La abuela de Elena Tablada no quería que su nieta se casara en Cuba

La boda religiosa entre Elena Tablada y Javier Ungría sigue trayendo cola. De hecho, su propia abuela ha hablado sobre el malestar que siente por el lugar escogido para celebrar el enlace.

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A finales de agosto saltaba la noticia de que Elena Tablada se había casado por sorpresa con Javier Ungría. La ceremonia civil, que se celebró en Miami, había tenido como asistentes a tan solo nueve personas. Entre ellas, Ella, la hija que Tablada tuvo fruto de su relación con Bisbal y que ejerció un papel relevante en el trámite. Toda esta discreción se debió a que la diseñadora de joyas y el abogado habían decidido guardarse toda la parafernalia de este tipo de eventos para su boda religiosa, que se celebró hace unos días y por todo lo alto en La Habana (Cuba), ciudad de la que es originaria la familia de Tablada.

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Un día muy especial para la pareja que pudo revalidar sus votos matrimoniales rodeados de familiares y amigos en un sitio muy especial para la ex de David Bisbal, San Juan de Letrán, la misma iglesia en la que la abuela de Elena Tablada, Elena Moura, se casó con su marido. Sin embargo, a pesar de lo emotivo que pueda parecer a simple vista la idea, parece que la matriarca del clan no estuvo para nada de acuerdo con la decisión de su nieta.

Según unas sorprendentes declaraciones que ha recogido el portal Informalia, la abuela de Tablada desaprobó en todo momento que la boda se produjera allí: “Yo no quería que mi nieta se casara en Cuba, les pedí que lo hicieran en otro lado, pero ella se empeñó y además eligió San Juan de Letrán, donde su abuelo y yo nos casamos hace 71 años. Imagínate lo que yo sentí cuando entré en aquella iglesia donde a los 19 años me convertí en la esposa del hombre que me hizo tan feliz y que tanto me quería”.

“Nos queríamos tanto, que Jorge quiso que nos casáramos cuando todavía no había terminado la carrera de Medicina. Mi papá le dijo que esperara a ser licenciado, pero él no quiso y nos casamos. El choque emocional al entrar allí, no lo puedo describir. Y como la iglesia estaba llena de flores y decorada preciosa, no había ninguna diferencia con mi boda. Yo sólo le pedí a Dios que Elena y Javier fueran tan felices como lo hemos sido sus abuelos”, añade.

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Pese a todo, la boda se celebró según lo previsto y con más de un centenar de invitados, llamando la atención las ausencias de Eva González o María José Suárez, grandes amigas de la contrayente. Eso sí, el enlace estuvo a punto de verse empañado por un inesperado contratiempo. Fue el jueves 6 de diciembre, durante una fiesta previa al enlace en el club Marea Santa Fe de La Habana, cuando Javier sufrió un accidente y se cortó la planta del pie con un cristal, lo que provocó que hasta el último momento no se supiera si podría ir al altar sin tener que hacer uso de muletas.

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