Willy Bárcenas vive un momento intenso con Taburete. El grupo está inmerso en una larga gira con la que recorre España de punta a punta, diez años después de lanzar su primer disco y de abrirse camino en una industria que al principio no se lo puso fácil. Pero antes de la música hubo otras dos pasiones que siguen muy presentes en su vida: el cine y la montaña. "No había un lugar en el que fuese más feliz que un videoclub", nos reconoce. El cantante tiene una libreta en la que apunta cada película que ve y cada montaña que sube. Dos aficiones que forman parte de su manera de entender el tiempo libre, la inspiración y también su futuro. Porque Willy reconoce que, si no se hubiera dedicado a la música, su vida podría haber ido por otros caminos muy distintos.

"Mi gran pasión siempre ha sido el cine, desde pequeño era un cinéfilo muy loco y quería dirigir películas", cuenta. Sin embargo, como suele ocurrir, la vocación artística chocó con la idea de buscar una carrera más estable. "Luego está lo típico de los padres, que quieren que estudies una carrera que te dé estabilidad y entonces hice Administración de Empresas, que no disfruté nada y no me veía", explica.

Willy Bárcenas, del cine a la música casi por accidente

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Beatriz Velasco HEARST

La música acabó llegando después, casi mientras pensaba en otra salida profesional. Willy confiesa que llegó a plantearse seriamente convertirse en guía de montaña. "Por el tema familiar y toda la repercusión, tenía complicado encontrar trabajo y me planteé seriamente ser guía de montaña, que es algo que me encanta", recuerda. Pero justo en ese momento Taburete grabó su primer disco y todo cambió: "Al final, la música se convirtió en mi vida".

Diez años después de aquel primer álbum, Willy asegura que sigue siendo el mismo. El cantante lo ha comprobado al reencontrarse con personas que estuvieron en el origen del grupo. "Con el lanzamiento del último tema, 'Carta Blanca', hemos hecho una serie de vídeos donde nos volvíamos a juntar con el primero que creó el grupo, con el antiguo batería… y aunque han pasado diez años, hacemos las mismas gilipolleces y con la misma actitud", afirma. "La gente que me conoce, me ve y sabe que soy el mismo tío de toda la vida".

El camino de Taburete, eso sí, no empezó con el respaldo de las grandes discográficas. Willy recuerda que llevaron su primer disco a varios sellos importantes y no convencieron a nadie. "Yo fui con el primer disco a Universal, a Warner, no sé si también a Sony… y lo escucharon y dijeron que no les interesaba", cuenta. Poco después, la situación cambió de golpe. "Unos meses después llenamos la sala Riviera por primera vez y vinieron varios de las discográficas a verlo y dijeron: 'Qué malos son, les queda mucho por mejorar, pero el público canta desde la primera a la última'". Para entonces, el grupo ya había decidido seguir otro camino. "Vieron que había algo y cuando nos llamaron ya estábamos asesorados para hacer una discográfica nosotros", explica.

El videoclub que marcó la infancia de Willy Bárcenas

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Beatriz Velasco HEARST

Aunque la música terminó ocupando el centro de su vida, el cine sigue siendo una de sus grandes pasiones. Willy recuerda su infancia entre películas y videoclubs con una frase muy clara: "No había un lugar en el que fuese más feliz que un videoclub". Si tuviera que elegir algo que recuperar de los años noventa, no tiene dudas. "Tengo claro que los videoclubs", dice. El cantante recuerda que su madre le dejaba allí mientras hacía recados y él podía pasar horas mirando carátulas y películas. "Me pasaba horas, hasta hacerme amigo del señor del videoclub y yo tendría seis años", cuenta. Ahora disfruta hablando de cine en la radio, en la COPE, junto a Alberto Herrera: "Estoy muy contento haciendo esa sección los viernes con mi amigo Alberto Herrera".

A la hora de escribir canciones, Willy admite que los momentos difíciles suelen ser más fértiles que la estabilidad. "Lo malo siempre es mucho más inspirador y yo en los momentos más difíciles he encontrado una inspiración constante", reconoce. Ahora atraviesa una etapa más tranquila y eso, según confiesa, también se nota al componer: "Gracias a Dios, estoy en un momento estable y maravilloso, pues me cuesta muchísimo más". Aun así, la inspiración ha vuelto en la montaña. "El otro día me fui a la montaña y escribí una canción que hacía años que no me gustaba tanto", cuenta. Hasta entonces, reconoce que estaba preocupado: "Pensando si se me había acabado la inspiración".

'El Desafío' y los prejuicios sobre Willy Bárcenas

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Atresmedia

Su paso por 'El Desafío' también ha servido para que el público descubra otra faceta suya. Willy asegura que se llevó muy bien con todos sus compañeros y que hizo una amistad especial con José Yélamo y Dani Illescas. "En la vida me hubiera imaginado poder hacer las cosas que hice en 'El Desafío'", reconoce. "En el colegio no se me daba nada particularmente bien, ni el fútbol, y ahora me dices que voy a hacer cuatro minutos de apnea o un funambulismo envuelto en fuego, y me parece acojonante".

El programa también le permitió romper algunos prejuicios. "La realidad es que a mí se me ha prejuzgado mucho y en este programa me han podido conocer mejor y han visto quién soy", afirma. Algo parecido le ocurrió con el programa de Jesús Calleja. "Me ha escrito mucha gente para decirme que me tenían manía y que luego han visto que soy buena gente", cuenta.

Willy no descarta formatos de televisión, aunque tiene claro dónde están sus límites. "Casi todo lo que me han ofrecido lo he hecho", reconoce. En sus inicios le propusieron participar en 'Supervivientes', pero no aceptó. "Como concepto me gusta, pero no me mola lo que se genera después y que te ate a un plató a hablar de tonterías. Si Discovery Channel lo hiciera, creo que me apuntaría", explica.

