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Los 10 inventos que han revolucionado la cosmética

¿Sabías que el inventor del maquillaje obtuvo un Oscar y también ideó las pestañas postizas y el gloss? ¿O que la barra de labios la creó en la II Guerra Mundial una química que buscaba un “rouge” que no manchara al besar? Así nacieron los diez básicos de la belleza actual.

¿Sabías que el inventor del maquillaje obtuvo un Oscar y también ideó las pestañas postizas y el gloss? ¿O que la barra de labios la creó en la II Guerra Mundial una química que buscaba un “rouge” que no manchara al besar? Así nacieron los diez básicos de la belleza actual.

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Barras de labios

Objeto fetiche para las mujeres, la barra de labios tiene una historia relativamente reciente, aunque se sabe que ya Cleopatra utilizaba cochinillas para pintarse los labios con un tono rojo vibrante.

En el siglo XVI, la reina Isabel I de Inglaterra utilizaba una mezcla de cera de abejas y azufre de mercurio rojo, hasta que en 1770 el Parlamento Británico sacó una ley que decía que una mujer que llevase color en los labios podía ser juzgada como bruja.

Siglos después nació la primera barra de labios, tal y como la conocemos. Llegó con la Segunda Guerra Mundial, que permitió que las mujeres pudiesen trabajar como ingenieras o científicas, y así en torno a 1940, Hazel Bishop (una química neoyorquina) creó el primer lápiz de labios de larga duración, denominado 'Sin Mancha' porque no dejaba rastro al besar.

Se estima que cada segundo se venden cientos de barras de labios en todo el mundo. Una mujer media consume entre kilo y medio y tres kilos de carmín a lo largo de su vida. 

'Rouge Allure', de Chanel, 32 €

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Botox

Proviene de una proteína producida por un tipo de bacteria, la toxina botulínica, capaz de causar envenenamiento alimenticio en caso de consumir grandes cantidades. Se descubrió en 1895, pero hasta 1970 no se empleó en medicina. Lo hizo un optometrista de San Francisco, el doctor Alan Scott, que se lo inyectó a un paciente para detener un pestañeo incontrolable.

En 1987, el Dr. Scott vendió los derechos del descubrimiento a la compañía Allergan. Luego se usó en otras patologías, como la tortícolis o para tratar el sudor.

En 2002, se aprueba en EE.UU. el empleo cosmético del botox, y llega a España en 2009. Aplicado en el lugar exacto y en su justa dosis, hoy es una de las herramientas más efectivas para borrar arrugas y retrasar el envejecimiento.

En los centros de Carmen Navarro de El Corte Inglés.

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Cremas de tratamiento

La primera de la que se tiene referencia la inventó Galeno sobre el año 157 en los ratos libres de su trabajo como médico de la escuela de gladiadores de Pérgamo. En uno de sus experimentos descubrió que el aceite vegetal, mezclado con agua y cera de abejas, era refrescante y daba elasticidad a la piel. Vamos, lo que busca cualquier crema hidratante.

En los siglos siguientes surgieron ungüentos, pomadas... pero la primera crema como tal, es decir una emulsión estable, fue inventada en 1911 por el farmacéutico Oscar Troplowitz, el químico Isaac Lifschütz y el dermatólogo Paul Gerson. Es la Nivea de caja azul, que todos conocemos.

Más tarde, en la década de los sesenta, el físico de la NASA Max Huber sufrió graves quemaduras al estallarle un experimento en la cara y, como los remedios existentes no le curaban, en el garaje de su casa creó un laboratorio para buscar una cura para sus heridas.

Tardó más de doce años, pero nacieron las cremas de tratamiento, con propiedades regenerativas, antioxidantes, antimicrobianas y antiinflamatorias. Por su parte, al primer protector solar se le atribuyen dos padres. Uno es el doctor Greiter, que se quemó escalando la montaña Piz Buin y terminó fundando esta firma en los años cuarenta. El otro, un aviador y médico americano, creador de Coppertone, que fabricó un producto derivado del petróleo para que no se quemaran los soldados americanos del Pacífico durante la guerra.

'Caja azul' de Nivea, 3,49 €.

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Máscara de pestañas

En 1913 Maybelline inventa la máscara de pestañas. La creó un químico americano y era una mezcla de vaselina y polvo de carbón para que su hermana se cubriera las pestañas. Así nació la marca Maybelline NY, hoy en día líder todavía en este producto.

Su último lanzamiento es 'Explosión de pestañas', que proporciona volumen, 9,99 €.

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Depilación láser

Las primeras noticias sobre depilación datan de hace 3.500 años, cuando los egipcios se rasuraban para purificarse. En la historia, el vello se ha quemado, cortado, arrancado... pero la auténtica liberación se llama depilación láser, la eliminación del vello empleando luz.

