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3 años sin la Duquesa de Alba, una mujer que vivió como sintió

Este 20 de noviembre se cumple el tercer aniversario de la muerte de doña Cayetana. Una mujer adelantada a su época que siempre hizo lo que quiso. Repasamos su apasionante vida.

Gtres

El 20 de noviembre de 2014 la duquesa de Alba fallecía en el Palacio de Dueñas de Sevilla. Cayetana fue una mujer que sigue estando muy presente en nuestros corazones. Liberal, popular, divertida e inflexible, siempre hizo lo que quiso. Poseedora de 43 títulos nobiliarios, 14 de ellos con Grandeza de España, no dejaba indiferente a nadie por su gran personalidad. Así ha sido su intensísima vida.

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Una mujer única

Hace tres años, el 20 de noviembre de 2014, Cayetana de Alba fallecía en su residencia de Sevilla. Una mujer única, rebelde, divertida y con una personalidad arrolladora.

Su muerte sumió en la tristeza a su familia, sobre todo a su hija Eugenia con quien mantenía una relación muy especial ya que además de ser la benjamina de la familia es su única hija. Repasamos cómo ha sido su intensa vida y cómo fue su triste despedida.

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Así ha sido su vida

María del Rosario Cayetana Alfonsa Victoria Eugenia Francisca Fitz-James Stuart y de Silva, XVIII Duquesa de Alba, nació el 28 de marzo de 1926 en el Palacio de Liria, en Madrid, una de las propiedades más conocidas de la Casa de Alba.

Desde muy pequeña su vida fue seguida por todos los españoles, ya que en el futuro iba a ser la jefa de la Casa de Alba. En esta imagen la vemos durante su niñez, muy graciosa, montando en bicicleta por los jardines del Palacio de Liria, en Madrid.

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Así ha sido su vida

De una infancia muy feliz, Cayetana sufrió el primer gran golpe de su vida con tan solo siete años. Su madre, María del Rosario de Silva, duquesa de Aliaga, falleció de tuberculosis a los 33 años.

La pequeña Tanuca, como la llamaban en casa cariñosamente, quedó muy afectada. Su padre, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, se volcó entonces en ella y en su educación.

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Así ha sido su vida

El rey Alfonso XIII fue su padrino. Sus visitas eran habituales hasta que en 1931, con la República, la Familia Real se exilió fuera de España. Ella y su padre también lo hicieron en 1936, se fueron a Londres hasta que ella cumplió 16 años.

El soberano solía invitar a los Alba al Palacio de La Magdalena, en Santander, donde la Familia Real pasaba las vacaciones. Tana era considerada por el monarca como una hija más.

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Así ha sido su vida

En la primavera de 1945, con sólo 19 años, Cayetana conoció en la Maestranza de Sevilla al famoso torero Pepe Luis Vázquez, que toreaba aquella tarde. Desde entonces no se perdió ninguna de sus corridas.

Ella, según reconoció años más tarde, se enamoró locamente del maestro pero su padre cortó la relación. Fue su primer gran amor, que nunca llegó a hacerse realidad.

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Así ha sido su vida

Cayetana conoció en 1946 a Luis Martínez de Irujo, hijo de los duques de Sotomayor, en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Se convertiría en uno de los hombres más importantes de su vida.

Comenzaron un noviazgo, que se formalizó el siguiente verano, en San Sebastián. Con agrado, su padre les concedió el ducado de Montoro.

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Así ha sido su vida

Cayetana y Luis Martínez de Irujo se casaron el 12 de octubre de 1947 en la catedral de Sevilla. Su boda costó 20 millones de pesetas de la época. La prensa internacional tituló el enlace como 'La boda más cara del mundo'.

El vestido de novia era blanco, de raso, con encaje de Bruselas, velo de tul y diadema de brillantes y perlas.

