- Repasamos el árbol genealógico del clan Pantoja
- Kiko Rivera: todos los momentos que han marcado su vida
- Las mejores imágenes de la vida de Isabel Pantoja
Irene Rosales y Kiko Rivera han logrado superar unos años tremendamente complicados, desde las adicciones confesas de él hasta los conflictos con Isabel Pantoja, con la que ya no mantienen ningún tipo de relación desde hace 4 años. Este verano, Kiko e Irene parece que han dejado atrás todo lo malo y ahora están volviendo a disfrutar de cosas tan mundanas como ir a la playa en familia, y aunque el DJ tiene la temporada llena de bolos y actuaciones, también tiene muy claro que su tiempo libre es para la familia, y es que desde que superara sus problemas de adicciones, las fiestas y sentara la cabeza con Irene, Kiko es otra persona completamente.
Con la pareja estuvieron las hijas de ambos (Ana, de 8 años, y Carlota, de 6) y el hijo mayor de él, Francisquito (11), nacido de la relación de él con Jessica Bueno, que ha rehecho su vida con Luitingo, con el que incluso la modelo tendría planes de boda. El joven está ya casi tan alto como su padre. "Para muchos ser padre es solo crear una familia, pero para mí es lo mejor que me ha pasado en la vida. Son mi vida entera", escribió el hijo de Isabel Pantoja en Instagram.
Kiko Rivera e Irene Rosales, disfrutones en Matalascañas
La pareja se mostró cómplice en la orilla del mar, con juegos en el agua, aunque también tuvieron tiempo de remojarse tranquilamente para combatir el calor o sentarse a tomar el sol en unas tumbonas. Además, ambos compartieron una divertida sesión de fotos que más tarde acabó en sus redes sociales, donde también pudimos ver a Irene, por ejemplo, comiéndose una deliciosa berlina de chocolate. "Lo que es la genética. Yo me como esa berlina y tengo que correr 12 km mínimo TODA LA SEMANA. Disfrutad mucho y haced mucho de todo, que para eso son las vacaciones", le escribió una seguidora con mucho humor.
Kiko, por su parte, compartió con sus seguidores los chiringuitos a los que acudían a comer, y es que la gastronomía es una de sus debilidades. Eso sí, durante todas las jornadas que estuvieron allí lo que no se quitó fue su sombrero para no quemarse la cabeza, mientras ella, guapísima, lucía un bikini verde. La playa elegida fue la de Matalascañas, en Huelva, uno de sus destinos favoritos.














