Parece que la historia siempre se repite: un atractivo príncipe europeo —llamémoslo Felipe, Guillermo o Haakon— cae rendido a los encantos de una mujer ajena a la realeza —se me ocurren Letizia, Kate o Mette-Marit— y ponen patas arriba a su familia, la prensa y a un país entero en su anhelo por estar juntos. Podría ser la trama principal de una telenovela como 'La Promesa', pero se da con más frecuencia de la que imaginamos y solo hay un caso reciente en el que la princesa era ella y el plebeyo él: el de Victoria y Daniel de Suecia, que son un caso único en la realeza europea.
El 19 de junio de 2026 se cumplen 16 años de la boda de Victoria de Suecia y Daniel Westling, una que el periodista y analista de moda Nacho Montes recuerda como "algo bonito en cuanto a la imagen". De acuerdo con su criterio, que exponía hace unos meses en el programa 'Lazos de sangre' de Televisión Española, la princesa "seguramente sea la novia 'ad hoc' a su día, probablemente sea la novia más novia" pues "el vestido le sentaba maravillosamente bien y era algo que representaba mucho lo que era ella físicamente, lo que era el reinado de Suecia, lo que era la casa real". Pero antes de cumplir su sueño de ser marido y mujer, tuvieron que superar no pocos obstáculos. ¿Cómo se conocieron la heredera al trono sueco y el empresario?
Victoria de Suecia conoció a Daniel Westling, dueño de una cadena de gimnasios en 2001
Daniel Westling contaba con su propia cadena de gimnasios en Estocolmo cuando en 2001 recibió el que probablemente sería el encargo más importante de su carrera: ocuparse del entrenamiento personal de la hija del rey Carlos XVI Gustavo. Desde su mayoría de edad, la heredera al trono había padecido desórdenes alimenticios, en concreto anorexia, fruto de la exigencia propia de las responsabilidades que había asumido y los estudios que estaba realizando, como parte de su formación.
Lo que empezó como una amistad en consecuencia rápidamente se convirtió en una historia de amor imparable, pero cuando al verano siguiente, fueron descubiertos por la prensa, Carlos Gustavo de Suecia, padre de Victoria, se opuso por completo. El anhelo de Victoria por caminar hacia el altar del brazo de su padre pendía de un hilo y solo la intervención de su madre, Silvia, logró que seis años después, les diese su bendición definitiva: le recordó a su marido que ellos se habían enamorado durante los Juegos Olímpicos de Múnich, donde él acudió como príncipe y ella sirvió como azafata.
La oposición del rey Carlos Gustavo de Suecia casi tuerce sus planes de boda
A ojos de la periodista y experta en Casa Real, Carmen Duerto, ese rechazo inicial vino dado porque ya "habían comprobado lo difícil que es la asimilación de este mundo de la monarquía" y la realidad es que para Daniel Westling no fueron nada fáciles sus inicios en el castillo de Drottningholm. En su forma de hablar y vestir y sus ademanes se notaba que no había sido educado dentro de la aristocracia, por lo que hubo de someterse a arduas lecciones de etiqueta y protocolo social. Hay quien llegó a atribuir el trasplante de riñón al que se vio obligado a someterse antes del anuncio de su compromiso, a la presión que estaba sufriendo.
Incluso después de su enlace, celebrado en la catedral de Estocolmo y que contó con la sonada presencia de la Casa Real española, la transformación del consorte ha sido especialmente notoria. Ese joven normal y corriente no ha dejado hasta el día de hoy de convertirse en un caballero cada vez más refinado, estiloso y elegante. Como príncipe, ha demostrado ser, ante todo, un hombre discreto que no ha dudado en asumir el cuidado de los hijos que han tenido, Estela y Óscar, para darle a su esposa el lugar que merece dentro de la realeza. No cabe duda de que ser hombre ha puesto más fácil que nadie le acuse de aprovecharse de su posición, pero juntos, los príncipes de Suecia conforman uno de los matrimonios más dulces y elegantes de entre todas las monarquías europeas que consiguieron su sueño de ser marido y mujer hace ya 16 años.
Juan Sáez es un periodista experto en crónica social, cultura pop e historia reciente de España y, a lo largo de su trayectoria, se ha especializado en interiorismo, literatura y sexualidad. Se licenció en Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid, allí estudia el Master en Formación Permanente en Guion de cine y televisión y el resto de su tiempo lo dedica a las redes sociales.
Acumula miles de seguidores en Instagram y TikTok, donde repasa los episodios nacionales más interesantes protagonizados por 'celebrities' como Isabel Preysler, Bárbara Rey o Letizia Ortiz. Bajo la concepción de que sus historias son imprescindibles para comprender la nuestra, apuesta por una mirada crítica y comprometida, pero fresca e irónica para llevar a cabo el relato de sus vidas.


















