En esta nueva entrega de nuestro consultorio de belleza, la doctora Victoria Trasmonte aborda un tema muy interesante y que a muchas nos preocupa: ¿Qué le pasa a nuestra piel tras un largo viaje? ¿Sufre? ¿Cambia? ¿Puede irritarse o deshidratarse? ¿Qué debo hacer para que esté perfecta? A todas estas preguntas, da respuesta la Jefa de servicio de Medicina Estética de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid en nuestra sección Diez Minutos cuida de ti, Pero calma que todo tiene solución y mucha más si antes de curar prevenimos cuidando la piel previamente a los viajes. Sobre la piel y los viajes, asegura que "es frecuente notarla más apagada, deshidratada y sensible".
Viajar es una de las mejores formas de desconectar, descubrir nuevos lugares y romper con la rutina. Sin embargo, mientras disfrutamos de la experiencia, nuestra piel suele enfrentarse a numerosos factores que alteran su equilibrio. Por eso, después de un viaje largo, es frecuente notar la piel más apagada, deshidratada y sensible. En los aviones, la baja humedad ambiental favorece la pérdida de agua, haciendo que la barrera cutánea se debilite. Si además el destino ha implicado altas temperaturas o largas jornadas al aire libre, pueden aparecer manchas, enrojecimiento y un aumento del estrés oxidativo provocado por la radiación solar. El descanso insuficiente y las alteraciones del sueño también influyen.
La buena noticia es que existen tratamientos estéticos no invasivos capaces de devolverle rápidamente su aspecto saludable. Uno de los que más recomiendo es la higiene facial, que elimina impurezas acumuladas, limpia los poros en profundidad y prepara la piel para recibir activos hidratantes y reparadores de manera más agradable. El siguiente paso es la hidratación intensiva mediante ácido hialurónico, vitaminas y antioxidantes, otra excelente opción para restaurar el nivel de agua perdido y recuperar elasticidad y confort.
Recuperar el 'efecto buena cara' se puede conseguir también durante los meses de verano con el nuevo tratamiento que hemos incorporado a nuestra consulta: el Carbón Peel. Este procedimiento combina una mascarilla de carbón activo con un láser especial que elimina impurezas, reduce el exceso de grasa, minimiza el poro y da luminosidad. El resultado es una piel con efecto glow, uniforme y con una textura visiblemente más refinada, sin apenas tiempos de recuperación.
Cuando el principal problema es la falta de luminosidad o las manchas superficiales, los peelings químicos suaves favorecen la renovación celular y mejoran la uniformidad del tono sin requerir largos periodos de recuperación. En cambio, si la piel presenta signos de fotoenvejecimiento o daño solar, los tratamientos con luz pulsada o láser, siempre indicados por un profesional, pueden contribuir a mejorar la textura y reducir las alteraciones pigmentarias.
No hay que olvidar el cuidado corporal. Exfoliaciones suaves seguidas de envolturas hidratantes ayudan a recuperar la suavidad de la piel tras la exposición al sol, la sal o el cloro. En cualquier caso, el mejor tratamiento comienza en casa: limpiar correctamente el rostro, utilizar sérums antioxidantes, aplicar una crema hidratante adaptada a las necesidades de la piel y mantener el uso diario de protector solar. Tras las vacaciones, la piel necesita tiempo para recuperar su equilibrio y combinar una rutina adecuada con nuestros tratamientos profesionales personalizados es la mejor manera de devolverle toda su luminosidad y vitalidad.














