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Hoy quiero poner orden en un tema que genera demasiada confusión. Parece que hemos pasado de adorar al sol como a un dios a temerlo como a un enemigo público. Y como siempre os digo: en el equilibrio y en la ciencia aplicada está la verdadera belleza. El sol es vital, sí, pero si abusas de él, arruinarás la salud de tu piel. En el consultorio de belleza de DIEZ MINUTOS ya os he hablado sobre cómo y cuándo aplicar el sérum en mujeres de más de 50 años o cómo usar el retinol por la noche, esta semana repasamos los efectos que el sol tiene en nuestra piel. "Es el responsable del 80% del envejecimiento cutáneo", dice.
El sol es nuestro motor biológico y tiene beneficios que ninguna crema puede aportar. Es el encargado de activar la vitamina D en nuestro organismo, esencial para unos huesos y un sistema inmunitario fuertes; con apenas 10 o 15 minutos de exposición en brazos o piernas, ya tenemos nuestra dosis diaria de salud. Además, la luz solar es nuestra mejor "terapia de felicidad". Dispara la serotonina, mejora el estado de ánimo y regula nuestros ritmos circadianos. Si recibes luz natural por el día, fabricarás mejor melatonina por la noche. Y recordad mi máxima: el sueño es el mejor cosmético reparador que existe, porque por la noche nuestra piel se hidrata de forma natural y los corneocitos se desprenden de la piel.
Pero hay un lado oscuro del sol y es la capacidad que tiene el sol de destruir el colágeno. Una cosa es la salud sistémica y otra muy distinta es "achicharrar" el rostro. Para mí, como experta en dermocosmética, el sol es el responsable del 80% del envejecimiento cutáneo. Cuando os exponéis sin control, los rayos UVA y UVB penetran hasta la dermis y se dedican a "serrar" vuestras fibras de colágeno y elastina. Es como si vuestro colchón perdiera los muelles y por eso aparece la flacidez, el descolgamiento y esa piel rugosa, tipo cuero. Por no hablar de los melanocitos, que se vuelven locos y empiezan a sembrar el rostro de manchas oscuras que envejecen más que cualquier arruga de expresión.
El consejo de una experta en dermocosmética sobre el sol: "Hay que usar protección los 365 días"
Mi consejo es claro: hay que usar protección los 365 días. El sol de invierno también oxida; se debe usar solar todos los días, pero si la piel no está sana, el solar tampoco obra milagros. La piel debe tener grasa y agua en equilibrio y eso se consigue con una rutina de cremas adecuada a cada tipo de piel.
Si quieres vitamina D, expón tus brazos, pero mantén el rostro siempre protegido. La piel de la cara es mucho más fina y reactiva. No salgas de casa sin tu sérum de vitamina C bajo el protector para neutralizar los radicales libres al instante.
Disfrutad del sol para vuestro espíritu y vuestros huesos, pero proteged vuestra piel con rigor. Porque la mejor versión de vosotras mismas empieza por una piel sana, turgente y sin manchas. ¡No hipotequéis vuestra belleza de mañana por un bronceado de hoy!











