Hay baños que piden a gritos mármol travertino, grifería negra y una vela con olor a 'hotel boutique de Copenhague'. Y luego está el baño que parece haber salido directamente de una casa de barrio española en 1968, con una toalla de las de antes, un espejo con más personalidad que algunos miembros de la familia y ese inevitable aire de 'no toques eso, que eso es para que lo vean los invitados'. Zara Home acaba de acercarse peligrosamente a este segundo territorio con una colección de baño que, sin necesidad de sacar el 600 a pasear, tiene bastante de 'Cuéntame cómo pasó'.
Porque hay algo en estos accesorios que nos lleva de golpe a la España de los Alcántara: a la casa familiar, a los muebles de madera, a las sobremesas eternas y a esa decoración en la que nada pretendía ser minimalista porque, sencillamente, todavía no habíamos inventado el concepto de 'menos es más'. Aquí hay texturas, madera, vidrio, paisley y formas redondeadas. Es decir, prácticamente lo necesario para que aparezca la abuela Herminia por la puerta y pregunte quién ha dejado el grifo abierto.
Una colección de Zara Home al más puro estilo 'Cuéntame cómo pasó'
La colección tiene ese punto deliciosamente nostálgico propio de la serie que convirtió la historia reciente de España en una gigantesca casa familiar en la que todos nos sentíamos un poco vecinos. Basta con mirar estos accesorios para imaginar a Antonio Alcántara, el padre de familia, entrando en el baño con prisas, a Mercedes, su mujer, intentando mantener el orden mientras el resto de la familia hace exactamente lo contrario. Y a Carlos, uno de los hijos, descubriendo que la intimidad en una casa llena de gente era, en realidad, una fantasía. No sabemos si los Alcántara habrían comprado en Zara Home, pero estos cuatro objetos podrían haberse colado en su casa sin levantar ninguna sospecha.
La toalla de baño que habría aprobado Mercedes
Empezamos por una toalla de baño blanca confeccionada en rizo de algodón con jacquard de paisley. Blanca, mullida y con ese estampado que tiene la virtud de parecer elegante y antiguo al mismo tiempo. El paisley, además, tiene ese aire setentero que nos recuerda que hubo un momento en el que decorar consistía en mezclar estampados, texturas y colores con una confianza que hoy solo tenemos cuando vemos la serie y pensamos "qué bien estaba todo antes".
Esta toalla podría perfectamente vivir en el baño de los Alcántara, doblada con cuidado y reservada para una ocasión especial que nunca llega porque, como ocurre en todas las familias, siempre hay alguien que acaba utilizándola para secarse las manos. Y Mercedes, desde luego, no tardaría ni treinta segundos en descubrirlo.
El dispensador de jabón que parece tener más historia que nosotros
El dispensador de jabón para baño elaborado en vidrio, con diseño cilíndrico, textura irregular martillada y dosificador de madera de acacia, es probablemente el accesorio con más posibilidades de convertirse en personaje secundario de la serie. El vidrio texturizado tiene ese aspecto de objeto encontrado en una casa de pueblo donde todo parece haber sobrevivido a varias generaciones.
Y la madera de acacia del dosificador termina de darle ese toque cálido, artesanal y ligeramente retro. Nada que ver con esos dispensadores de plástico que parecen diseñados por alguien cuyo único objetivo era que no combinara absolutamente con nada. Un dispensador de jabón así en casa de los Alcántara habría generado, como mínimo, una conversación después de la paella de los domingos.
La bandeja de madera que pide lavabo con colonia encima
La bandeja de baño elaborada en madera de acacia, con diseño rectangular y esquinas redondeadas, completa el conjunto con una sencillez que parece sacada de otra época. Es de esos objetos que inmediatamente sugieren una escena: encima, un jabón, un frasco de colonia, quizá un peine y algún pequeño bote que lleva tantos años ahí que nadie recuerda para qué sirve. Y debajo, una encimera que acumula un sinfín de objetos.
La madera aporta ese punto doméstico y tradicional que encaja a la perfección con el universo de la serie. Tiene algo de casa familiar, de mueble que no se tira porque se considera que todavía está nuevo, de objeto que pasa de una habitación a otra y acaba sobreviviendo a todos los hijos. En otras palabras, estamos ante una bandeja de posibilidades para convertirse en patrimonio histórico de los Alcántara.
El espejo tríptico que directamente quiere ser protagonista
Y llegamos al objeto que no parece dispuesto a conformarse con ser un simple accesorio: el espejo tríptico fabricado en metal, pensado para ocupar la parte protagonista del baño o del vestidor. Aquí Zara Home sube un poco la apuesta. Porque un espejo tríptico no entra en una estancia para pasar desapercibido. Entra, ocupa espacio y establece jerarquías. Tiene ese aire retro de los espejos de antaño, pero también una presencia suficientemente contundente como para funcionar en un baño contemporáneo.
Tres paneles, metal y mucha actitud. Es fácil imaginarlo en una casa española de los años 60, reflejando a media familia mientras alguien se peina, otro se lava los dientes y un tercero espera fuera golpeando la puerta. Privacidad: concepto todavía en desarrollo. Eso sí, aquí hay una pequeña diferencia con la despreocupada decoración de otras épocas: para que el espejo se mantenga seguro y estable, es recomendable fijarlo correctamente a la pared. Como los tipos de soporte pueden variar, conviene valorar primero el tipo de superficie y escoger el sistema de anclaje más adecuado. Porque una cosa es recrear el espíritu de 'Cuéntame cómo pasó' y otra bastante distinta provocar una escena familiar digna de un capítulo especialmente dramático.
















