Medio siglo de amor y complicidad no se cumplen todos los días. Los reyes Carlos XVI Gustavo y Silvia de Suecia han adelantado la celebración de sus bodas de oro a este fin de semana. El matrimonio, que el próximo 19 de junio celebra 50 años de matrimonio, ha querido festejar este fin de semana, rodeados de sus seres querido-reuniendo en su país a sus nietos e hijos-, y sobre todo, con el cariño y apoyo incondicional de los ciudadanos de Estocolmo. Una jornada repleta de actos, homenajes y encuentros familiares que ha arrancado con un solemne 'Te Deum' celebrado en la capilla del Palacio Real de Estocolmo a las 11 de la mañana, donde no han faltado sus hijos. Tras la misa, a las 14 de la tarde, los Reyes han recorrido las aguas de Estocolmo a bordo de la embarcación real Vasaorden. El matrimonio real ha partido desde Skeppsbron acompañado por un gran ambiente en las calles y con numerosos ciudadanos siguiendo el recorrido desde la orilla. Tras la travesía en barco, los monarcas han llegado a Djurgården y ha sido en este momento en el que ha llegado el punto álgido de esta histórica conmemoración, que nos ha dejado una de las estampas más románticas y solemnes de la realeza europea contemporánea. Los monarcas volvieron a recorrer las calles de la capital en un inolvidable paseo en carruaje que acaparó todas las miradas.
Para una ocasión tan señalada, la reina Silvia se decantó por impecable conjunto de chaqueta estructurada y falda confeccionado en un rico tejido de tweed de color rojo coral. Fiel a su elegancia tradicional, coronó su estilismo con un casquete tipo pillbox en el mismo tono rojo y rematado con un delicado detalle floral en el lateral. Salones y clutch a juego. Completando su look, Silvia lució unos clásicos pendientes de perlas y un maquillaje sobrio y elegante.
Por su parte, el rey Carlos Gustavo se mantuvo fiel a la etiqueta clásica y distinguida, vistiendo un impecable traje oscuro de corte sastre, camisa blanca impecable y una corbata de seda azul con sutiles motivos geométricos, cediendo todo el protagonismo cromático a su esposa.
Baño de masas a bordo del carruaje real
El recorrido en un carruaje histórico descapotable de color negro, adornado con los blasones dorados de la casa real sueca, transportó a los asistentes a las grandes bodas reales del pasado. Con paso firme y escoltados por la guardia de honor a caballo, los reyes recorrieron el corazón de Estocolmo saludando con cercanía a los miles de ciudadanos y turistas que se agolpaban tras las vallas para felicitarlos por sus cinco décadas de matrimonio.
La felicidad en el rostro de la reina Silvia, saludando con la mano en alto, y la mirada atenta del rey Carlos Gustavo reflejaron el éxito de una jornada donde la tradición, la familia y el estilo se unieron para celebrar cincuenta años de historia compartida.


















