Vivir solo tiene muchas cosas buenas. Nadie te pregunta por qué pides cena a domicilio tres días seguidos, puedes retomar la serie que estás viendo cuando te apetezca y, en teoría, tienes toda la casa para ti. El problema llega cuando descubres que toda la casa son unos pocos metros cuadrados. Mi estudio es bastante pequeño, de esos en los que el salón y la cocina están unidos porque, sencillamente, no había espacio para separarlos. Es mi primera vez viviendo solo y todavía estoy aprendiendo una de las grandes lecciones de la vida adulta: por pequeño que sea algo siempre acaba apareciendo en medio.

Una mochila. Unas zapatillas. El cargador del móvil. Una bolsa que no sé dónde guardar. Y, por supuesto, cualquier cosa que decida que su lugar natural es justo donde necesito pasar. Por eso, cualquier mueble que consiga hacer varias funciones a la vez tiene mi atención. Y aquí es donde entra el nuevo puf de Ikea que, además de servir como asiento, esconde un pequeño espacio de almacenaje bajo la tapa.

Este asiento de almacenaje me ha salvado del desorden en casa

La idea es bastante sencilla, pero precisamente por eso resulta práctica. Puede utilizarse como reposapiés cuando estás en el sofá, como asiento adicional si viene alguien a casa o como pequeño contenedor para guardar esas cosas que normalmente terminan dando vueltas por el estudio. Y esto último, en mi caso, no es un detalle menor: porque tener un lugar donde meter rápidamente algo cuando llega una visita puede ser una pequeña victoria doméstica. No hace falta que todo esté perfectamente organizado; basta con que, al menos durante unos minutos, parezca que sí.

puf verde con almacenaje
IKEA

Además, su peculiar forma hace que no tenga el aspecto de la típica caja de almacenaje que intentas esconder en un rincón. De hecho, Ikea plantea precisamente lo contrario: combinar varios pufs para crear una composición original. Puedes tener uno junto al sofá, otro preparado para cuando lleguen invitados y varios juntos formando una combinación que, además de práctica, tenga cierto protagonismo decorativo. Para quienes vivimos en espacios reducidos, hay otro detalle especialmente interesante: cabe perfectamente en la estantería. Incluso incorpora una pequeña etiqueta de tela que facilita sacarlo de la estantería cuando lo necesitas.

Puf con almacenaje

Puf con almacenaje

Puf con almacenaje

Es una de esas soluciones que parecen pensadas para viviendas en las que cada centímetro cuenta. Encima, también es sencillo de montar y de mover, así que puedes cambiarlo de sitio según lo que estés haciendo. La funda está confeccionada con tejido de poliéster Vissle teñido en masa, un material resistente y suave con un atractivo efecto bicolor. Es decir, no solo pretende solucionar el problema de dónde guardar cosas, sino hacerlo sin renunciar a que el objeto quede bien integrado en casa.

En un estudio como el mío, donde salón, cocina, zona de trabajo y prácticamente todo lo demás comparten unos pocos metros, los muebles que hacen más de una cosa tienen bastante sentido. Y si, además, consiguen que el caos cotidiano tenga un lugar donde esconderse, mejor todavía.