Cumplir años es, técnicamente, hacerse mayor, pero eso no debe ser un obstáculo para seguir sintiéndonos jóvenes y seguras. Mi abuela, siempre muy crítica con la vejez, decía que maquillarse en las jóvenes era para agradar y en las mujeres mayores para "no desagradar". Lógicamente, no comparto esa visión: una mujer mayor sin maquillar no desagrada a nadie. Debemos llevar el paso del tiempo con dignidad, pero es innegable que un rostro bien trabajado es la herramienta ideal para potenciar nuestra belleza natural. En mi consultorio de belleza ya os he hablado sobre cómo y cuándo aplicar el sérum y la rutina de 5 ejercicios para mejorar brazos, abdomen y piernas en tiempo récord. Hoy quiero hablaros sobre el maquillaje a partir de los 50 años.

Cómo maquillarse a partir de los 50: los consejos clave de Cuca Miquel

A cierta edad, el maquillaje es un acto arriesgado: si no se hace con técnica, puede acabar acentuando precisamente lo que queremos suavizar. Llevo años dedicada al cuidado de la piel y quiero compartir contigo mis tres claves esenciales para acertar a partir de los 50.

Preparar la piel, un paso innegociable

Antes de aplicar color, la piel debe estar limpia y profundamente hidratada con productos adecuados a nuestra madurez. El uso de un 'primer' que suavice texturas es fundamental para minimizar poros y líneas de expresión —el de Cuca Miquel es una apuesta segura—. En cuanto a la base, huye de las texturas pesadas. Opta por una BB Cream con activos iluminadores y antiedad. Buscamos una cobertura ligera que nos haga ver frescas, no enmascaradas.

    Cuca Miquel Primer Unificador

    Primer Unificador
    Crédito: Cuca Miquel

    La mirada, un trazo ascendente

    Los ojos son el espejo de nuestra seguridad, pero requieren delicadeza. Para las sombras, apuesta siempre por tonos neutros y cálidos (marrones, topos o cobres) y huye de los acabados metálicos, ya que tienden a marcar los pliegues del párpado. El truco maestro es un delineado fino en la base de las pestañas con un trazo ligeramente ascendente para crear un efecto lifting inmediato. No olvides definir tus cejas con un lápiz de tu color y aplicar un rímel suave, sin grumos, para enmarcar la mirada con limpieza.

    Equilibrio del color y el corrector

    El corrector es nuestro gran aliado para las ojeras, pero puede ser traicionero. El secreto es elegir uno cremoso y mezclarlo con una gota de contorno de ojos; aplícalo a toquecitos, sin arrastrar, para que se funda sin cuartearse. Para finalizar, dale vida al rostro con un rubor en crema en tonos melocotón o rosa suave. Aplícalo en el centro del pómulo y difumínalo hacia la sien, este gesto eleva las facciones.

    Al final, maquillarse no es una obligación, es una decisión personal. Tanto si decides hacerlo como si no, recuerda que el mejor truco de belleza, el que de verdad ilumina el rostro, sigue siendo tu sonrisa.