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No sé bien si es la vuelta irremediable de la vida lenta de las abuelas o la llegada de la conciencia ecológica, pero lo que tengo claro es que las mantequeras que todos hemos conocido en las cocinas clásicas españolas están de vuelta.
Es una vuelta silenciosa, inesperada, pero muy elegante. Una necesidad que no sabíamos que teníamos hasta que las hemos visto retornadas en modelos tan icónicos como el de base de acero inoxidable, que parece sacado de cualquier bar de solera español.
Es una vuelta que confirman los catálogos de nueva colección de Zara Home, de Primark, de Ikea o de firmas tan icónicas y expertas en el mundo de la cocina como WMF, que ha sacado uno de los modelos más bonitos y funcionales con los que me he encontrado.
La mantequera vuelve para decorar la cocina
Digo que es uno de los modelos más bonitos porque mantiene el acero inoxidable en la base, como tenían las mantequeras de los bares de solera españoles en los años 60.
Este material no solo le otorga una alta resistencia a los golpes y arañazos, sino que consigue que esta mantequera de WMF sea apta para lavavajillas. Y, algo todavía más importante, consigue, junto a la tapadera, que la mantequilla no absorba los sabores de otros alimentos que se guarden en la nevera y hace al recipiente resistente a los ácidos lácticos que pudiera tener este producto.
También puedo decir que es uno de los más funcionales porque su tapadera es de plástico, al contrario que otros modelos, donde la vemos de cristal. ¿Qué ventaja presenta sobre las demás? Que es un material más resistente y liviano. Y esto último es algo a tener muy en cuenta a la hora de dejarla sobre las baldas de la nevera (todos sabemos que no pueden soportar todo el peso que queramos).
Por qué vuelven las mantequeras en 2026
Como digo, la razón de esta vuelta no es solo la fiebre vintage que nos invade a todos estos últimos meses. Es que cada vez son más las personas las que están volviendo a hacer mantequilla casera al estilo tradicional, después de que en redes sociales se hayan viralizado algunos vídeos con el procedimiento resumido en menos de un minuto. “Solo un ingrediente”, explica el chef que está detrás de la cuenta @lacocinadesantiaguini, mientras muestra un bote de nata para montar, el único ingrediente necesario para conseguirlo. "Hay que seguir removiendo la nata hasta que se separe la grasa del suero", continúa para, después, dar forma y probar la mantequilla, ya hecha.
Y, claro, evidentemente, guardar esa mantequilla hecha en casa en un tarro de plástico o un ‘tupper’ de usar y tirar no es estético, ni bonito, ni tampoco aconsejable a términos sanitarios. Así que, aquí entran en juego, de nuevo, las mantequeras clásicas como la de WMF, una de las que mejores valoraciones tiene en Amazon. De hecho, más de 300 usuarios la califican con 4,5 estrellas sobre 5.
“Cumple perfectamente su función”, “Se lava muy fácil” y “La posibilidad de comprar por separado la tapa en caso de que se rompa es una ventaja”, son algunas de las bondades que ya ha recibido por parte de quien la ha probado.
Bondades a las que puedo sumar mi propia experiencia personal después de varias semanas de uso. En mi caso, he comprobado que el hecho de que la base sea de acero inoxidable es un punto muy a su favor porque mantiene la temperatura estable de la mantequilla, aunque pase unos minutos fuera de la nevera. Esto le ayuda a no estropearse.
Lo mejor de todo es que da igual si hacemos o no mantequilla casera. ¿Por qué? Pues porque son muchos los interioristas los que aprovechan las mantequeras de toda la vida, como esta de WMF, como elemento de decoración en cocinas de estilo rústico. O, incluso, para guardar hierbas aromáticas y otros productos culinarios. Quedará perfecta, por ejemplo, como centro de mesa cuando no la estemos utilizando para comer, o en una esquina de la mesa encimera, coronando la decoración.















