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"¿Pero qué pasa? ¿Pero qué invento es este?", diría Sara Montiel en uno de sus momentos más icónicos cuando negaba ante la prensa los rumores de una supuesta cuarta boda con Tony Hernández. Esa frase la utilizo yo también, pero cuando me hablan de la presencia y el mérito de los taburetes con almacenaje en su interior.
Y es que es verdad que hay muebles que parecen cumplir con una función; hasta que descubres que estaban escondiendo algo más.
Precisamente, eso pasa con los bancos de almacenaje; este tipo de sillón de tapa dura es algo más que un simple elemento sobre el que sentarse, sino que también sirve como almacenaje porque el asiento suele retirarse, escondiendo en el interior un gran espacio para ordenar. Así que se consolidan año tras año como un objeto de decoración casi imprescindible en casas pequeñas, en las que el espacio, normalmente, no sobra.
Cada vez la demanda de estos baúles de almacenaje crece; desde el lanzamiento de Lidl, el cual comentamos anteriormente, la presencia de estos sillones organizativos ha subido como la espuma. Ahora otras cadenas como Maisons du Monde y Amazon plantan cara a los de la cadena alemana. La decisión está bastante complicada porque no solo buscamos comodidad y espacio, sino que también buscamos ahorrarnos unos centimillos posibles, algo que cada vez es más posible.
Estos son los baúles con almacenaje que rondan los 35 euros
No hablamos de un baúl precisamente vintage, sino de esa solución que encaja en los espacios más pequeños de nuestras casas, bien sea en el salón, el dormitorio o incluso en la entrada. Estos bancos de almacenaje han dejado de ser un simple “apaño”.
La colección de Lidl
Sus modelos suelen apostar por diseños sencillos, en tonos neutros, lo cual hace que en menos de minutos se agoten todo tipo de existencias. Pero han vuelto a la carga y han renovado su colección. Ahora, el elemento principal de sus modelos son los acolchados de terciopelo. Ideales para aquellos que buscan algo funcional, pero sin complicarse. Además, Lidl sorprende por tener en su web dos opciones totalmente distintas entre sí: por un lado, un taburete con almacenaje capaz de soportar 120 kg y en un formato individual.
Y, por otro lado, el banco LIVARNO, el cual también conserva ese tapizado aterciopelado junto con el acabado de alta calidad. A diferencia del anterior, su construcción es más robusta, lo que garantiza una mayor estabilidad y durabilidad. Gracias a su suave tapizado de terciopelo y su acabado de alta calidad, se integra perfectamente en cualquier ambiente del hogar. La construcción robusta garantiza una alta estabilidad y durabilidad.
Banco con almacenaje en color crudo, de Maisons du Monde
En este caso, el diseño sube un escalón. La firma francesa apuesta por modelos más cuidados. Su sillón puff es elegante por su superficie de aspecto lino. Su composición está hecha para durar. Son fantásticos porque en realidad vienen siendo una extensión de cualquier cama; este en concreto se adapta a cualquier somier. Aunque yo en mi caso lo utilizaría también como mesita de centro para el salón con la que combatir el desorden ante cualquier visita imprevista.
Banco para los pies de la cama, de Amazon
El gigante online no se queda atrás y ofrece una amplia variedad de opciones dentro del rango de este precio. Con tanta variedad no sabes cuál elegir, pero yo me he decantado sin duda por el baúl Otomana. Este está fabricado en tela resistente con un acabado moderno que combina con cualquier estilo decorativo. El hecho de que sea plegable permite proteger del polvo todo aquello que guardes en su interior.
Banco con rayas, de Leroy Merlin
Para mí, la clave está en saber elegir bien, lo cual está bastante complicado. Leroy Merlin también ha sabido de las demandas de los consumidores y ha sacado al mercado su apuesta. Un puff con almacenaje plegable capaz de hacer las veces de reposapiés. Este mueble es capaz de solucionar más de un problema combinando funcionalidad y diseño. Y, si no lo utilizamos, se puede guardar en cualquier rincón plegado, porque no ocupa espacio.
Esto solo lo pueden conseguir estos bancos de almacenaje, confirmando que el orden puede ser sencillo (y barato). Yo tengo en casa dos y me vienen de perlas; lo mismo me compro un tercero para completar con el dicho "no hay dos sin tres".




















