Ya lo dijo la cantante Luna Ki. "Todo cambiará cuando llegue septiembre", pues es sin duda el mes más lunes del año. Con él damos el pistoletazo de salida a la rutina y, con ella, la tradicional vuelta al cole. Es ese momento en el que las aulas vuelven a llenarse, los horarios recuperan su ritmo y el material escolar se convierte, una vez más, en protagonista. Pero la vuelta al cole no solo nos devuelve a nuestra infancia: también inspira tendencias decorativas que recuperan piezas y estéticas vinculadas a aquellos años en los que fuimos tan felices e inocentes.
Entre ellas, vuelven con fuerza los icónicos pupitres de los años 70 como los que veíamos en 'Cuéntame cómo pasó', reconocibles por sus formas sencillas, sus materiales resistentes y ese inconfundible aire escolar que forma parte de la memoria de varias generaciones. Hoy, reinterpretados y transformados en sillas, recuperan todo su encanto para integrarse en espacios contemporáneos sin perder su esencia vintage.
Vuelta al cole: ahora se llevan sillas de pupitre
Son piezas perfectas para quienes buscan añadir un toque nostálgico a una casa clásica, mezclando historia, personalidad y diseño. Porque la vuelta al cole también puede trasladarse al hogar: basta con incorporar una de estas sillas de inspiración setentera para evocar las aulas de otra época y conseguir una decoración cálida, original y llena de recuerdos.
Maisons du Monde apuesta por el verde pastel
Por lo tanto, si la vuelta al cole te ha despertado las ganas de renovar algún rincón de casa, las sillas de Maisons du Monde son una primera opción que combina funcionalidad y ese aire nostálgico que buscamos. Su tono verde agua aporta luz y frescura sin convertir la cocina o el comedor en una explosión de color: es, más bien, como un pequeño toque de menta que refresca la decoración.
Además de bonitas, están pensadas para el día a día. Se venden en un set de dos, son apilables, ligeras y cómodas, una combinación especialmente práctica para una casa familiar donde las sillas tienen que seguir el ritmo de desayunos, deberes y comidas improvisadas. Su estructura de acero, pintada a juego con el asiento, pone el broche a un diseño sencillo pero cuidado.
Y aquí aparece su lado más 'vuelta al cole': también funcionan de maravilla en un dormitorio juvenil o una zona de estudio. El verde claro introduce una pincelada de color sin resultar estridente, creando un ambiente sereno que invita a concentrarse. Una de esas piezas que, además de resolver una necesidad práctica, consiguen que el espacio se sienta un poco más especial.
Esta vez IKEA se decanta por la sobriedad
Frente al aire más colorista de la primera propuesta, las sillas de IKEA apuestan por un diseño mucho más sobrio y atemporal. Tienen una silueta esbelta que se integra fácilmente en la decoración y ocupa poco espacio visual, pero esconden una estructura de metal robusta, preparada para soportar sin problemas el ritmo del día a día.
Su asiento tapizado y su respaldo curvado aportan ese punto de confort que se agradece cuando una comida se alarga o cuando toca sentarse a estudiar. Además, el soporte metálico mantiene la silla estable y su diseño sencillo permite jugar con la decoración: puedes apostar por varias unidades del mismo color para conseguir un conjunto uniforme o combinar diferentes tonos para darle más personalidad al espacio.
Y si algo caracteriza a esta opción es su practicidad. Se montan fácilmente, son resistentes y pueden apilarse hasta cuatro unidades, por lo que ocupan muy poco cuando no están en uso. Una alternativa discreta, cómoda y de precio asequible que demuestra que una silla funcional no tiene por qué renunciar a tener un diseño bonito.
Y una última pincelada para terminar de estilo escolar para la casa
Para cerrar esta selección, esta otra silla apuesta por una estética más elegante de The Masie, sin perder de vista la funcionalidad. Su estructura de acero se combina con un respaldo tapizado en terciopelo y un asiento de tela, una mezcla de texturas que aporta calidez y sofisticación alrededor de la mesa del comedor. Es una pieza pensada para el uso diario, pero también para acompañar esas largas sobremesas que tanto nos gustan.
Su versatilidad hace que no tenga que quedarse únicamente en el comedor. Puede utilizarse como silla auxiliar en el recibidor, el tocador o una zona de trabajo, e incluso convertirse en ese asiento extra para crear un pequeño rincón de lectura. Una cualidad que permite moverla por la casa según las necesidades y renovar fácilmente la distribución sin perder coherencia decorativa.
Y como broche final, la Irun encaja especialmente bien en interiores clásicos que buscan actualizarse sin perder su esencia. Su combinación de metal y tejidos aporta un equilibrio entre estructura y confort, mientras que su diseño permite integrarla con otros muebles de la colección Irun para conseguir un conjunto coordinado. Una opción que pone el punto final a esta vuelta al cole con una mirada hacia el hogar: piezas prácticas, bonitas y capaces de quedarse mucho más allá de septiembre.
















