Antes de convertirse en compañera de reparto de Verónica Sánchez en ‘Las hijas de la criada’, la esperada adaptación televisiva de la novela de Sonsoles Ónega, Carlota Baró ya había dejado huella en otra ficción de época: ‘La Moderna’, una serie ambientada en el Madrid de los años treinta que consolidó su versatilidad como actriz.

En ‘La Moderna’, Baró dio vida a Celia Silva Gallardo, una fotógrafa independiente, inconformista y decidida, que lucha por hacerse un lugar en un entorno dominado por hombres. Hija de una familia conservadora, descubrió su vocación en secreto ayudando a su abuelo en un estudio fotográfico, y más tarde logró convertirse en reportera para la revista ‘Crónica’. Su personaje aportó una visión moderna, libre y reivindicativa a una historia marcada por los cambios sociales de la época. Ahora, la veremos en 'Las hijas de la criada'.

carlota baro y veronica sanchez, protagonistas de 'las hijas de la criada'
Atresmedia

Celia llega al salón de té ‘La Moderna’ para hacer un reportaje, y allí conoce a Laurita, la sobrina de Don Fermín. Entre ambas se genera un vínculo profundo que no tarda en influir en la visión de Laurita sobre su propio rol como mujer en la sociedad. La llegada de Celia supuso un giro significativo en las tramas de la serie y fue uno de los motores narrativos de su segunda temporada.

Carlota Baró brilla en 'La Moderna'

la moderna
RTVE

La incorporación de Carlota Baró a 'La Moderna' se produjo en una etapa en la que la serie ya había consolidado a su elenco principal, con nombres como Helena Ezquerro, Almagro San Miguel y Teresa Hurtado de Ory. A lo largo de sus 366 capítulos, ‘La Moderna’ combinó drama, romance, crítica social y una estética cuidada, convirtiéndose en una de las apuestas más destacadas de La 1.

Tras su paso por ‘El secreto de Puente Viejo’ y ahora por ‘La Moderna’, que finalizó en La 1 en marzo, Carlota Baró se posiciona como una de las actrices más sólidas en el género de la ficción histórica. Su participación en ‘Las hijas de la criada’ representa un nuevo reto, que llega en un momento de madurez artística y reconocimiento profesional.