Susana Vázquez no imaginaba que su vida acabaría convertida en un libro, aunque más de una vez alguien se lo había dicho: "Tu vida es para escribirla". Policía local, atleta de ultrafondo y madre a los 50 años, su historia reúne varios elementos que suelen despertar titulares rápidos: maternidad tardía, embarazo en solitario, deporte de alto rendimiento y una decisión vital que rompió con lo que muchos consideran 'lo normal'. Pero detrás de todo eso hay un recorrido más largo, íntimo y complejo. Nacida en Suiza y criada después en España, Susana empezó a trabajar joven, se independizó, construyó una carrera como policía y encontró en el deporte mucho más que una afición. Como atleta de resistencia, llegó a competir en pruebas extremas, fue subcampeona de España de 100 kilómetros y participó en carreras de 24 horas. El ultrafondo, como cuenta ella misma, no solo le dio fuerza física: también le ayudó a levantarse en momentos personales muy duros. De su libro saca una enseñanza: "Tuve que elegir entre el amor de mi vida o ser madre".
Ahora publica 'Elegir sin miedo', un libro en el que repasa su vida y explica cómo llegó a una de las decisiones más importantes de su historia: ser madre a los 50 años. La obra salió a la venta el 29 de abril y en sus páginas, Susana habla de rupturas, pérdidas, reproducción asistida, prejuicios, maternidad en solitario, deporte durante el embarazo y, sobre todo, de la libertad de elegir un camino propio aunque no sea el que otros esperaban.
En Diez Minutos hemos hablado con ella durante casi una hora. La conversación dio para muchos temas: su libro, el momento en el que decidió intentarlo, las críticas que recibió, el papel del deporte en su embarazo y los consejos que daría a otras mujeres que desean ser madres más allá de los tiempos que marca la sociedad. En esta primera parte de la entrevista, Susana Vázquez se centra en su historia más personal: por qué escribió el libro, qué significa para ella elegir sin miedo, cómo vivió la decisión de dejar una relación estable para intentar ser madre y qué responde a quienes todavía juzgan que una mujer tenga un hijo a los 50 años.
Hay varios temas que me gustaría comentar, pero vamos a empezar por el libro. ¿En qué momento decidiste que querías escribir este libro y por qué? ¿Qué fue lo que te llevó a ello?
Cuando hablas con una amiga o hablas con la familia, surge el típico comentario de: "Madre mía, es que tu vida es para escribir un libro". A todos alguna vez nos han dicho: "Joder, hija, tu vida es para escribir un libro". Alguna vez lo comentaba, pero nunca lo había pensado de una manera material, porque piensas que es algo costoso, difícil o que no cualquiera sabe escribir un libro. De hecho, así me ha pasado: no ha sido fácil para mí. No ha sido fácil darle un orden cronológico, sacar muchos recuerdos y, como digo yo, sacar emociones que a veces hemos olvidado o hemos escondido intencionadamente. No ha sido fácil escribir el libro, pero luego me comentó la editorial Planeta que estarían interesados en que escribiéramos mi historia. Y ya fue la decisión final de decir: "Venga, vamos para adelante", porque sí, porque era una ilusión que tenía.
Se titula 'Elegir sin miedo'. ¿Tú tuviste miedo a la hora de tomar la decisión de ser madre soltera a los 50?
Yo, para llegar a la maternidad a los 50, tuve que elegir sin miedo. Elegir entre el amor, podría decir de mi vida, una pareja estable, una comodidad de muchos años, o elegir dejarlo, romper con todo, marcharme, empezar de cero para intentar ser madre, y a una edad complicada, en la que encima yo tendría, por decirlo de una manera para que me entiendas, un 50 % o incluso menos de que no saliera bien. Tienes que elegir sin miedo, por eso el título. No tienes que tener miedo porque, incluso con muy pocas probabilidades de que me quedara embarazada y lo consiguiera, estaba dejando una relación. Eso es lo que me llevó a decir: "Es que me tocó elegir sin miedo". Y luego es también una forma de trasladar a la gente que tenemos que dar los pasos que tenemos en nuestro corazón, en los sueños que tenemos, en las metas que tenemos, en buscar una calidad de vida. Es una manera también de decir que, cuando hay personas que no están bien en un lugar, que elijan sin miedo, que den ese paso sin miedo, porque el miedo no aporta nada.
