Tania Llasera se ha metido en muchos jardines por sus declaraciones destinadas a desidealizar la pareja y la maternidad y bajarlas a la tierra, a la normalidad, según su perspectiva de ambas, pero esas palabras solían llevar detrás convicción y reflexión. Sin embargo, nunca antes había experimentado una oleada de críticas tan grande como la que le ha sobrevenido en los últimos días del mes de agosto. La presentadora opinó sobre el caso de Lindsay Clancy, una madre que había acabado, presuntamente, con las vidas de sus tres hijos de 5 y 3 años y su bebé de 8 meses. El asunto había cobrado una nueva actualidad al celebrarse el juicio contra la presunta criminal, que abordaba la posibilidad de que la acusada atravesara problemas de salud mental, hecho por el cual la bilbaína se pronunció con un polémico mensaje que ha levantado ampollas: "Me cuesta entender incluso mi propia empatía hacia una mujer presuntamente responsable de algo tan terrible".

La avalancha de comentarios reprobatorios fue inmediata y, aunque intentó puntualizar que "empatizar no es justificar", la indignación estaba ya instalada entre la población, que le hacía llegar lo desafortunado de sus palabras. "Sobrepasada" por la respuesta social que había generado, Tania Llasera anunció que se retiraba de las redes temporalmente. Ahora, tras unas jornadas de reflexión, ha regresado a su perfil de Instagram para sincerarse sobre la polémica y las críticas recibidas y sus palabras han impactado, tanto por sus disculpas como por el miedo que ha experimentado en las últimas horas: "Ha habido amenazas en redes sociales de llamar a Servicios Sociales y quitarme la custodia de mis hijos".

tania llasera
Gtres

Tania Llasera emite un comunicado en que desvela cómo ha vivido las críticas por su última polémica

Con un tono solemne y compungido, así ha vuelto Tania Llasera a las redes tras unos días de silencio y distancia. Necesitaba reflexionar sobre lo ocurrido, analizar las verdaderas circunstancias de la polémica y asumir su responsabilidad: "He necesitado unos días de silencio, de volver a conectar conmigo misma y, sobre todo, de escucharme antes de volver a enfrentarme y ponerme delante de una cámara". Así, con total crudeza, se ha expuesto en un post en el que ha bloqueado los comentarios, para compartir cómo ha atravesado las últimas horas desde sus desafortunadas declaraciones a propósito del caso Lindsay Clancy (cuyo documental, 'Behind Closed Doors: The Lindsay Clancy Case', está disponible en Prime Video). Tal como ella misma reconoce al inicio del comunicado, en formato audiovisual: "Quiero que quede cristalino que he vuelto a ver el vídeo que publiqué y, visto con distancia, las palabras que utilicé me parecen terribles. Así que pido perdón". Efectivamente, ha arrancado su reaparición en redes con unas disculpas. "Comprendo la ola de rechazo, indignación e incluso de dolor que he podido causar con mis palabras y no pretendo ni justificarme ni decir: 'No, es que yo me expresé...'. No pienso ni entrar ahí", asegura.

lindsay clancy, la mujer acusada de matar a sus tres hijos en estados unidos, durante el juicio
Boston Globe//Getty Images

Analizar sus palabras la ha llevado a reconocer la situación que ella misma generó, quizá por no calibrar la trascendencia que podía tener: "Al ser una persona pública, es mi responsabilidad elegir las palabras adecuadas y, claramente, no escogí las palabras adecuadas, las escogí mal". Dicho esto, Tania ha tratado de explicar cuál era la finalidad de aquel comentario sobre el caso: "El mensaje que iba detrás de todo esto me parece importante y me sigue pareciendo importante, y es la salud mental. Que se hable de ella o de la falta de ella, que se diagnostique y que esté en la palestra siempre". Sin embargo, ha decidido no escudarse en eso: "La importancia del mensaje no justifica lo mal que me expresé. Y por eso pido perdón, y lo he entendido con estos días de recogimiento y silencio".

tania llasera con un abrigo azul marino, camisa de rayas, chaleco verde y vaqueros
Gtres

Pero que haya llegado a entender los comentarios de desacuerdo de algunas personas que se han manifestado con educación y respeto no ha evitado la dureza, en muchos casos desmedida, de otros, lo que le ha generado mucho malestar: "Lo he pasado mal. No he dormido prácticamente y he pasado miedo. Por primera vez en mi vida". Con este temor se ha referido específicamente a cómo algunas voces críticas han apelado directamente a su familia: "He pasado miedo a salir con mis hijos y que me increpen y no lo estoy pasando bien. Ha habido amenazas en redes sociales, de llamar a Servicios Sociales, de quitarme la custodia de mis hijos. Por supuesto, también llamándome mala madre y todos los insultos y vejaciones posibles. Ha sido una ola de odio como jamás había visto", asegura.

A propósito de este particular linchamiento digital, tampoco ha dudado en añadir una reflexión sobre la crítica feroz que albergan las redes: "Admito mi error. (...) Admito todas las consecuencias de equivocarme. Pero también este tiempo en silencio me ha hecho entender o reflexionar sobre cómo se trata a la gente en esta sociedad, a la gente que se ha equivocado. Detrás de las personas públicas no solo hay una persona humana, sino una familia que no ha escogido estar en el centro de ninguna polémica", concretaba en referencia a sus dos hijos junto y su pareja (Gonzalo Villar), tratando de mantenerse entera en su mensaje.

A continuación, ha agradecido los mensajes respetuosos que ha recibido en los últimos días y ha aclarado que con este comunicado zanja su intervención en este asunto: "Estas van a ser mis únicas declaraciones al respecto. (...) Ahora me gustaría volver poco a poco a mi vida, al trabajo, a mi familia de manera plena, porque estos días, como comprenderéis, he estado a media asta. Eso sí, con todo lo aprendido, con más conciencia, con más corazón y con mucho más cuidado".