Existen pocos escritores españoles vivos de los que se pueda decir que han creado un personaje que subsiste con independencia de ellos, que tiene sus reglas, su lógica, su universo de lectores que le siguen, fieles, y que se reserva para los personajes de serie. Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) creó un personaje así en 1979 con 'El misterio de la cripta embrujada'. Lo que hizo fue bastante heterodoxo para la literatura española de la época. Puso al frente de una novela de misterio a un detective sin nombre, sin oficio aparente, recluido en un manicomio del que sale temporalmente para resolver casos. Era una parodia del género negro americano trasplantada a la Barcelona de la Transición, con un humor absurdo y una lucidez moral que potenciaba la sátira. La Casa del Libro lo llevaba semanas recomendando en sus listas de más vendidos cuando lo encontré online. Mendoza acaba de publicar la sexta entrega de la serie, once años después de la última. Y para empezarla ha tomado la decisión más divertida que podía tomar.

Eduardo Mendoza ha publicado novelas tan distintas entre sí como 'La verdad sobre el caso Savolta', 'La ciudad de los prodigios', 'Sin noticias de Gurb', 'Riña de gatos' y 'Una comedia ligera', Premio al Mejor Libro Extranjero en Francia referido además al conjunto de su obra. Es un escritor que lleva cincuenta años reinventándose con cada libro y que ha mantenido en paralelo esta saga del detective innominado como una especie de válvula de escape cómica, el lugar donde puede hacer lo que le dé la gana. Cada entrega de la serie es un experimento de humor y de ingenio que va tan lejos como Mendoza quiera llevarlo.

El libro de hoy se titula 'La intriga del funeral inconveniente', publicado por Seix Barral. La novela empieza con el funeral del detective en el tanatorio de Sants, celebrado en el párking dado su bajo nivel económico y moral, al que acuden apenas su hermana (que abandona el lugar en cuanto le llega al móvil una oferta del supermercado) y un periodista novato que cubre la noticia y es despedido por inepto. Mendoza sabe que sus lectores van a entender el chiste. El detective no está muerto, obviamente. Pero que Mendoza haya necesitado este arranque para encontrar la manera de volver al personaje es divertido y adictivo.

Seix Barral 'La intriga del funeral inconveniente', de Eduardo Mendoza

'La intriga del funeral inconveniente', de Eduardo Mendoza

Especificaciones

EditorialSeix Barral
Número de páginas256
Año de edición2026

El detective sin nombre en la obra de Eduardo Mendoza

El detective sin nombre opera completamente al margen del sistema, sin dinero, sin credenciales, sin el respeto de nadie, con una relación con la legalidad que podría describirse como de mutua indiferencia. Su método de investigación consiste en meterse en problemas, perderse, entender las cosas tarde y sobrevivir por suerte e instinto. En manos de otro escritor este personaje sería un antihéroe de manual. En manos de Mendoza dibuja una Barcelona real, aquella que queda debajo de una Barcelona turística y arquitectónica, la de los barrios y los bares y los pequeños negocios y las instituciones corruptas a escala doméstica.

La nueva aventura supone la sexta incursión del personaje en la obra de Mendoza, consolidando una saga que ha pasado de ser un experimento de tono cómico a ser uno de los pilares más reconocibles de su narrativa de misterio en clave satírica. Lo que ha cambiado entre la primera entrega de 1979 y esta de 2026 es la Barcelona que aparece de fondo. La ciudad ha cambiado enormemente y Mendoza la usa siempre como escenario activo. La Barcelona de 'El misterio de la cripta embrujada' era la de los últimos coletazos del franquismo y la llegada de la democracia. La de 'La intriga del funeral inconveniente' es la de las tramas financieras de alto nivel, las conspiraciones de consecuencias desproporcionadas, el ecosistema mediático con sus periodistas novatos y sus periódicos locales y sus noticias de funeral. La sátira ha cambiado de objetivo con cada entrega, pero el mecanismo es el mismo.

Once años sin publicar una entrega de la serie es mucho tiempo. Lo suficiente para que los lectores que llegaron con 'El secreto de la modelo extraviada' en 2015 no sepan si Mendoza tenía intención de continuar o si la saga había terminado sin anuncio oficial. La decisión de volver con este personaje en 2026, con ochenta y tres años, y hacerlo además arrancando con el funeral del protagonista, demuestra, de nuevo, una libertad de hacer lo que te apetece con los materiales que ya tiene.

El humor, el misterio y la crítica social que propone el libro enlaza tanto con sus primeras novelas como con obras más recientes, lo que hace que pueda atraer tanto a quienes han seguido la saga del detective desde el principio como a lectores que se acercan por primera vez al autor. Tranquilas: no hace falta haber leído las cinco entregas anteriores para entender y disfrutar este libro. 'El detective sin nombre' trabaja como personaje autónomo en cada entrega, con suficiente contexto incorporado para que cualquier lectora nueva pueda entrar. Y, por cierto. las cinco entregas anteriores siguen estando en las librerías.