También hablas mucho de llegar a la maternidad con estabilidad. ¿Crees que a los 25 o 30 años muchas mujeres todavía no tienen esa seguridad?
Yo también abogo por que los 20, 25 ó 30 años hoy en día los veo muy justitos para formar una familia. Todavía no eres la persona que a lo mejor puedes ser unos años más tarde. Con 28 ó 30 acabas a lo mejor de hacer una carrera. Las chicas también tenemos derecho a ascender, a promocionarnos en lo que hemos estudiado, a viajar, a conocer mejor a la persona con la que vas a compartir un hijo, a tener un poco más de seguridad en nosotras mismas. La seguridad que yo tengo a la hora de enfrentar cualquier situación con el bebé, el dominio de situaciones y de saber solventar, no agobiarme ni caer bajo estrés por cosas que estresan muy fácil con un bebé, y más sola... Creo que a lo mejor con 25 ó 30 no tienes ese carácter, ese temple o esa personalidad para afrontar bien una maternidad.
Muchísimas parejas tienen problemas en el matrimonio recién siendo papás porque un bebé estresa muchísimo, aporta muchos quebraderos de cabeza y, si a eso le sumas que no tienes un buen trabajo, una buena estabilidad o una hipoteca que te está desbordando, no lo sé... Necesitas que llegue un bebé a tu vida cuando esté todo bien, cuando estés estable, cuando estés feliz y cuando sea el momento correcto.
¿Por qué a los 49? ¿Qué te hizo dar el paso?
Yo reconozco que a mí se me fue muchísimo por la situación de mis relaciones, el amor, porque aposté demasiado: "Venga, vamos a esperar, vamos a ver si cambia de opinión". Yo quería competir y viajar mucho, quería hacer un poco mis cosas y me relajé cuando preservé. Cuando vitrifiqué (método de congelación ultrarrápida de óvulos), eso a lo mejor hizo que también me relajara: "Bueno, pues como ahí los tengo, no tengo prisa". Confías un poco en la medicina. Quizás yo confié demasiado, hasta que llegó el día en el que sí dije: "Hasta aquí hemos llegado".
¿Fue un momento en el que sentiste que tenías que dar el paso y que el embarazo no iba a llegar como tú habías imaginado?
En España, la FIV es legal hasta los 50 años. Yo tenía 49 años, estaba muy bien asentada con mi relación y llevaba años proponiéndoselo cada dos por tres. Siempre me decía: "No es el momento", "ahora no estoy preparado". Y llegó un día en el que amanecí con 49 años y dije: "Valora, pon la balanza. ¿Realmente el amor de tu vida merece la pena como para no ser madre, no traer tu pequeña familia al mundo, no tener tu hijo?". Y fue cuando hubo que elegir sin miedo. No tenía todas las posibilidades conmigo, pero voy a intentarlo. No voy a renunciar a ser madre por el amor. Es que pienso que el amor mañana puede irse, puede que en un año se enamore de otra persona, puede que lo dejemos, puede que esto no vaya bien, puede que yo me desenamore. Entonces dije: "Para mí tiene muchísimo más valor tener un hijo que mantener una relación".
Hay muchas otras personas que prefieren tener una buena vida con su pareja, sus viajes, sus cosas, su casa, su estabilidad, y no quieren un niño porque valoran más lo que tienen. Y es muy loable, porque cada uno decide. Yo decidí que para mí pesaba más tener mi hijo que mantener esa relación. Con 49 años, sentía que se me iba a escapar el sueño de las manos y dije: "Voy a gastar el último cartucho".
