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Morante de la Puebla ha sufrido una de las cornadas más sobrecogedoras que recordamos en los últimos años, pero vive para contarlo. El diestro, en la tarde grande del Lunes de Alumbrado de la Feria de Sevilla, dejaba a todos en la Maestranza con el corazón en un puño, cuando el morlaco que toreaba se lo llevaba por delante y le provocaba una cornada de 10 centímetros en la zona anal. Rápidamente, los servicios de emergencias de la plaza sevillana se lo llevaban a la enfermería, donde era intervenido de urgencia y, tras las primeras medidas médicas, era trasladado al hospital Viamed de Sevilla, donde ha pasado las últimas horas ingresado en la UCI. Hacia el mediodía de este martes, finalmente Morante ha sido trasladado a planta, desde donde ha ofrecido al diario El Mundo sus primeras palabras: "Tenía mucho miedo", ha confesado todavía con el susto en el cuerpo.
"Ha sido la cornada que más me ha dolido en mi vida. Buff, fue un dolor muy fuerte. Me toqué buscando la sangre", cuenta al citado medio. Una cogida siempre es peligrosa, pero en la zona en la que él la recibió, mucho más, por la cantidad de vasos sanguíneos que hay, y que, de haber sido más profunda, quién sabe lo que habría podido pasar. Y es consciente de ello: "Me daba miedo que hubiera sangre en abundancia". "He pasado una noche un poco regular, de dormir poco, pero la verdad es que no he tenido muchos dolores. Tendré que estar unos días así, con nulo alimento, y espero poderlo pasar con un poco de paciencia", cuenta también. Como un chiste de mal gusto del destino, horas antes de salir al ruedo ya había dicho sobre su regreso al albero: Solo me falta que me coja un toro". Poca broma.
El pronóstico de Morante de la Puebla tras su cogida en Sevilla
A pesar del 'revolcón' y del shock general, él recuerda perfectamente cómo pasó todo: "El toro salía suelto y, cuando se quedó emplazado en los medios, fui a por él. Me llevó por delante", explica, y añade que lo que peor está llevando son los dolores: "Ha sido, sin duda, la cornada de más dolor que he sufrido en mi carrera, tenía un dolor inmenso y además tenía mucho miedo, porque vi que el toro me había cogido y pensaba que estaba sangrando mucho. Cuando llegué a la enfermería y vi que el sangrado era poco, ya me relajé bastante. Pero me dolía muchísimo", admite.
El torero, según ha avanzado su médico, Octavio Mulet, va a estar ingresado, como mínimo, una semana. Tal y como revelaba el doctor al medio especializado 'Mundotoro', han tenido que realizarle a Morante una "reparación de esfínteres", lo que siempre conlleva más complejidad. Sin embargo, y a pesar de que su pronóstico era grave en un primer momento, el sevillano se recupera ya poco a poco, aunque tendrá que mantener unos días más la alimentación intravenosa.