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Así ha sido su vida

Cayetana y Luis tuvieron seis hijos: Carlos (1948), Alfonso (1950), Jacobo (1954), Fernando (1959), Cayetano (1963) y Eugenia (1968).


La felicidad de la gran familia se desvaneció con el prematuro fallecimiento de Luis Martínez de Irujo el 6 de septiembre de 1972 a causa de una leucemia con tan sólo 51 años.

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Así ha sido su vida

A principios de 1978 suenan de nuevo las campanas de boda para la duquesa de Alba, en este caso con un intelectual de postín, Jesús Aguirre Ortiz de Zarate, director general de Música.

Se casaron el 17 de marzo de 1978 en la capilla privada del Palacio de Liria. Carlos Martínez de Irujo, duque de Huéscar, hijo mayor de la duquesa, fue el padrino. El enlace se celebró ante 120 invitados. El novio era 8 años menor que la novia y había sido jesuita. Aguirre abandonó el sacerdocio en 1969.

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Así ha sido su vida

Pese a que los años iban pasando muy deprisa, Cayetana nunca perdió su amor por el baile siempre que pudo subirse a un tablao. La hemos visto bailar en numerosas ocasiones, incluso cuando ya era octogenaria.

Su alegría se apagó con la muerte de su marido, el 11 de mayo de 2001, sumiéndola en la soledad. Juntos compartieron 23 años de vida. Fueron una pareja muy cómplice. Si estaban en público y querían intimidad se hablaban en alemán.

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Así ha sido su vida

El último gran amor de Cayetana fue el funcionario Alfonso Díez, gran amigo de su difunto marido Jesús Aguirre.

Desde que comenzaron a salir, a mediados de 2008, la duquesa se refugiaba en él devolviéndole la alegría y las ganas de volver a pasar por el altar.

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Así ha sido su vida

El 5 de octubre de 2011 Cayetana y Alfonso se convertían en marido y mujer, en el palacio de Las Dueñas, de Sevilla, ante un reducido número de invitados, porque no cabían más en la capilla.

Los padrinos fueron Carlos, duque de Huéscar, y Carmen Tello y estuvieron invitados todos los hijos y las exnueras de la duquesa.

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Delicada de salud

El último año de la vida de la duquesa de Alba estuvo lleno de altibajos en la salud. Con apariciones públicas muy escasas, doña Cayetana acudió en junio al Hospital Sagrado Corazón de Sevilla para hacerse una revisión de la válvula que lleva implantada desde 2009 para controlar sus problemas de hidrocefalia e isquemia cerebral. Las fuerzas le fueron abandonando y volvía a la silla de ruedas, pues comenzaba a estar delicada.

La llegada del fresco del otoño, resfriados y un problema digestivo terminaron por debilitarla.

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Adiós a Cayetana

La duquesa de Alba falleció como consecuencia de una neumonía y un fallo multiorgánico a las 9.30 del 20 de noviembre de 2014 en su dormitorio y rodeada de sus seis hijos y su marido.

Lo hizo oficial el alcalde de Sevilla, ciudad donde ha muerto y a la que tan unida estaba. ''Doña Cayetana siempre llevó a Sevilla en el corazón y por eso permanecerá para siempre en el corazón de Sevilla. Descanse en paz'', escribía en su Twitter. Nada más conocer su muerte y antes del comunicado oficial, la familia decidió comunicárselo en primer lugar a los reyes don Felipe y doña Letizia.

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Triste despedida

Doña Cayetana, muy querida en Sevilla, recibió horas después de su muerte el cariño de los sevillanos, que pudieron despedirse de ella en el traslado del féretro desde el Palacio al Ayuntamiento de Sevilla, donde se instaló su capilla ardiente.

El Salón Colón del consistorio hispalense fue el lugar elegido para que quienes quisieron dar su último adiós a la aristócrata con más títulos de Europa.

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Querida hasta el último adiós

El cortejo fúnebre con los restos mortales de doña Cayetana llegaba al consistorio hispalense pasadas las 13.00 horas del jueves para ser velados en la intimidad por su familia y personas más próximas. Luego se abría al público.

