La celebración del Mundial de Fútbol, que cuenta con el apoyo de todos, incluso de la infanta Elena, somete a sus protagonistas a una exigencia implacable. En este escenario de máximo estrés, ahora en Estados Unidos, por alzarse con el título no cabe otra cosa que el trabajo y la dedicación constante. Pero, tras el esfuerzo, llegará el momento de buscar un espacio de desconexión. Para el seleccionador nacional Luis de la Fuente, el camino de retorno está perfectamente trazado en su memoria y en sus afectos. Su vía de escape no se encuentra en playas exóticas ni en lujosos complejos privados, sino en el norte de España, entre viñedos y arquitectura medieval: su amado pueblo de Haro, en La Rioja. Un destino diferente al de uno de sus jugadores, Marcos Llorente, que encontrará su refugio en Mallorca y Marbella.
"Para mí, Haro es mi refugio, mi descanso, mi paz", explicaba el técnico Luis de la Fuente en una entrevista con el medio Haro Digital. Ante la inmensa responsabilidad y la presión mediática que conlleva liderar la Selección Española, esta localidad de la Rioja Alta tiene el efecto de un bálsamo. Se trata de una población de entre 11.000 y 12.000 habitantes asentada entre los cauces de los ríos Ebro y Tirón que no pasa desapercibida. Un destino que espera al seleccionador nacional una vez que termine el Mundial, una cita en la que el propio rey Felipe participaba en un original vídeo para anunciar la lista de jugadores.
El pueblo donde Luis de la Fuente descansa del trabajo
La villa se ha ganado con creces el título de Bien de Interés Cultural (BIC) por su espectacular casco antiguo, conocido popularmente como 'La Herradura'. Paseando por sus calles céntricas, se conserva la estructura urbana medieval y los accesos francos a la antigua villa, como los restos del frente de la muralla y la Torre de los Presos junto a la puerta de San Bernardo.
La identidad del seleccionador está profundamente impregnada del carácter de su localidad. En un entorno tan profesionalizado y complejo como el del fútbol, De la Fuente reivindica la sencillez de su trayectoria y los valores familiares asentados en la comunidad que lo vio crecer: "Yo digo muy orgullosamente que soy de pueblo, porque Haro es mi pueblo. Tengo unos orígenes normales, los de una persona de pueblo que disfrutó de una infancia maravillosa", comentaba orgulloso en la entrevista.
Para el entrenador, regresar a Haro significa una desconexión total del ruido y un reencuentro con su niñez, su familia y sus amigos de siempre. En sus propias palabras ofrecidas al medio local, este rincón riojano representa una fuente inagotable de vitalidad: "Siempre me ha gustado la posibilidad de estar con mis seres más queridos. Mis padres, mis hermanos, mis amigos… Siempre he vuelto. Era el lugar donde me reencontraba con muchas cosas y me cargaba las pilas. Siempre salía con mucha más energía de la que traía cuando llegaba", admitía de la Fuente.
Más allá de ser el santuario del seleccionador, Haro cuenta con hitos históricos memorables. Destaca por haber sido la primera ciudad española con alumbrado eléctrico público en todas las calles de su casco urbano (junto con Jerez a finales del siglo XIX) y por custodiar el Rosario de Faroles, la tercera procesión de faroles más antigua de España. Su patrimonio arquitectónico incluye joyas como la imponente portada de la iglesia de Santo Tomás Apóstol, obra de Felipe Vigarny, la basílica de Nuestra Señora de la Vega o los edificios nobles barrocos y platerescos que rodean la Plaza de la Paz.
La magia de la región alcanza su punto cumbre a través de sus tradiciones y su motor económico: el vino. A unos seis kilómetros del pueblo, en los majestuosos Riscos de Bilibio, se celebra cada mañana del 29 de junio la famosa Batalla del Vino, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. Allí, los participantes se empapan con vino tinto hasta quedar completamente teñidos de morado. Esta tradición está ligada de forma natural al Barrio de la Estación, la 'milla de oro del vino', que cuenta con la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo. Es en este entorno impregnado de tradición, cultura del esfuerzo y serenidad donde Luis de la Fuente se refugia para recargar energías y volver con fuerza al banquillo nacional.














