Isabel Preysler, su hija Tamara Falcó y su yerno Íñigo Onieva, han sido tres de los invitados más fotografiados en la inauguración de 'Maestras', la nueva exposición que se está llevando a cabo en el Museo Thyssen Bornemisza.

Tita Cervera no ha ejercido en esta ocasión de anfitriona y ha cedido el testigo a Borja Thyssen y su mujer, Blanca Cuesta. El acto ha sido patrocinado por Carolina Herrera Hija, cuya madre mantiene una excelente relación de toda la vida con Isabel Preysler. No hay que olvidar que estuvo al quite y puso a su disposición a Wes Gordon para crear el vestido nupcial de Tamara cuando esta se quedó sin diseñadoras. Isabel y Carolina madre son amigas desde los tiempos en que Estudio 54 estaba abierto en Nueva York y lo daban todo en la discoteca neoyorkina frecuentada por Andy Warhol y los Stones.

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Instagram / @tamara_falco

Tamara Falcó e Isabel Preysler, vestidas de Carolina Herrera

Isabel Preysler acudió a esta cita con el mundo del arte y la moda acompañada de Íñigo Onieva, la hermana de este, Alejandra, famosa por haber apagado la sotana en llamas del sacerdote el día de la boda de su hermano; y por Tamara.

isabel preysler y tamara falco
Foto: Gtres

Isabel y Tamara han lucido para la ocasión dos elegantes vestidos diseñados por Carolina Herrera. Isabel ha optado por un mono de corte camisero de manga larga y pantalón Palazzo, mientras que su hija ha preferido un conjunto dos piezas de punto negro (en el cuello) y lentejuelas en color púrpura. Se trata de un diseño aparentemente recatado, pero difícil de llevar. La falda tubo es absolutamente ceñida, y Tamara ha defendido el vestido en el photocall con mucha maestría.

Tamara ha colgado vídeo y fotos del ágape posterior a la inauguración en su story de Instagram, donde se podían ver todas las exquisiteces servidas, y también una junto a su madre, su marido y su cuñada.

La presencia de Íñigo y Alejandra junto a madre e hija, desmiente de nuevo cualquier rumor sobre posibles resquemores o rencores por parte de Isabel Preysler hacia su yerno y la familia de él, con quien se produjeron ciertas tensiones cuando la pareja cortó. ¿Cómo se va a llevar mal con él si le ha tenido junto a su hija en casa de okupas mientras preparaban la mudanza al ático de Tamara en Puerta de HIerro? Como se recordará, fue Isabel Preysler una de las personas que abrió los ojos a su hija cuando Iñigo le fue infiel. Tras la reconciliación, la bella socialité filipina ha decidido, como su hija, hacer borrón y cuenta nueva, olvidar viejos agravios y apoyar a su hija en sus decisiones vitales. Tamara está decidida a convertir en abuela a su mamá de nuevo lo antes posible, con la ayuda de la ciencia si es necesario, pero sin dilemas éticos, y recurriendo a métodos naturales y aprobados por la Iglesia, como la nanoprotecnología.