En esta nueva entrega de nuestro consultorio de belleza, la doctora Victoria Trasmonte nos habla del cuello. Sí, ese gran olvidado en la rutina skincare de muchas de nosotras. Porque sí, admítelo, muchas mañanas al limpiar tu piel e hidratarla, se te olvida poner un poco más de crema y darle nutrición al cuello y al escote. Y eso es pésimo para la piel de la zona porque, además, delata, antes que nadie, nuestra edad. La jefa de servicio de Medicina Estética de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, en nuestra sección Diez Minutos cuida de ti, pone el foco en esa zona y nos ofrece las mejores soluciones para que luzca perfecta: "Existe un amplio abanico de tratamientos capaces de prevenir, corregir y rejuvenecer esta zona".
La mayoría de nuestras pacientes suelen dedicar cuidados al rostro, mientras el cuello suele quedar en un segundo plano. Sin embargo, su piel es más fina, produce menos colágeno y elastina y está sometida a los efectos del sol y el movimiento. El resultado es una zona donde las arrugas, la flacidez y la pérdida de calidad cutánea aparecen antes de lo esperado. Existe un amplio abanico de tratamientos capaces de prevenir, corregir y rejuvenecer esta zona. Cuando el objetivo es mejorar la calidad de la piel, la mesoterapia con vitaminas sigue siendo uno de los tratamientos más demandados. Mediante pequeñas microinyecciones aporta sustancias revitalizantes que devuelven luminosidad, mejoran la hidratación y ayudan a mantener una piel más saludable.
En la misma línea, las terapias regeneradoras estimulan los procesos naturales de reparación del tejido, favoreciendo la producción de colágeno y consiguiendo una piel progresivamente más firme y uniforme. Otra alternativa muy eficaz es la hidratación. En este caso no se busca aportar volumen, sino restaurar la hidratación desde el interior, mejorando la elasticidad y dando un aspecto más jugoso y saludable.
Entre las últimas incorporaciones destacan los polinucleótidos, considerados por muchos especialistas como una nueva generación de tratamientos regenerativos. Su principal diferencia es que, además de hidratar y revitalizar, favorecen la reparación celular y crean un entorno biológico que optimiza la regeneración de los tejidos. El resultado no es un cambio inmediato, sino una mejora progresiva de la calidad, resistencia y firmeza de la piel.
Qué hacer cuando ya hay mucha flacidez
Cuando el envejecimiento ya se traduce en arrugas marcadas o flacidez, los tratamientos con láser se convierten en grandes aliados. El láser fraccionado no ablativo estimula la formación de colágeno respetando la superficie cutánea, lo que permite una recuperación rápida. Por su parte, el láser CO2 fraccionado actúa de forma más intensa, renovando las capas superficiales de la piel y mejorando la textura, las arrugas y la firmeza, aunque requiere algunos días de recuperación.
Otro de los signos característicos del envejecimiento del cuello son las bandas platismales, esas cuerdas verticales que aparecen por la acción del músculo platisma. Su relajación permite suavizar su apariencia y conseguir un cuello más terso y elegante. Aunque los tratamientos médico-estéticos ofrecen resultados cada vez más naturales y duraderos, cuando la flacidez es muy acusada, la cirugía sigue siendo la opción más eficaz. El minilifting cervical permite reposicionar los tejidos y redefinir el contorno del cuello con resultados duraderos.














