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Sonsoles Ónega (Madrid, 1978) tenía trece o catorce años cuando leyó por primera vez la novela que recomienda en el pódcast Los libros secretos de La Vanguardia. Lo que cuenta al hablar de ella es que fue el primer libro que la hizo llorar. "Por el final", aclara sin hacer spoilers. Es, en definitiva, uno de los libros de su biblioteca que considera imprescindibles. "Despertó mis ganas de leer y de escribir", confiesa. Y no son dos cosas separadas... La lectura de algo muy bien escrito produce en ciertos lectores el deseo de hacer lo mismo, de intentar hacer algo que provoque en otra persona lo que ese libro ha provocado en ellos. Ónega tenía trece años cuando sintió aquello por primera vez y el libro que lo produjo fue la razón de que hoy sea periodista y novelista, además de presentadora.
Ónega ganó el Premio Planeta 2023 con 'Las hijas de la criada', su segunda novela. Lleva una larga carrera en el periodismo televisivo que incluye años en TVE, Antena 3 y la presentación de Y ahora Sonsoles. Su vida pública está muy construida alrededor de los medios de comunicación y, sin embargo, cuando habla de este libro habla de sus raíces profundas en torno a la ruralidad, a la infancia, a un mundo que lleva "instalado muy dentro" de ella.
El libro del que vamos a hablar hoy trata la pérdida de aquel mundo, del momento en que un niño que ha crecido en un pueblo tiene que marcharse a la ciudad y comprende, la noche antes de partir, que lo que está dejando atrás es algo que no va a poder recuperarse. 'El camino', de Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010), Premio Cervantes, Premio Príncipe de Asturias, Premio Nacional de las Letras Españolas, y durante muchos años director del diario El Norte de Castilla, publicada en 1950, fue la tercera novela de Delibes y la que marcó su madurez literaria. Fue aquella que definió lo que iba a ser su obra entera durante las décadas siguientes.
Delibes fue escritor fiel a Castilla y al mundo rural. Utilizó la España de los pueblos pequeños como el lugar donde ocurren las cosas importantes. Lo publica Austral y es uno de esos libros que han estado en el catálogo de manera ininterrumpida desde que se publicó. Cada generación de lectores lo descubre de nuevo y cada generación encuentra en él algo que le pertenece.
La historia es tan sencilla como la describe Ónega. Un niño de once años llamado Daniel el Mochuelo no puede dormir la noche antes de marcharse de su pueblo hacia la ciudad para estudiar el Bachillerato. Su padre, el quesero, quiere que estudie y que tenga un futuro mejor que el suyo. El niño lo sabe, lo agradece, aunque al mismo tiempo no quiere irse. No quiere dejar a sus amigos Roque el Moñigo y Germán el Tiñoso, no quiere dejar los campos y los pájaros y los ríos y todas las personas del pueblo cuyas historias conoce de memoria. A lo largo de una noche sin sueño, mientras el amanecer se acerca, Daniel recuerda. Piensa en sus correrías con los amigos, los personajes del pueblo, los episodios de su infancia, los momentos de alegría y de tristeza y de miedo que conforman los once años que ha vivido en aquel lugar. Una galería entera de vida, paisajes y momentos pasa ante él.
Delibes maneja el tiempo y la nostalgia de manera extraordinaria. Ónega lo describe así: "Es sencillo pero muy profundo, con continuas evocaciones al mundo rural que tengo instalado muy dentro de mí". Su sencillez es un trabajo enorme de depuración. Delibes siempre sostuvo que su trabajo como periodista le dio herramientas para escribir muy despojado de ornamentos.
Tanto Ónega como Delibes son periodistas que escriben novelas. Ónega lo señala en el pódcast: "Él decía que su trabajo como periodista le había dado las herramientas para escribir muy despojado de ornamentos. Eso me diferencia. Es mi peculiar venganza contra la dictadura del tiempo que condena las palabras". Después: "Soy muy feliz siendo periodista porque me alimenta mucho a la hora de confeccionar personajes". Delibes acabó dejando el periodismo para dedicarse exclusivamente a la literatura, algo que Ónega descarta (de momento). La huella del periodismo en la escritura de los dos es la misma. La economía de las palabras, la confianza en los hechos concretos, la ausencia de adjetivos innecesarios, entre tantas.
Delibes fue miembro de la Real Academia Española desde 1975 hasta su muerte. Varias de sus obras fueron adaptadas al teatro y al cine, siendo premiadas en certámenes internacionales. 'El camino' fue adaptada al cine por Ana Mariscal en 1963. Sigue siendo una de las novelas más leídas en las aulas de secundaria de España, lo que tiene una doble consecuencia: que muchos lectores la asocian con una lectura obligatoria y la descarten como algo del colegio y que otros la descubren ahí, en las clases para guardala para siempre como Ónega guardó la suya con trece años.
La periodista dijo en el pódcast que no quiere que la valoren como novelista intelectual sino como periodista que escribe historias cautivadoras. También que ese sería un epitafio con el que se moriría a gusto. Entendemos su recomendación.







