- Árbol genealógico de la Familia Real Española: sus miembros
- Leonor de Borbón: repaso de su vida en 59 imágenes
- Leonor: su vida a través de sus looks más destacados
La Princesa Leonor ha comenzado con muy buen pie su formación militar en la Academia General de Zaragoza. Después de un mes de su ingreso, ya hemos conocido cómo hacía sus primeras maniobras en las que la podíamos ver integrada con el resto de cadetes de la academia con los que compartirá su único curso en la General. Tanto es así que también la hemos podido ver en una fiesta en Zaragoza junto con sus compañeros de sección.
Durante su formación, la princesa, que estudiará topografía y prácticas de fusil entre otras materias, deberá regirse por una serie de normas de conducta que rigen la Academia General de Zaragoza desde 1927 y cuyo espíritu está recogido en un decálogo que todos los cadetes deben aprenderse desde el primer día en el que se les da entrega. Diez normas que constituyen "el espíritu de la General" y que se compendian en el Decálogo del Cadete.
Actualmente, este decálogo se les proporciona en su incorporación a la Academia, para que pueda llevarlo siempre consigo; al menos en los primeros momentos, en que deberá memorizarlo. Para ello, en cada control nocturno los cadetes deberán recitarlos con el fin de que, no solo se lo aprendan, sino que también lo cumplan. El decálogo también está presente en las paredes de la academia, y es que figura en once cuadros de cerámica sevillana en los pasillos de la planta baja.
Su texto, tal y como recoge la web de Defensa, ha llegado hasta nuestros días prácticamente con su redacción original en 1927. Únicamente el artículo primero, ha sufrido a lo largo del tiempo algunas modificaciones, motivadas por los cambios políticos desde entonces; acoplado perfectamente a las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas.
Este es el decálogo:
- Tener un gran amor a la Patria y fidelidad al Rey, exteriorizado en todos los actos de su vida.
- Tener un gran espíritu militar, reflejado en su vocación y disciplina.
- Unir a su acrisolada caballerosidad constante celo por su reputación.
- Ser fiel cumplidor de sus deberes y exacto en el servicio.
- No murmurar jamás ni tolerarlo.
- Hacerse querer de sus inferiores y desear de sus superiores.
- Ser voluntario para todo sacrificio, solicitando y deseando siempre el ser empleado en las ocasiones de mayor riesgo y fatiga.
- Sentir un noble compañerismo, sacrificándose por el camarada y alegrándose de sus éxitos, premios y progresos
- Tener amor a la responsabilidad y decisión para resolver.
- Ser valeroso y abnegado.









