Kitín Muñoz y su esposa, la princesa Kalina de Bulgaria, celebran sus 20 años de matrimonio tan enamorados como el primer día. El pasado 26 de octubre, la pareja celebró su aniversario de boda con una pequeña fiesta en Bulgaria, país en el que llevan instalados varios años. "Nuestros 20 años han pasado muy felices, con los pies en la tierra", decía el aventurero en una reciente entrevista. Su vida ha discurrido estos años entre España, Marruecos y Bulgaria, y junto a ellos han criado a su hijo, Simeón, de 15 años. "De Kalina puedo decir que me enamora su autenticidad, generosidad y el gran corazón que tiene", continuaba Kitín que ya habló de su familia con Rosa Villacastín.

Para celebrar su 20 aniversario de boda, Kitín Muñoz y Kalina de Bulgaria ha dado una pequeña fiesta en su país. No fue multitudinaria pero a ella no faltaron Simeón II, padre de Kalina, y jefe de la depuesta Casa Real búlgara, la directora de protocolo del Ministerio de Asuntos Exteriores, Simeonova Boriana; el embajador de España, Alejandro Polanco; la embajadora del Reino de Marruecos, Zakia El Midaoui; el embajador en la Santa Sede, Bogdan Patashev; el director del Museo Parque de Vrana, Ivailo Schalafoff, o el secretario del rey Simeón, Yavor Kirylof.

la pareja festeja el 20 aniversario de boda en familia
Agencias

La celebración por el 20 aniversario de boda de Kitín Muñoz y Kalina de Bulgaria comenzó con una misa en la capilla de San Boris y Mikhail, en Sofía, la capital búlgara, y posteriormente obsequiaron a sus invitados con un vino en la residencia oficial búlgara, el palacio de Vrana. La pareja, junto a su hijo Simeón, lleva instalada allí varios años y según han contado son felices. Tanto que han empezado a grabar una serie de documentales para dar visibilidad a su territorio.

Una boda con más de 500 invitados

los recién casados saludan tras su enlace el 26 de octubre de 2002
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Cuando Kalina de Bulgaria y Kitín Muñoz se casaron, el 26 de octubre de 2002, la celebración poco o nada tuvo que ver con la de hace unos días. Al evento asistieron más de 500 invitados y se celebró en el balneario de invierno de Bórovets, una zona situada en las faldas del pico Musala, el más alto de los Balcanes. Allí estuvieron, entre otros, la infanta Cristina con su entonces marido, Iñaki Urdangarin.