A su paso por las calles sevillanas, numerosos ciudadanos despedía a la aristócrata, incluso tirando al coche fúnebre claveles blancos.

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Así fue su capilla ardiente

El ataúd de la duquesa de Alba estaba cubierto por la bandera de España y el estandarte de la Casa de Alba.

Tras el féretro, presidiendo la capilla ardiente, se encontraba un crucifijo, dos grandes cuadros con fotografías del Señor de la Salud y de María Santísima de las Angustias Coronada -de quien era muy devota- y cuatro grades velones.

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Una familia rota pero unida

Sus hijos y nietos se arroparon en la triste despedida de la matriarca de la familia. Con rostros de cansancio y dolor, los Alba velaron a doña Cayetana.

Numerosas coronas de flores eran colocadas en la estancia. Alejandro Sanz, Los Morancos o Antonio Banderas, además de la Familia Real, fueron algunos de los que enviaron coronas.

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Eugenia y Tana, destrozadas

Eugenia y su hija Tana, rotas de dolor, se reconfortaban la una a la otra. La primera había perdido a la madre de su alma y la segunda, a su abuela querida.

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Genoveva consuela a su hija

Genoveva Casanova, completamente de luto, al igual que su hija Amina, no se separaron y se brindaron apoyo mutuo durante todo el funeral.

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Última voluntad

Al día siguiente, el 21 de noviembre, la familia llegaba unida a la iglesia del Cristo de los Gitanos, del que era muy devota, donde se celebró una ceremonia íntima y privada.

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Cayetano llevó sus cenizas

Su hijo Cayetano Martínez de Irujo fue el encargado de llevar las cenizas de su madre hasta la citada iglesia para cumplir con unas de sus últimas peticiones, descansar a los pies de su Cristo.

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"Aquí yace Cayetana, que vivió como sintió''

"El obispo de Sevilla ha consentido que mis cenizas reposen a los pies del Cristo de los Gitanos", dijo en su día la duquesa de Alba. Un día después de su muerte, y tras el funeral, oficiado por la mañana, doña Cayetana ya reposa donde ella quería.

También la duquesa dejó dicho el epitafio que quería: "Aquí yace Cayetana, que vivió como sintió''.

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Cuantiosa herencia

Con la muerte de la duquesa de Alba se inició una nueva etapa en la Casa de Alba. Sus seis hijos se repartieron un inmenso patrimonio, tanto en propiedades como palacios, castillos, fincas... joyas y obras de arte de incalculable valor.

El 4 de julio de 2011 doña Cayetana se reunió con sus seis hijos para firmar ante notario el reparto de su herencia, en lo que jurídicamente se considera una donación de bienes en el registro de la propiedad, que cambian de titularidad. La gestión y administración, así como el uso y disfrute, siguieron siendo de ella hasta su muerte.

La casa de Alba tiene 542 años de historia. Los títulos que doña Cayetana concedió a sus hijos, excepto al primogénito, Carlos, y Alfonso, no son hereditarios. Como patrimonio dotacional de la fundación figuran los palacios de Liria, Monterrey (Salamanca), el castillo y la torre de Alba de Tormes (cuna de la casa), cuatro castillos en Galicia (Castro Caldelas, Moeche, Andrade y Narahio) y cuatro locales comerciales en la calle Fuencarral de Madrid.

La parte sustancial de los bienes de la Casa de Alba pertenecen a la Fundación, creada en 1975. Esta fundación se creó para salvaguardar el patrimonio frente a hipotéticas veleidades del heredero y así contribuir a perpetuar el legado.

Respecto a su viudo, Alfonso Díez, perdió el título de duque consorte. Además, antes de su boda en 2011, el exfuncionario renunció ante notario a la parte que le correspondería como viudo de los bienes de la Duquesa.

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