Desorden. Todos convivimos con él, aunque cada uno le ponga una excusa diferente. Puede ser sentimental, como esos recuerdos que no nos atrevemos a tirar; práctico, como las cortinas que cambiamos por no tener las medidas correctas para nuestras ventanas, pero seguimos guardando. O simplemente puede ser el resultado de años acumulando pequeñas cosas como cargadores antiguos, documentos, bolsas reutilizables o accesorios que juramos volver a utilizar algún día. El problema es que, poco a poco, terminan ocupando más espacio del que imaginamos. Los "por si acaso las necesitamos algún día", "por si acaso vuelven a ponerse de moda" o "por si acaso finalmente nos decidimos a arreglarlas".

¿La verdad? La mayoría de esos objetos "por si acaso" nunca se vuelven a usar. Permanecen olvidados en cajones, armarios y cajas debajo de la cama, ocupando espacio y energía mental. Lo sé porque me ha pasado. Mi propio cajón de cosas "que podrían ser útiles" incluía cargadores sueltos de aparatos que ya no tengo, materiales de manualidades a medio terminar y un pequeño ejército de bolsas de tela que guardaba por si se rompía alguna (aunque pasaban los años y no se rompía ninguna). Si algo de esto te suena familiar, y supongo que sí, quizás sea hora de probar un nuevo enfoque. El método de limpieza 20/20 es una forma sencilla y práctica de acabar con ese desorden y ganar espacio, al deshacernos de esos objetos que parecen demasiado "útiles" para tirar, pero que en realidad solo ocupan espacio valioso. Aquí te cuento mi experiencia al probarlo con mis cajas de almacenamiento debajo de la cama.

cajas de almacenaje ordenadas
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En qué consiste el método de limpieza y organización 20/20

El éxito del método de organización 20/20 reside en su simplicidad. Fue acuñado por The Minimalists, un documental que puede verse en Netflix y en el que los estadounidenses Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus promueven un estilo de vida minimalista. Estos se hicieron la siguiente pregunta: "¿Podría reemplazar este artículo en menos de 20 minutos por menos de 20 euros?". Si tu respuesta ha sido "sí", seguramente sea el momento de desprenderse de ese objeto.

Esta sencilla prueba elimina todas las dudas que nos hacen acumular cosas innecesarias: ¿Ese cargador de móvil de repuesto? Podrías comprar uno en el supermercado en diez minutos; ¿El mini kit de costura de emergencia o la pila de bolsas viejas? Podrías reemplazarlos fácilmente si de verdad los necesitases. Pero probablemente no lo harás.

No se trata de deshacerte de todo lo que tienes ni de vivir como un minimalista. Este método consiste en reconocer cuándo el "por si acaso" es en realidad "nunca". La regla del 20/20 te permite liberarte de la culpa y confiar en que tu vida no se desmoronará sin un cajón lleno de cables cuya clavija no funciona ya en ninguno de tus aparatos tecnológicos.

Mi experiencia utilizando el método de limpieza y organización 20/20

Tengo que reconocer que esta regla me ha gustado mucho. Me dio el empujón que necesitaba para deshacerme por fin de todas esas cosillas de las que estaba convencida que tenía que guardar, cuando en realidad sabía que no era necesario. Debajo de mi cama tengo dos cajas grandes de almacenaje que se han convertido en un cajón de sastre. Cuando me mudé, me prometí que estarían bien organizadas y serían prácticas: una para productos de limpieza, artículos de baño y medicamentos; la otra para manualidades y cosas de temporada. Pero al empezar a sacar cosas, me di cuenta del caos organizativo que había.

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En lugar de mi método habitual de vaciar toda la caja de golpe, decidí hacerlo objeto por objeto. Este ritmo más lento me obligó a pensar en el propósito, la utilidad y, sobre todo, en lo fácil que era reemplazar cada cosa. Casi de inmediato, empecé a encontrar ejemplos clásicos de objetos acumulados "por si acaso". Estaba la lana de aquella vez que pensé en empezar a tejer a crochet y no volví a tocar; luego apareció un protector bucal y el cargador de uno de los primeros teléfonos móviles que tuve. Y finalmente me deshice de un cargador de cepillo de dientes, útil en teoría, pero no cuando te das cuenta de que en realidad no es compatible con mi cepillo actual.

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El efecto fue instantáneo. Las cajas pasaron de ser un caos a un almacenamiento ordenado y bien organizado. Más aún, me di cuenta de lo liberador que se sentía tomar decisiones rápidas y lógicas. La regla del 20/20 elimina el debate emocional: ni me sentí culpable ni me arrepentí de todo lo que puse en otra caja para llevar a reciclar.

Dicho esto, también me di cuenta de que no todo se puede, ni se debe, reemplazar en 20 minutos por menos de 20 euros. Cosas como la decoración de temporada o los productos de limpieza de repuesto quizás no sean necesarios ahora mismo, pero comprarlos cada vez sería un desperdicio y poco práctico. Así que, aunque el método 20/20 no sirve para todos los casos, sin duda es una herramienta eficaz para acabar con ese desorden "falsamente útil" que llena tu espacio y tu cabeza.

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Mi conclusión sobre el método de limpieza y organización 20/20

Tras aplicar el método 20/20, me di cuenta de que ordenar no tiene por qué ser una batalla entre la lógica y el sentimiento. Esta regla replantea el proceso: en lugar de angustiarse por los "qué pasaría si", simplemente se trata de crear espacio para lo que es. Ahora, cada vez que abro esos cajones debajo de la cama, puedo ver lo que hay dentro, y son cosas que realmente uso o me encantan. No siento culpa, ni tengo un sinfín de cosas que "quizás algún día" use, ni proyectos polvorientos a medio terminar que me miran fijamente.

La regla del 20/20 no se aplica a todo, pero es un excelente punto de partida, sobre todo si guardas cosas que "podrían ser útiles" pero que nunca lo son. Pruébala con un cajón, una estantería o una caja, y te sorprenderá cómo empiezas a recuperar espacio y a encontrar más fácilmente lo que realmente utilizas.