Taburete, las discográficas y un grupo "nacido para ser odiado"

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Beatriz Velasco HEARST

En la música, ha compartido canciones con nombres como Antonio Carmona, Rosario o Café Quijano, pero todavía tiene sueños pendientes. "Me hubiera encantado cantar con Nino Bravo, el primer artista al que admiré", confiesa. También menciona a Extremoduro como su banda favorita: "No creo que Robe hubiera querido, pero ese hubiera sido mi sueño". Y puestos a pedir, añade otros nombres: Leiva, Bunbury, Andrés Calamaro o Sabina.

Con su pareja, que se ha dedicado a la poesía y con la que se casó en 2023, ha hecho alguna colaboración puntual en recitales, pero no han desarrollado todavía un proyecto conjunto. "Cuando ella ha hecho recitales en el Teatro Lara hemos hecho alguna mezcla, estando yo con la guitarra", cuenta. Aunque llevan ocho años juntos, prefiere que cada uno conserve también su espacio: "Tenemos una relación bastante discreta, pero sí es algo que molaría en un futuro. Ella recita muy bonito y estaría bien hacer un disco más conceptual".

Taburete no vivió demasiado tiempo la etapa de tocar en salas pequeñas. Willy lo reconoce con sinceridad. "No puedo ser falso porque a nosotros esa fase nos duró muy poco", afirma. Recuerda que al principio les contrataron en una hamburguesería de Barcelona para tocar por las tardes, pero en Madrid todo se aceleró: "El quinto concierto es en el Teatro Barceló, que se llena y a partir de ahí para arriba". El cantante sabe que desde el principio tuvieron que enfrentarse a muchos prejuicios. "Éramos un grupo nacido para ser odiado", dice. "¿Cómo, que el hijo de Bárcenas ha montado un grupo y va a triunfar? Pero callamos a mucha gente".

Ese rechazo inicial se notó especialmente fuera de su primer núcleo de público. "Nos hicimos fuertes en Madrid, con un público más pijo que no nos juzgaba tanto, pero eso se fue abriendo y dos años después estábamos en el escenario principal del Sonorama", recuerda. En redes no siempre fueron bien recibidos: "Nos anunciaban y la gente decía: 'Qué puto asco', y luego llegaba el concierto y estaba todo dios cantando". Para Willy, esa respuesta del público ha sido clave para seguir adelante.

Sobre la dificultad de abrirse camino, lo tiene claro. "Es más complicado abrirse camino en la industria que derribar prejuicios", afirma. Cree que hoy hay muchos artistas y que ya no se siguen los canales habituales. "Abrirse es difícil, mantenerse es más difícil y derribar prejuicios siempre se puede con gente civilizada", añade. Aun así, sabe que no todo el mundo va a cambiar de opinión: "Hay gente que es muy cerrada y no la vas a sacar de ahí".

La montaña, la soledad y el futuro lejos de los escenarios

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Beatriz Velasco HEARST

Fuera de los escenarios, Willy presume de otra faceta menos conocida: la cocina. "Soy bastante buen cocinero", asegura. Hace poco preparó "unos garbanzos con langostinos" para la banda y todos quedaron contentos. Pero lo que más le desconecta es la montaña. "Me da la vida irme solo a la montaña", dice. Acaba de estar cinco días solo por los Picos de Europa y defiende la importancia de aprender a convivir con la soledad: "Lo hice por primera vez hace un par de años, y volví feliz".

En plena gira de 'El perro que fuma Tour', cuando tiene tiempo libre, busca planes muy sencillos. "Me gusta no hacer nada. Quedarme en casa, ver películas y pedir comida a domicilio", cuenta. También es muy futbolero y le encanta ver partidos. Además, se ha preparado un plan personal de estudio de Filosofía e Historia del Arte, aunque sin matricularse: "Ya lo hice tres veces y cuando me obligan a estudiar, no estudio".

Su participación en 'Torrente Presidente' le ha abierto otra puerta que le interesa mucho. "¡Muchísimo!", responde cuando le preguntan si le ha picado el gusanillo de la interpretación. La experiencia le ha dado confianza: "La gente me dice que lo he hecho mejor de lo que esperaban y me he venido un poco arriba". Aun así, sabe que compaginarlo con Taburete no sería fácil. Ahora le apetece escribir "un guion de terror, bestia". También consiguió hacer el tema principal de la película de Santiago Segura. "Con los años he empezado a ser más jeta", reconoce. En un descanso del rodaje se lo propuso al director y a los tres días le mandó una referencia. Algo parecido ocurrió con su papel en la película: "Haciendo 'El Desafío' le pedí un papel".

Cuando mira al futuro, Willy no se ve necesariamente dedicándose a la música toda la vida. "Veo a los Hombres G y pienso: joder, vaya energía", dice. Quizá en unos años haría una gira con menos conciertos, sobre todo si forma una familia. "Me gustará disfrutar de cuando tenga hijos y hacer montaña con ellos", reconoce. Aunque también deja claro que todo dependerá de cómo le vaya económicamente.

La foto favorita de Willy Bárcenas

willy barcenas y su madre
Cedida

A la hora de elegir una imagen especial, Willy Bárcenas lo tiene claro. El cantante se queda con una fotografía que le devuelve a sus veranos de niño y en la que aparece junto a su madre. "Me encanta esta foto porque me lleva a esos veranos de la infancia y salimos mi madre y yo muy felices", cuenta. Una imagen que conecta con el lado más personal del artista antes de hablar de sus otras grandes pasiones: el cine, la montaña y la música.