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En el pódcast Los libros secretos de La Vanguardia Luz Gabás respondió a la pregunta de cuál es su libro secreto. Gabás (Monzón, Huesca, 1968) es autora de 'Palmeras en la nieve', una de las novelas más vendidas de la narrativa española de los últimos años, llevada al cine con más de tres millones de espectadores. También de 'Lejos de Luisiana', con la que ganó el Premio Planeta 2022. Es una escritora de novela histórica de gran público, una autora que escribe sobre mundos vastos y documentados que requieren años de investigación y cientos de páginas para desplegarse. Y el libro que sacó de su biblioteca como el que más la había marcado fue una obra de teatro escrita en francés por un irlandés que se había instalado en París, en la que dos vagabundos esperan junto a un camino a alguien. "Lo primero que me vino a la cabeza", dijo en el pódcast. "Quería que fuera algo atemporal, algo que resista a todo, incluso a la política de cancelación cultural. No habla de nada y te habla de todo".
Es interesante analizar cómo detrás de la escritora de bestsellers hay una filóloga inglesa formada en la tradición literaria anglosajona. Gabás ha leído a los grandes escritores irlandeses y parece habernos estudiado en profundidad. Ha elegido a Beckett como uno de sus favoritos sin dudarlo. "Yo siempre he tenido un punto existencialista", ha confesado en el pódcast. "Y reconozco que es un texto existencialista. Es curioso cómo de todas las novelas que habré leído, y he leído, me vino a la cabeza este".
La obra elegida es 'Esperando a Godot', de Samuel Beckett (Dublín, 1906 - París, 1989), Premio Nobel de Literatura 1969. Lo escribió a finales de los años cuarenta en francés, su segunda lengua. Lo publicó en 1952 y se estrenó en París en 1953. Beckett escribió también la traducción al inglés, que publicó en 1955. Está disponible en España en múltiples ediciones y lleva más de setenta años en los escenarios de todo el mundo sin que haya habido un solo año desde su estreno en que no se haya representado en algún lugar del planeta. Eso es lo que Gabás llama intemporal. La obra es aún objeto de interpretaciones distintas. Cada generación lee de una manera diferente y, sin embargo, sigue siendo la misma obra, con los mismos dos vagabundos y el mismo árbol y el mismo Godot que no llega.
'Esperando a Godot' tiene el argumento más sencillo del teatro del siglo XX: Vladimir y Estragón, dos vagabundos, esperan junto a un camino a alguien llamado Godot que les ha prometido que va a venir. Godot no llega. Mandan a un muchacho con el mensaje de que llegará mañana. En el segundo acto, igual. Godot tampoco llega. La obra termina. Eso es todo lo que pasa, en el sentido convencional de lo que significa que algo pase en una obra de teatro. Y sin embargo, setenta años después del estreno, 'Esperando a Godot' es la obra que los directores de teatro más ambiciosos quieren montar, la que los estudiantes de literatura de todo el mundo estudian y discuten, la que tiene más interpretaciones críticas que casi cualquier otro texto del siglo XX.
Como define Gabás, "no habla de nada y te habla de todo". La obra no tiene tesis, no tiene mensaje explícito, no tiene una moraleja que Beckett quiera comunicar al espectador. Lo que tiene es una situación: la espera. Un tema lo suficientemente universal como para que cada lector o espectador proyecte en ella sus experiencias de espera, sus Godots, sus Vladimir y Estragón. Beckett, cuando le preguntaban quién era Godot, decía que si lo supiera lo habría dicho en la obra.
Beckett en París y lo que existe tras su obra
Beckett escribió esta obra en París, en francés, en los años cuarenta. Participó activamente en la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, desdeñando su neutralidad de ciudadano irlandés y, a partir de 1945, se instaló en Francia, donde escribió toda su obra, indistintamente en inglés o francés.
'Esperando a Godot' es una obra de posguerra, escrita como forma de decir algo sobre la experiencia humana después de aquello. La espera de Godot tiene algo del sentimiento de aquellos años en Europa y una sensación de que algo va a ocurrir, aunque la espera se prolongue más de lo que parecía razonable.
Gabás también ha dicho en el pódcast: "Me sorprendía que un mismo escritor pudiese condensar la información como lo hace en esta breve obra de teatro. ¿Cómo podía ser tan preciso con el lenguaje?". Beckett no añade sino que quita. La fuerza de su escritura viene de la sustracción. Para una escritora que inventa novelas de gran extensión con mundos muy detallados, encontrar en Beckett un polo opuesto con tanta potencia tiene que resultar desconcertante y fascinante.
La descripción que hace Gabás en el pódcast de su punto existencialista abre una puerta a entender una idea que sus novelas insinúan: que debajo de las sagas históricas de aventuras y amores en lugares exóticos hay una manera de ver el tiempo y la vida que tiene más en común con Beckett de lo que parece. Sus novelas hablan siempre de personas que esperan algo (y que mientras esperan viven sus días con lo que tienen). La "estructura de vida" como espera de algo que quizás no llega o que llega de manera completamente distinta a como se esperaba es también la estructura de 'Esperando a Godot', aunque las formas superficiales sean otras.











