Si mientras lees este artículo tienes las manos en la cara, sueles dormir del mismo lado o frunces el ceño mientras entrenas, después de leerlo probablemente empieces a mirar algunos de tus gestos cotidianos de otra manera. Y es que hay hábitos que tenemos prácticamente interiorizados y que, sin darnos cuenta, aceleran el envejecimiento de tu piel. Pequeños gestos que, repetidos día tras día, pueden marcar, con el tiempo, grandes diferencias en nuestros rostros. La buena noticia: tomar conciencia es el primer paso para prevenirlo. Así nos lo explica Inmaculada Canterla, farmacéutica, especialista en medicina antienvejecimiento y directora de Cosmeceutical Center, en Sevilla. "Estos hábitos cotidianos están envejeciendo tu piel sin que lo sepas", nos cuenta la experta, que también nos comenta que "no se trata de obsesionarse, sino de actuar con criterio".
Pensando en esas mujeres que quieren cuidarse y prevenir el envejecimiento de la piel, Inmaculada Canterla ha lanzado un proyecto de divulgación cosmética, CC Academy, que tiene como objetivo combatir la avalancha de información, en muchos casos errónea, que circula por redes y dar las herramientas para comprender realmente cómo funciona su piel y cómo optimizar su cuidado de forma autónoma y efectiva. En su clínica, la experta y su equipo ven a diario cómo hábitos aparentemente inocuos van dejando huella en la piel. Así que le hemos pedido que nos cuente cuáles son y cómo evitarlos. "Son fáciles de corregir con conciencia y constancia", afirma.
Dormir siempre en la misma postura lateral
"Dormir de lado es una de las posturas más comunes, pero repetida noche tras noche ejerce presión constante sobre el rostro contra la almohada. Esto genera las llamadas 'arrugas del sueño': surcos más marcados en pómulos, nasogenianos y escote, además de posible asimetría facial a largo plazo", nos explica Inmaculada. Eso hace que "la piel pierda elasticidad con los años (menos colágeno y elastina), por lo que estas compresiones mecánicas se convierten en líneas permanentes".
La experta recomienda intentar "dormir boca arriba (usa almohadas especiales laterales para mantener la posición) o alterna los lados. Fundas de seda o satén también reducen la fricción".
También es importante la calidad del sueño. Si alguna vez te has levantado tras una mala noche y has pensado 'qué mala cara tengo', tiene una explicación: "Por la noche es cuando la piel se repara. Y hacerlo menos de 7 u 8 horas aumenta cortisol, reduce colágeno y empeora inflamación".
Cepillarte los dientes haciendo muecas
Confiésalo, tú también haces muecas mientras te lavas los dientes. "Muchos fruncimos el ceño, apretamos la mandíbula o elevamos el labio superior de forma asimétrica. Estos microgestos repetidos diariamente activan los músculos del entrecejo, frente y contorno de boca, favoreciendo líneas de expresión que, con el tiempo, se fijan", argumenta Canterla.
A esto se suma que son gestos automáticos que hacemos, mínimo, dos o tres veces al día. "Entrena la conciencia facial: relaja el rostro mientras te cepillas y mantén una expresión neutra. Pequeños cambios suman mucho", aconseja la experta.
Fruncir el rostro en el gimnasio al levantar peso
Típico, coges unas pesas y empiezas bien la serie, continúas, cada vez más costando más y comienzas a fruncir el ceño, apretar la mandíbula o tensar el tercio superior del rostro. "Esta 'cara de esfuerzo' repetida activa el músculo corrugador y frontal, profundizando las arrugas del entrecejo y la frente. El ejercicio es fundamental para la salud y la longevidad, pero la piel también 'entrena' con él", explica Inmacula Canterla. La farmacéutica sugiere que seas "consciente de tu expresión facial durante el entrenamiento. Relaja la frente (puedes probar levantar ligeramente las cejas para evitar fruncir) y combina tu rutina con cuidados que relajen la musculatura (como ciertos péptidos, neuromoduladores o tratamientos en cabina)".
No usar filtro solar a diario (¡El más importante!)
Inmaculada Canterla coincide al 100% con la dermatóloga Ana Molina: el protector solar es imprescindible. "Aunque parezca obvio, sigue siendo uno de los errores más frecuentes. La radiación UV es responsable de hasta el 80-90% del envejecimiento visible (fotoenvejecimiento): manchas, pérdida de firmeza, arrugas profundas y textura irregular", nos expone rotunda.
Inmaculada asegura que "no basta con usarlo en verano o en la playa" y que su uso "debe ser diario, incluso en interiores o días nublados (los UVA atraviesan ventanas y nubes). En Cosmeceutical Center recomendamos siempre protectores minerales de amplio espectro, que además cuidan la barrera cutánea. Reaplica cada 2-3 horas si estás expuesta".
Desmaquillar la piel de forma brusca
"Tirar, frotar o arrastrar la piel con fuerza durante la doble limpieza o la retirada de maquillaje genera estrés mecánico repetido. Este microtraumatismo continuo contribuye directamente a la pérdida de elasticidad y a la aparición de flacidez prematura, especialmente en zona periocular y mejillas", detalla la experta en medicina antienvejecimiento. Para que esto no ocurra, Inmaculada recomienda siempre "realizar movimientos suaves, ascendentes y con productos que emulsifiquen bien el maquillaje sin necesidad de frotar".











