María Dueñas (Puertollano, Ciudad Real, 1964) ha contado en el pódcast Qué estás leyendo de El País que antes de escribir una novela se pasa meses documentándose, tomando decisiones sobre la estructura, trazando el mapa del territorio que va a recorrer antes de dar el primer paso. "Soy muy de planificar, soy muy estructurada", dice sin ninguna disculpa. Lo que nos ha parecido curioso, entonces, es que entre los escritores que más han marcado su palabra a lo largo de su vida esté uno que hacía lo contrario. Dickens escribía semana a semana, entrega tras entrega, respondía con lo que sus lectores querían, cambiaba el rumbo según lo que encontraba en el camino. Esta bonita contradicción no parece incomodar a Dueñas. Está claro que los grandes escritores no tienen por qué parecerse a uno mismo para enseñarle cosas fundamentales sobre el oficio.

Dueñas es filóloga inglesa de formación. Llegó a la literatura a través del estudio sistemático del idioma y de su habla, a través de años de universidad y de lectura académica que construyeron una relación con ciertos autores. En el pódcast habla de Dickens con afecto y conocimiento. "Es de estos escritores que te acompañan toda la vida, ¿no?", dice. Con él, ha vivido una experiencia lectora desde que ella era estudiante. Hasta hoy.

El libro que ha elegido para recomendar en el pódcast es 'Grandes esperanzas', de Charles Dickens (Portsmouth, Inglaterra, 1812). Está disponible en múltiples ediciones en España (en Planeta, en Tusquets, en Debolsillo) y la que recomienda la Casa del Libro con frecuencia es la edición de Clásica Maior, que incluye prólogo y notas. La novela se publicó por entregas semanales entre el 1 de diciembre de 1860 y el 3 de agosto de 1861 en la revista All the Year Round, la cual Dickens fundó el año anterior. Los lectores de entonces recibían la historia de Pip, el protagonista, en pequeñas dosis semanales, esperando durante días para saber qué ocurría a continuación. Dickens escribía la novela mientras sus lectores la consumían, en una especie de conversación en tiempo real entre el escritor y su público que Dueñas, como escritora, encuentra fascinante porque es un método que ella considera que nunca podría usar.

Especificaciones

EditorialALBA Clásica Maior
Número de páginas528
Año de edición2020

A Dueñas le ha interesado su manera de jugar con la literatura. "Me interesa mucho el proceso editorial que había entonces con las obras de Dickens y de algunos otros autores, como se escribían casi como fascículos, como no estaba todo tan organizado en la cabeza de Dickens como escritor [...]. Aquí a Dickens le va diciendo a la gente, haz esto, pues vivirá o no vivirá, igual él lo tenía en la cabeza, igual va cambiando con la actitud de los lectores, ¿no?".

El final que conocemos de 'Grandes esperanzas' no fue el que Dickens escribió originalmente. Cuando su amigo el escritor Edward Bulwer-Lytton leyó las correcciones antes de la publicación del último episodio, le dijo que el final sería decepcionante para el lector. Dickens lo escuchó y el 24 de junio de 1861 entregó un nuevo final, más abierto y el que ha llegado hasta nosotros. 'Grandes esperanzas' es un texto vivo, que fue escrito en diálogo con su época y con sus lectores. Tiene dentro de sí las marcas de su proceso. A pesar de todo, o quizás gracias a ello, ha sobrevivido ciento sesenta años. Es, todavía, uno de los libros más leídos en inglés.

Dueñas podría haber elegido 'Oliver Twist', 'David Copperfield' o 'Bleak House', libros importantes y que también se publicaron por entregas. Eligió recomendar 'Grandes esperanzas', la novela que la crítica victoriana consideró la más madura y sofisticada de Dickens, la que mejor equilibra el entretenimiento masivo con la profundidad literaria, la que tiene dentro de sí tanto la novela popular accesible para cualquier lector como la novela de ideas que puede sostener un análisis académico riguroso. G. K. Chesterton, uno de los grandes defensores de Dickens frente a la crítica literaria que lo despreciaba por popular, lo definió como la historia de "las grandes vacilaciones del joven héroe entre la vida humilde, a la que debe todo, y la vida lujosa, de la que espera algo".

Pip, el prota, es un niño huérfano. Vive con su hermana y su cuñado herrero en los pantanos del sureste de Inglaterra. Su vida cambia cuando una misteriosa benefactora lo llama a su mansión para que juegue con su hija adoptiva Estella, una niña bella y fría que aprende a no querer a nadie para no sufrir. Años después, aparece un abogado con la noticia de que alguien (no sabe quién) quiere hacer de él un caballero y le ha dejado una fortuna. No puedes parar de leer porque cada capítulo termina en el momento en que necesitas saber qué pasa después. Dickens escribía así deliberadamente, sabiendo que sus lectores esperaban la siguiente entrega semanal y que tenía que mantener su deseo de saber vivo durante más de ocho meses consecutivos.

'Grandes esperanzas' leída a los dieciséis años, cuando una está viva de aspiraciones confusas sobre quién quiere ser, tiene una temperatura completamente diferente a 'Grandes esperanzas' leída a los cuarenta, a los cincuenta o a los sesenta, cuando ya se sabe (algo) mejor lo que cuesta construir una identidad y lo que se pierde en el proceso.

Además, Dickens también es de los escritores que entretienen de manera genuina. En un libro de tantas páginas (este tiene 528) escrito hace ciento sesenta años es casi un milagro. Dickens no escribía para la posteridad ni para los críticos académicos que siglos después estudiarían su obra en las universidades. Su origen, su modestia de intenciones, es parte de lo que hace que el libro funcione hoy con la misma eficacia.