El mundo de la decoración es como la moda: hay tendencias que duran una eternidad, otras que vuelven tras años considerándose antiguas, como los cuencos de cobre, y algunas que se transforman para adaptarse a nuestras necesidades actuales, como las clásicas damajuanas que tenían nuestras abuelas en su casa del pueblo. Por eso no todo lo vintage vuelve a estar de moda. Hay piezas que recuperamos porque tienen personalidad, véanse las míticas tazas de Duralex, y otras que, por mucho que nos recuerden a las casas de antes, se han quedado ancladas en otra época. Hubo un momento en el que tener un mueble de televisión enorme a juego con unas vitrinas, halógenos en el techo y un cartel motivador en el salón era sinónimo de una casa moderna, como cuando amueblamos el salón con muebles de estilo nórdico. Sin embargo, no todo lo vintage es recuperable porque en el interiorismo, como en la moda, hay tendencias que es mejor no rescatar y dejar como un recuerdo de otra época.
Algo que Carmen Flores, creadora de contenido especializada en decoración, explica de maravilla en una de sus últimas publicaciones en su cuenta de Instagram. "Os doy mi opinión sobre algunos muebles u objetos que nunca utilizaría para decorar; bien porque me parecen pasados o porque no son tan funcionales como parecen", comenta la experta.
Lo que una experta en decoración quitaría hoy mismo de su casa
Carmen Flores comenta que estos 'vetos' son los que ella impondría para tener una casa con estilo y personalidad. Y aunque repite en varias ocasiones que se trata de una opinión personal, muchos de sus seguidores coinciden completamente con Carmen. Lo más curioso es que muchos de estos elementos fueron, durante años, casi imprescindibles en cualquier salón español.
El fin de los "conjuntos de televisión"
Uno de los primeros elementos a los que hace referencia la experta es a los muebles modulares para la tele que incluyen baldas y vitrinas integradas. Según la experta, "estos típicos que traen baldas, vitrinas, muebles para la tele. Me parece algo un poco pasado de moda y que te resta muchas posibilidades si quieres decorar esa zona de la tele con más personalidad".
No a los carteles con mensajes positivos
Aunque fueron tendencia durante años, los carteles motivacionales con frases predeterminadas están fuera de la lista de la creadora de contenido. "Creo que hay muchas formas de sonreír en el día a día y tener tu casa decorada a tu gusto es una de ellas. Así que a mí personalmente estos carteles motivacionales no me gustan nada", explica.
El dilema de las fundas de sofá
En muchas casas el sofá no se estrenaba de verdad hasta que llegaba la funda. Era obligatorio para protegerlo y que durase años, aunque el verdadero estampado del sofá no se viese hasta que tus padres estaban a punto de cambiarlo. A esto se suma la excusa de tener mascotas y niños pequeños en casa para colocarle una funda, algo que la experta rebate con argumentos sólidos. "Yo tengo dos gatas y no tengo fundas para el sofá. Hay otras formas de sobrevivir sin ellas. Por ejemplo, quitar los pelos de tu mascota a diario, colocar mantas en el sofá que no necesariamente tengan que ser una funda o comprar un sofá desenfundable o con un tejido que se lave fácilmente", argumenta la experta.
Adióshalógenos en el techo, hola lámparas
Para la decoradora, la iluminación es clave para dar carácter, y los halógenos empotrados fallan en esta tarea al carecer de personalidad. "Creo que no da nada de personalidad. Hay un montón de lámparas de techo superbonitas y creo que son mejores opciones que tener halógenos", recomienda Carmen.
Alfombras demasiado pequeñas
Finalmente, advierte sobre un fallo común que ve en muchas casas: comprar alfombras que no cubren la superficie completa: todo el sofá, la mesa... "No tendría alfombras demasiado pequeñas porque incluso en un salón pequeño se pueden ver ridículas y creo que para tener una alfombra excesivamente pequeña preferiría no tener nada", expresa.











