La romántica 'reboda' de Gemma Mengual y Enric Martín

La nadadora y su pareja se casaron, por primera vez, el pasado mes de marzo, tras diez años de romance y dos hijos en común. Sin embargo, hace pocos días el matrimonio se ha vuelto a casar en una ceremonia que poco ha tenido que ver con su primera vez.

Gemma Mengual y Enric Martín
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La ex nadadora Gemma Mengual parece que le ha cogido gustito a las bodas y ha vuelto a casarse, tan solo tres meses después de su primera boda íntima junto a Enric Martín. Lo han hecho con una ceremonia mucho más multitudinaria, en la que han contado con la presencia de cerca de 200 invitados, entre los que han destacado la modelo Martina Klein, que ha acudido junto a su pareja Àlex Corretja, la periodista Carme Barceló y su compañero de bailes en el programa de TVE 'Bailando con las estrellas', Abel Gil, entre muchos otros. Un enlace que se celebró el pasado sábado por la noche, coincidiendo con la víspera de la festividad de San Juan, en San Cugat del Vallès, municipio anexo a Barcelona donde vive la nadadora y tiene varios negocios de restauración.

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Para la ocasión, Gemma, como se puede ver en esta imagen del Instagram de Martina Klein, asistente al enlace, se decantó por lucir un original vestido corto, firmado por Inmaculada García, en color blanco, con escote palabra de honor en uve y con incrustación de pedrería. Además, el vestido incorporaba una larga falda de gasa con chorreras que se podía poner y quitar. De hecho, en el momento de la ceremonia, la nadadora lució la larga falda, que se ataba a la cintura con un discreto lazo en color blanco. Mientras que para el momento de la fiesta, Gemma se deshizo de su original cola y se quedó con el vestido corto. Una buena y cómoda opción que le sirvió para bailar hasta altas horas de la madrugada.


Esta vez, la pareja optó por casarse al aire libre, en una ceremonia civil, aprovechando el soleado día. Además, en cuanto a la decoración de tan marcado día, la pareja se decantó por el estilo rústico-chic. El paseo hasta el altar estaba cubierto con varias alfombras persas, en tonos rojos y morados y de tamaño irregular. Mientras que los invitados se sentaron en sillas plegables hechas con madera de bambú, que no tenían ningún tipo de adorno, ni cojín. Después del acto oficioso, el matrimonio deleitó a sus invitados con varios food trucks, en donde pudieron degustar un sinfín de platillos. El postre, como no podía ser de otra manera, fue el pastel nupcial, hecho con varios pisos, de color blanco y decorado con motivos florales.

Una fiesta que nada ha tenido que ver con la primera que celebró la pareja. Por aquel entonces, el matrimonio se casó ante de la presencia de 60 invitados y sus dos hijos fueron los encargados de llevarles las arras. Además, la boda estuvo pasada por un gran aguacero que hizo que todos los invitados tuviesen que llegar al restaurante protegidos por paraguas. También la novia, que lució un conjunto muy diferente al que se ha enfundado recientemente. Por aquel entonces, Gemma se decantó por un romántico mono con encajes florales.

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