- Las 110 famosas más guapas del mundo: las mujeres más guapas
- Las 80 actrices españolas más guapas: descubre quiénes son
- Estos son los entrenadores personales de las famosas
Paulina Rubio ha abierto su corazón como nunca. La artista mexicana concedía una entrevista a la revista ELLE y se mostraba de lo más sincera. A sus 52 años y tras 40 años de carrera, la cantante se ha parado para reflexionar sobre la fugacidad del tiempo, la música, la muerte, la superación del duelo y el amor. Hace unos meses, el huracán mexicano estuvo en nuestro país presentando su single 'No es mi culpa'. En él rememora su ilusión infantil de ser artista: "Lo soñé, lo quería, lo deseaba, hasta lo rezaba, aun siendo muy atea. Lo logras a través de mucho esfuerzo y disciplina, y entendiendo pronto que la suerte no existe y que la constancia da sus frutos", contaba bien orgullosa.
Son muchas las luces y sombras que ha vivido en su carrera la cantante. "Te vuelves de una piel muy gruesa. Al empezar siendo una niña, enseguida aprendes a tener esa poker face de 'no me importa nada'. A veces han sido muy crueles. ¿Tú sabes lo que es sufrir bullying masivo? Entonces vuelves a tus pasos, al '¿qué quiero hacer de aquí a la una?'. Porque a la una acaba todo, porque tengo a mi niño que está saliendo de la escuela y quiero estar ahí", explicaba sobre las críticas que ha recibido durante estos años.
La cantante también se ha sincerado sobre la muerte. Parece que desde la pérdida de su madre es un tema que no se quita de la cabeza pero no le preocupa bastante. "Ya no, porque contemplo la reencarnación. Yo no creo en el cielo, pero sí en el dharma, en el karma, en cerrar ciclos y en tratar de no hacer daño a los demás. Porque, después de que se te muere la mamá, ya cualquier cosa puede pasar. No sé si soy justa, pero sí honesta. Y muy fiel, muy lógica... Luego tengo una fiera dentro. Soy el gatito león. Por lo menos soy consciente de que poseo esas dos partes. Y también pienso que si no las tuviera, la gente me hubiera arrollado diez veces más: me despeino y sigo bailando".













