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"¿Cuál es la mejor crema antiarrugas?", "¿qué tratamiento funciona de verdad contra el envejecimiento?"… Son dos de las preguntas que la dermatóloga Ana Molina recibe de forma constante en consulta y también en redes sociales, donde tiene casi 400.000 seguidores. La preocupación por mantener una piel joven, luminosa y sin manchas es una constante en muchas mujeres a partir de los 50 años, cuando las primeras líneas de expresión pasan a ser arrugas profundas y nos obsesionamos por buscar un remedio rápido y efectivo para suavizarlas. Llenamos el neceser de cremas, sérums o cualquier otro producto que nos recomiende una compañera de trabajo. Sin embargo, para la experta en cuidado de la piel hay un único producto que marca un antes y un después en la piel: el protector solar. "Si solo pudieras usar un cosmético en tu vida, este sería el que te daría un experto", aseguró Molina durante su entrevista para el podcast B3tter.
La dermatóloga explica que gran parte de las arrugas, la pérdida de firmeza y las manchas tienen un origen común: el daño acumulado de la radiación ultravioleta. Un impacto que, día a día, va dejando huella en la piel, aunque no siempre se perciba de inmediato. "No hay nada que tenga un impacto tan brutal en la apariencia, en parecer más joven, que protegerte del sol", asegura la experta. Y pone como ejemplo algo que ve a menudo en su consulta y es comparar la piel de la cara, el cuello o los brazos con otras partes que siempre llevamos tapadas. "Yo alucino cuando vienen los pacientes y vienen con todo lleno de lentigos, pecas... o sea, todo fotoenvejecido. Dicen: 'No, esto no es del sol'. Y les respondo: '¿Qué no es del sol? A ver el culo'. Y lo tienen perfecto: una piel densa, potente, nacarada, blanquita, perfecta... o sea, como de un bebé", describe la doctora.
Por eso, durante el podcast, Ana Molina afirma que "el mejor regalo que le puedes hacer a tus hijos es asegurarles una buena fotoprotección solar en los 20 primeros años de vida, porque ahí además es donde se gesta el mayor riesgo de cáncer de piel en la edad adulta". De ahí que, si solo se pudiera usar un producto cosmético en vida para la cara, ese "tiene que ser un fotoprotector solar porque el efecto del sol en la piel es impresionante".
Ana Molina: "Siempre optar por fotoprotectores 360º"
"Sol sí, pero con cabeza", es otra de las afirmaciones que hace la doctora Molina durante el podcast. Y es que es importante que nos dé el sol, pero siempre a horas en las que los índices ultravioletas no sean muy altos y con protección solar adecuada a nuestro tipo de piel. "Siempre optar por fotoprotectores 360º porque la gente solo se fija en el numerito que aparece (SPF 30 ó 50) y ese numerito solo te explica la protección frente a la radiación ultravioleta B pero la radiación solar tiene B, A, infrarrojos y luz visible. Entonces, lo ideal es usar un fotoprotector que, además de ese SPF, incluya la palabra UVA y que incluya antioxidantes o incluso pigmentos en su composición que nos protejan de los infrarrojos y de la luz visible, como es la luz azul, que está tan de moda porque es la que emiten los dispositivos electrónicos", defiende la experta.
Durante la charla, la dermatóloga también habla sobre las rutinas de belleza, defendiendo las que se basan en limpieza, hidratación y el uso de antioxidantes o retinoides. También Molina destaca la conexión directa entre la mente y la piel, señalando al estrés y la mala alimentación como factores que afectan a nuestro cutis. "Son dos órganos superconectados; lo que pasa en la piel lo sabe el cerebro, lo que pasa en el cerebro lo sabe la piel. Entonces, no hay nada que afecte tanto a nuestra piel como el estrés. Nos envejece, empeora muchísimas enfermedades; de hecho, la mayoría de enfermedades crónicas de la piel, como acné, psoriasis o dermatitis atópica, los brotes les dan cuando están estresados", explica la doctora.