El primer láser de depilación llegó a España en 1997 y hoy no concebimos la vida sin él.

En los centros Hedonai de El Corte Inglés.

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Maquillaje

Maximilian Factorowitz, un polaco afincado en EE.UU. que cambió su nombre por el de Max Factor, es el padre del maquillaje moderno. En el año 1916 empezó vendiendo sombras de ojos y lápices para cejas, y en 1920 acuñó el término 'make-up', el primer maquillaje concebido tal y como hoy lo conocemos. Se le ocurrió al comprobar que los focos de los rodajes distorsionaban los rostros de las actrices y necesitaba matizar la intensidad de la luz con algo.

Max ganó un Oscar, y fue también el inventor de las pestañas postizas en 1919. Se las puso a la actriz Phyllis Haver, y no había diva que no lo buscara.

En 1925 creó otro hito, el maquillaje waterproof para la película 'Mare Nostrum'. Y años después, Esther Williams no podía vivir sin él.

Max Factor también creó el gloss de labios, que llamó pomada labial.

'CC Cream', maquillaje con SPF 10, de Max Factor, 12,95 €.

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Desodorante

Los egipcios se bañaban en un aceite de limón y canela para combatir el mal olor. Y otras civilizaciones se frotaban con bolas de incienso especiadas para no dejar 'rastro'. Pero hasta 1888 no se comercializó el primer desodorante inhibidor del sudor.

Fue en EE.UU. bajo el nombre de Mum. Era una mezcla de crema y zinc, un compuesto que sigue usándose. Hoy existen en distintas fórmulas y para necesidades específicas como para no dejar rastro en la ropa.

'Double invisible', de Vasenol, 1,99 €.

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Tintes de pelo

¿Qué sería de nosotras si no pudiéramos cambiar el color del pelo o cubrir las canas? Esta preocupación se remonta muchos siglos. En el XVIII, en Francia, nació un gremio profesional de fabricantes de pelucas, conocidos como 'artistas del cabello'.

Pero había que buscar algo para cubrir las canas y así, en 1860, se lanzaron tintes capilares que provocaron importantes reacciones alérgicas en las pieles más sensibles. El Consejo de Sanidad Francés terminó prohibiendo su uso.

Eugène Schueller, un joven estudiante de química en París que terminó siendo el fundador de L´Orèal, creó una empresa para desarrollar sus productos capilares.

En 1907, nació 'L’Auréale', el primer tinte seguro, empleando sales minerales. Años después, en 1952, la firma sacó al mercado Rege Color, el primer tinte para uso doméstico. Mucho ha evolucionado el mercado y en 2010, L´Orèal volvió a marcar un hito con Inoa, la primera coloración permanente sin amoniaco.

'Farmatint', 11,99 €.

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Fragancias

El equipo funerario de Tutankhamon incluía 350 litros de colonia, lo que nos da una idea de la importancia del perfume en la antigüedad. Y hoy en día sigue siendo un producto idolatrado.

Las primeras fragancias se hacían con flores de lirios, mejorana y henna. La unción era un ritual aplicado también a las estatuas de los dioses y las momias. Pero la fabricación del agua de colonia a gran escala nació por casualidad.

En 1792 el hijo del regidor de la ciudad de Colonia, Alemania, recibió como regalo de boda una muestra y la fórmula del agua de colonia que fabricaban los monjes de un convento. Entusiasmado, decidió emprender su fabricación. El edificio donde se fabricaba estaba en el número 4711, y ésa fue la denominación que recibe el agua de colonia más famosa, que hoy sigue vendiéndose.

Ya en el siglo XIX, París toma el testigo con marcas como Guerlain, nace el gremio de perfumistas y hoy en día la profesión de 'nariz' (creadores de perfumes) es una de las más cotizadas.

'Agua de colonia 4711 de lavanda y tomillo', 20,50 €.

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Rizadores y planchas

Compañeros indispensables de viaje de la mujer actual, las tenacillas y las planchas de pelo son dos de los inventos que más nos han facilitado la vida.

El rizador nació en los años sesenta, por obra de Monsieur Lelièvre, un famoso peluquero parisino (cuyo salón estaba cerca de la Torre Eiffel), que hizo con sus propias manos el primer aparato eléctrico para hacer rizos. El éxito fue tal que su idea dio la vuelta al mundo y buscó un socio industrial, Monsieur Feldblum, para fabricarlo. Lo bautizaron como BaByliss. La marca aún perdura.

Años después surgieron las planchas alisadoras. Su nacimiento es incierto, pues hay referencias, a mediados del siglo XX, de placas de acero que se calentaban en estufas para alisar. Luego se empleó aluminio y acero.

Pero la tecnología actual, con placas de cerámica, se debe a la marca británica GHD, lanzada en 2001 en el Reino Unido.

Plancha y Cepillo GHD Jewel Collection, 199 €.

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