Si eres de la cuenca del mármol de Almería, concretamente de ese valle del Almanzora donde el mármol forma parte de la historia, la economía y la identidad de toda una comarca, es difícil que este material te resulte indiferente. En mi caso, crecí con esa relación tan particular con el mármol: no solo como una materia prima que se extrae y se trabaja, sino como algo que forma parte del paisaje cotidiano.
Quizá por eso siempre he tenido cierta debilidad por los objetos que lo incorporan —o que buscan reproducir su estética— y por esa mezcla entre tradición y decoración que consigue que una pieza de toda la vida vuelva a encontrar su sitio en nuestras casas. Y parece que encaramos el 2027 dispuestos a recuperar precisamente eso: objetos cotidianos que durante años quedaron relegados frente a utensilios más modernos y que ahora regresan convertidos, además, en piezas decorativas. A mí me recuerda al estilo 'Cuéntame cómo pasó'. La tendencia de echar la vista al pasado se nota también en la decoración con piezas que recuerdan a los icónicos pupitres de los años 70.
Regreso a la tradición: el mortero de mármol ahora es 'chic'
Es el caso del mortero, uno de esos imprescindibles de la cocina tradicional que vuelve a reclamar protagonismo. Primark se ha sumado a esta tendencia con un mortero con mano que recuerda a los clásicos modelos de mármol y que la firma vende por 10 euros. Eso sí, hay un detalle importante: aunque su apariencia bebe directamente de la estética de este material, el producto está fabricado en 100 % polirresina, según especifica Primark en su web.
La recuperación del mortero no es casual. En plena fiebre por recuperar utensilios tradicionales, como las servilletas con puntilla de ganchillo que usaba mi abuela, y convertirlos en parte visible de la decoración de la cocina, piezas que antes permanecían guardadas en un armario ahora se exhiben sobre la encimera. El mortero, al igual que los objetos de Duralex que han vuelto con fuerza, encaja especialmente bien en esa tendencia porque cumple una doble función: puede utilizarse como utensilio y, al mismo tiempo, funciona como un pequeño objeto decorativo.
El modelo de Primark recupera precisamente esa apariencia clásica, con el mortero y su correspondiente mano, pero lo lleva a un terreno más accesible y contemporáneo. Por 10 euros, la cadena propone así una versión inspirada en uno de los utensilios más reconocibles de nuestras cocinas tradicionales. Y aquí es donde aparece el mármol, aunque sea como referencia estética.
Para quienes conocemos de cerca la tradición marmolera del valle del Almanzora, resulta especialmente curioso comprobar cómo un material tan arraigado en Almería sigue funcionando como inspiración décadas después y en ámbitos tan distintos como el interiorismo, la decoración o, ahora, los pequeños accesorios de cocina. El mortero vuelve, por tanto, no solo como herramienta, sino como parte de esa tendencia que reivindica lo cotidiano, lo tradicional y lo reconocible. Y Primark lo hace del mejor modo: con una pieza de aspecto clásico, mano incluida, que cuesta 10 euros y que puede convertirse en uno de esos objetos que, sin necesidad de grandes cambios, actualizan una cocina.