¿Siempre tuviste claro que querías ser madre, aunque la vida te fuera llevando por otros caminos?
Yo dibujaba la familia de mamá, papá, los niños, las plantitas, el perro. Para mí, la familia idílica es así, porque es lo que he conocido, aunque mis padres son divorciados. Yo lo he intentado. He apostado por el amor y por los caminos que se supone que se tienen que llevar: estudiar, tener una carrera, comprarte una casa, tener tu novio de muchos años, una relación estable, planear y seguir adelante. Pero las cosas no iban como yo quería. Mi primera relación larga fue infiel y luego tuve una etapa de varias depresiones. Me sacó el deporte adelante. Fue cuando criopreservé y dije: "Deja pasar un poco de tiempo y a ver qué te dice la vida". Ahí también me planteé ser madre soltera con unos 40, pero de repente me enamoré de un compañero de trabajo y otra vez todo al garete, y vuelvo a empezar. Y así me encontré con 49 años diciendo: "Bueno, pues voy a intentarlo. Que no quede por no intentarlo".
¿Qué responderías a quienes dicen que ser madre a los 50 es egoísta?
La gente me dice: "Qué egoísta, has sido madre con esta edad para que luego el día de mañana tu hijo, en la adolescencia, esté cuidando de una señora de 80 años". Y digo: "¿Por qué piensas así? Yo me fui de casa con 19 años". Yo no he tenido un hijo para que me cuide el día de mañana. He tenido un hijo para traer un hombre al mundo que sea feliz e independiente.
¿Por qué tenemos que pensar siempre mal? Este niño a lo mejor con 20 años decide irse a Estados Unidos a estudiar una carrera o decide irse a vivir solo o con un amigo. La vida no es como la gente la tiene en la cabeza, que es supernegativa y muy dramática. Yo soy todo lo contrario: pienso que la vida es muy bonita, que te ofrece muchas cosas en cualquier edad y en cualquier punto de tu vida.
¿Por qué crees que hay tanto prejuicio con la maternidad y la edad?
Es alucinante. Estamos en un sistema muy anticuado. Ahora se cambian muchas palabras porque son ofensivas, vamos de modernos en todo tipo de relaciones, pero luego, por ejemplo, a una mujer a partir de 35 años la llaman embarazo geriátrico. Me parece una palabra ofensiva. ¿Una mujer con 35 años va a ser una mujer geriátrica? Esa palabra me remata.
Está estigmatizado que la mujer tiene que estar en casa, cuidar, parir a partir de los 25, "¿y para cuándo el segundo?". Vamos a avanzar un poco también en este terreno. Las que llevamos toda la vida, que somos una mamá normal y corriente que decide serlo a los 50 y decide seguir haciendo deporte, dejémosla en paz.
En el libro también explicas por qué seguiste haciendo deporte durante el embarazo, algo sano y recomendable, siempre con control y según tus capacidades. ¿Por qué recibiste tantas críticas?
Cuando me veían hacer deporte en el embarazo era muy chocante: ya de por sí tener un embarazo tan mayor y que, encima, yo estuviera asistiendo a carreras de 10 kilómetros cuatro días antes de dar a luz. Apenas he tenido los síntomas de una embarazada. Ha sido un embarazo super saludable. Entonces, es muy contradictorio. Y es verdad que el libro trata de eso: de que sepan un poco por qué. La gente cree que ha sido de repente ponerme a correr en un embarazo como una inconsciente, y no: "Perdonad, chicos, aquí hay una señora que lleva 30 y tantos años haciendo atletismo y ultrafondo". Yo he competido en carreras de 24 horas y soy subcampeona de España de 100 kilómetros. Tengo un bagaje deportivo y hay una constitución física que, a lo mejor, a mí me ha permitido que, incluso con 50 años, siguiera corriendo.
*Esta es solo la primera parte de la entrevista con Susana Vázquez.















