El pasado 28 de marzo se cumplió el centenario del nacimiento de Cayetana de Alba, una efeméride que ha servido de punto de partida para una serie de actos conmemorativos impulsados por sus seis hijos. Entre ellos, una exposición que fue inaugurada por el rey Felipe VI en el Palacio de las Dueñas de Sevilla, así como un documental y la publicación de un libro. Entre esos actos, Cayetano Martínez de Irujo lideró uno este pasado miércoles, 15 de abril. El duque de Arjona llevó las riendas de un coloquio en Sevilla, en la mejor compañía, y es que en primera fila estaba su mujer, Bárbara Mirjan, con quien se casó el pasado octubre.

En este coloquio pudimos ver a un hijo que aún siente la ausencia de su madre: "No hay dos Cayetanos. Hay el Cayetano con mucho dolor, mucha soledad y mucho sentido en todo abandono desde niño y hay el Cayetano prácticamente curado, que es el que ha escrito este libro. Todavía casi me dan ganas de llorar cuando cuento cosas de mi infancia y adolescencia, era desgarrador. Tuve esa percepción, cosa que no ha tenido ninguno de mis otros hermanos, pero eso es un Cayetano curado, pero ojo, es porque me fui a Estados Unidos. Durante años estuve muy rebelado con mi madre, por lo que no entendía de mi infancia. Luego ya una etapa de transición y terminé muy contento y muy unido a ella", comenzó contado.

cayetano martinez de irujo
Gtres

El duque de Arjona reconoció además que el acercamiento a su madre le permitió comprender mejor a la aristócrata en su papel como madre: "En esos últimos seis años yo despachaba con ella y yo me encargaba de todo su patrimonio, pues la verdad es que cogió una cercanía conmigo que tengo unos recuerdos impresionantes. Y ahí la conocí verdaderamente a fondo y entonces la admiración por ella se replicó mucho más, porque no había tenido esa confianza que ella puso en mí, que luego demostró ya de mayor. Y esos seis últimos años a mí me dejaron muy en paz con ella. Era pasión conmigo y yo con ella, y la echo mucho de menos", aseguró.