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Uno de los rostros más recientes de la popular serie de La 1 'La Promesa' -y que parece haber llegado para quedarse- ha sido Feliciano, el tímido personaje, hermano de la malvada Petra, que se las ha visto y deseado para integrarse entre los miembros del servicio de los marqueses de Luján. Esas dificultades también las ha vivido el actor que lo interpreta, Marcos Orengo, desde que llegó al set de grabación, tal y como ha confesado en una entrevista a Diario de Sevilla.
"Encarnar a Feliciano ha sido un proceso duro, con muchas inseguridades y mucho trabajo. Cuando comencé a ensayar con Amanda y Charo (las coaches de la serie) nunca pensé que podría llegar a encarnar fielmente al personaje", comenta el actor, que no era la primera vez que se embarcaba en una serie diaria, pues ya estuvo en 'Servir y proteger'. Según Orengo, el personaje era tan distinto a él -"es un hombre de pueblo, rudo, con muy poca cultura y educación"-, que no se creía "estar a la altura". Pero, gracias a que las coaches le repetían 'Si te han escogido a ti, es porque tú eres Feliciano', lo consiguió. "Comenzamos a rascar desde el punto de vista que tiene un corazón enorme, es sincero, leal y muy buena persona. No cabe duda de que Feliciano se ha aprovechado de la cara de niño bueno que tengo", bromea.
Marcos Orengo: "Me levantaba con la mandíbula tensa y no podía vocalizar"
Para él, ha sido muy distinto este trabajo que el de 'Servir y proteger', de ahí que lo haya vivido con muchos más nervios: "En aquella serie, yo no tenía experiencia en producciones donde se exige un ritmo tan alto y mi personaje solo iba a estar tres meses, por eso no me dio tiempo a pararme y apreciar dónde estaba". En 'La Promesa' ha podido darse cuenta de a lo que se enfrenta: "Una diaria es una masterclass constante".
También el reparto de renombre que se iba a encontrar en 'La Promesa' era algo que le imponía. "No dejé los nervios hasta que pasaron dos meses; me levantaba durante ese tiempo con la mandíbula tensa y me costaba vocalizar", reconoce. Y sobre todo era debido a la responsabildad que sentía al trabjar con compañeros "como Joaquin Climent, María Castro, Andrea del Rio o Antonio Velázquez". Además, entrar en un equipo que ya se conoce después de un año rodando juntos, "es muy complicado". Sin embargo, poco a poco se pudo tranquilizar al ver que "la acogida por parte de todo el equipo fue fantástica".
Cuenta, por último, que se apoyó mucho en compañeros más noveles, como Ana Garcés, Enrique Fortún o Sara Molina. "Con ellos hablé largo y tendido sobre sus experiencias y la presión que tenían al empezar". Pero, las dificultades no han terminado para Marcos Orengo, porque a veces el ritmo es más intenso incluso que en días normales: "Un día añadieron secuencias que no se tenían planeadas hasta unos días después y ahí tienes que poner el 200% de ti". Pese a ello, "si sucede, es muy satisfactorio ver que a tu alrededor están todos a una".














