Hay colores que tienen el superpoder de transportarnos directamente a otra época. El verde de los antiguos pupitres de colegio es uno de ellos: basta verlo para recordar aquellas aulas, los cuadernos llenos de garabatos y ese momento mágico en el que sonaba el timbre y todo el mundo salía disparado. Pues bien, Ikea ha decidido rescatar esa estética tan reconocible y llevarla al dormitorio y, sorprendentemente, funciona de maravilla.

La protagonista es esta mesilla de noche que recoge ese aire retro y lo transforma en una pieza contemporánea, ligera y muy funcional. Una de esas compras que demuestran que un mueble práctico no tiene por qué parecer aburrido. Si los pupitres verdes del colegio tuvieran una versión adulta, probablemente se parecerían bastante a esta mesilla. Apuesta por un diseño limpio, un toque de color y unas líneas suaves que aportan personalidad sin convertir el dormitorio en un aula de primaria.

Una mesita de noche que recuerda al colegio

Y aquí está la gracia, que le ocurre lo mismo que a 'Cuéntame como pasó': tiene ese punto nostálgico que resulta familiar, pero está suficientemente depurada como para encajar perfectamente en un dormitorio actual. Porque sí, el verde vuelve a demostrar que una mesilla de noche no tiene por qué ser necesariamente blanca, de madera o del mismo color que absolutamente todo lo que hay alrededor. No está aquí únicamente para salir bien en las fotos. Su diseño también piensa en el día a día.

mesita de noche
Cortesia de IKEA

El cajón permite guardar esas pequeñas cosas que siempre acaban desperdigadas por la mesilla: el cargador, las gafas, un libro, el mando a distancia... Además, cuenta con un tirador oculto que mantiene el frontal limpio y minimalista. El cajón se abre suavemente desde la parte inferior, así que la funcionalidad está integrada en el diseño sin añadir elementos que rompan su estética. ¡Imagínate cómo quedaría con una funda nórdica de rayas del mismo color!

BLANKHÄLLAN Mesa de noche verde

Mesa de noche verde

BLANKHÄLLAN Mesa de noche verde

Y hay otro detalle que suma puntos: el interior del cajón mantiene el mismo color que el exterior. Puede parecer un pequeño gesto, pero precisamente esos pequeños gestos son los que hacen que un mueble se vea más cuidado. Si el cajón está pensado para esconder el caos, la parte superior tiene la misión contraria: enseñar las cosas bonitas. Una lámpara pequeña, el libro que estás leyendo, una vela, un jarrón, una fotografía o ese objeto decorativo que llevas meses moviendo de un sitio a otro buscando su lugar definitivo. Aquí lo tienes.

La idea es sencilla, una filosofía que comparte el mobiliario de oficina de Zara Home: lo práctico dentro, lo bonito fuera. Y, de paso, la mesilla consigue aportar un toque de color al dormitorio sin necesidad de lanzarse a pintar una pared entera de verde. Otro detalle interesante es su altura, especialmente adecuada para camas más altas. Es decir, no se trata solamente de una cuestión estética: la proporción también está pensada para que resulte cómoda en el uso cotidiano.

mesita verde
IKEA

Y para quienes temen que montar un mueble de Ikea implique una pequeña crisis existencial, hay buenas noticias: las patas vienen premontadas y, además, incorporan protección para el suelo. Menos complicaciones y menos posibilidades de terminar mirando un tornillo sobrante con desconfianza.