Encontrar una vajilla en Lidl es algo que sucede muy pocas veces en la vida porque, aunque se ha convertido en un imprescindible para la decoración, es cierto que el mundo de las vajillas lo tienen poco explorado.
Así que, en el momento que sale una, se corona. Ya lo hizo el verano pasado, pero este ha vuelto a hacerlo con una colección de platos que a mí al menos me tiene enamorada: lo digo porque parecen totalmente artesanales y pintados a mano y porque me resultan increíblemente bonitos para las cenas en el porche de cualquier casa rural, tanto a pie de campo como cerca del mar.
No voy a decir que hay colas para hacerse con ella, porque yo no la he buscado en tienda física: no me he aventurado a correr el riesgo de recorrerme varios Lidl en su busca; la he cogido por su página web, que es bastante sencillo y no tiene gastos de envío, y en apenas dos días la tenía en casa. Y, efectivamente, no me equivocaba con ella: es una de las mejores inversiones que se pueden hacer de cara a verano.
La vajilla más bonita del verano está en Lidl
Está inspirada en la costa amalfitana italiana (una tendencia al alza que he captado después de ver las colecciones de verano de muchas tiendas de decoración). Esta inspiración no se percibe solo en el diseño de los platos, sino en su nombre: “Vajilla Amalfi”, como la ha catalogado directamente Lidl.
No obstante, lo que más me gusta de ella no es que parezca artesanal, pintada a mano, ni que esté hecha de una porcelana delicada y resistente a la vez. Lo que destaca y que la hace especial es que incluye seis modelos de platos diferentes dentro de la misma vajilla.
Es decir, por cada combinación de colores, tres platos diferentes hasta conformar un total de 18. Plato grande, hondo y de pan, exactamente.
Hay unos naranjas y azules, otros al contrario, unos rojos y azules y al revés y unos amarillos y azules y otros viceversa. Aunque suenen muy diferentes entre sí, todos hacen juego.
Así que, aunque la vajilla está pensada para 6 comensales, pueden usarla dos, o tres, o cuatro, y dará igual qué piezas combinen, porque todas encajan igual que las piezas de la más destacada vajilla de La Cartuja.
Como digo, está inspirada en la costa amalfitana, pero no tiene ningún elemento marino. Tira más hacia el estilo mediterráneo propio de las Islas Baleares españolas: grandes trazos geométricos en forma de rayas, pequeños puntos o espirales que podría haber pintado cualquier persona en un taller de cerámica doméstico, pero que, a la vez, tienen un toque especial y sofisticado.
Sobra decir que es apta tanto para lavavajillas como para microondas (aunque no sé si yo me aventuraré a meterla a la máquina, porque se puede ir borrando el dibujo).















