distintas denominaciones que históricamente ya se utilizaban en diferentes países y mercados para referirse a la producción ecológica. Por eso, más allá de la palabra que aparezca en el envase, lo importante es comprobar que el producto cuenta con el sello ecológico europeo, la conocida Eurohoja, o bien la certificación autonómica de garantía ecológica.
¿Cómo puedo reconocer un alimento ecológico y evitar que me den 'gato por liebre'?
Lo más importante es no dejarnos llevar únicamente por claims de marketing como 'natural', 'artesano' o por envases con colores verdes, porque eso no garantiza que el producto sea ecológico. Como comentaba, lo fundamental es que tenga la Eurohoja, ya que es la garantía de que el producto procede de un sistema de producción que limita el uso de pesticidas sintéticos, restringe determinados aditivos, prohíbe los OMG y respeta normas ambientales y de bienestar animal.
Vanesa León: "Una pista útil para reconocer un alimento ultraprocesado es fijarse en la longitud de la lista de ingredientes y en si reconocemos lo que contiene"
También se habla mucho de alimentos ultraprocesados a diferencia de los mínimamente procesados. ¿Qué son y cómo reconocerlos?
Los alimentos mínimamente procesados son aquellos que han pasado por procesos sencillos para facilitar su consumo o mejorar su conservación y seguridad alimentaria. Unas semillas de lino molido o una harina de avena integral serían ejemplos claros. En cambio, los ultraprocesados se obtienen mediante secuencias complejas de procesos industriales. Suelen contener varios ingredientes, aditivos, azúcares o sal añadidos, grasas refinadas o potenciadores del sabor, y están formulados para ser muy apetecibles y de consumo rápido. Una pista útil es fijarse en la longitud de la lista de ingredientes y en si reconocemos realmente lo que contiene el producto.
¿Qué alimentos deberíamos eliminar o consumir al mínimo si queremos seguir una alimentación consciente y saludable?
Una alimentación consciente no consiste en prohibir alimentos, sino en entender qué comemos, cómo se ha elaborado y qué lugar ocupa dentro de nuestra dieta. Yo aconsejo limitar productos ultraprocesados con alto contenido en azúcares o edulcorantes sintéticos añadidos, sal, harinas refinadas y grasas poco saludables, bebidas azucaradas y snacks industriales muy refinados.
¿Qué alimentos nunca tiene en casa una experta en alimentación ecológica y por qué?
No suelo tener productos ultraprocesados industriales como snacks o bollería industrial cargada de aditivos ni bebidas azucaradas. Los cereales y derivados son siempre integrales o de grano completo. No utilizo aceites refinados ni para aliñar ni para cocinar. En su lugar, podemos optar por alternativas ecológicas, alimentos frescos o mínimamente procesados y con listas de ingredientes limpias que aporten nutrientes esenciales y saciedad.
Si me decido por apostar por alimentación ecológica, ¿por dónde puedo empezar? ¿Puedo combinarla con otro tipo de alimentos?
Por supuesto. No hace falta cambiar toda la compra de un día para otro. Se puede empezar poco a poco, por ejemplo, incorporando frutas y verduras ecológicas, huevos, cereales integrales o productos básicos que consumimos con frecuencia, como yogures, bebidas vegetales o infusiones. La alimentación ecológica puede convivir perfectamente con otros alimentos dentro de una dieta equilibrada. Lo importante es construir hábitos sostenibles y realistas, adaptados a las necesidades nutricionales individuales.
Vanesa León, experta en nutrición: "Para mujeres de más de 50, recomiendo una dieta rica en proteína de calidad, calcio, vitamina D y fibra"
Parece que cada vez apostamos por productos más naturales y simples. ¿Es mejor para nuestra salud? Es un poco como regresar a cómo comían nuestros abuelos…
Muchas veces asociamos lo sencillo con una alimentación más cercana y reconocible, y eso puede ayudarnos a tomar mejores decisiones. Apostar por alimentos con menos ingredientes, menos aditivos y procesos más simples suele favorecer una dieta más equilibrada. No se trata de idealizar el pasado, sino de recuperar hábitos positivos como cocinar más con ingredientes frescos, consumir productos de temporada o priorizar alimentos menos transformados y ecológicos.
¿Existe alguna recomendación para tu alimentación si eres mujer y tienes más de 50 años? ¿Cómo pueden empezar a cuidar más lo que comen? ¿Y si están en perimenopausia o la menopausia?
En estos casos, la alimentación juega un papel muy importante en el bienestar general y el equilibrio hormonal. Para mujeres de más de 50 años, recomiendo una dieta rica en proteína de calidad (legumbres, pescado, huevos, frutos secos), calcio y vitamina D para mantener la salud ósea, y fibra para la regularidad intestinal y el control de glucosa y colesterol en sangre. Más allá de dietas estrictas, moderación e hidratación son palabras clave. Pequeños cambios sostenidos en el tiempo, como la inclusión de una cucharada de semillas molidas (lino, chía) cada día en el yogur o la ensalada, aumentar el consumo de verduras por su interesante aporte de antioxidantes o planificar mejor las comidas para no comer lo "primero que encuentro", pueden marcar una gran diferencia en la energía, la salud ósea y el bienestar hormonal. Es el momento del autocuidado, de escuchar a tu cuerpo para tomar mejores decisiones.















