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No hace falta tener más de 65 años para darse cuenta de que los pies, cuando se sienten cómodos, cambian el ritmo de todo el cuerpo. Quizá lo notas cuando llevas horas de pie cocinando, cuando sales a pasear al perro o cuando pasas la tarde fuera de casa. La diferencia entre un buen zapato y uno malo no es estética: es salud, equilibrio, descanso y energía para seguir el día sin sentir que arrastras los pies. Lo curioso es que no solemos pensar en ello hasta que probamos un calzado diseñado de verdad para cuidar la pisada.
Estas zapatillas de Git-up están sorprendiendo hasta a los podólogos, que las recomiendan por su capacidad de adaptarse al arco del pie y repartir la presión de manera uniforme. Lo que más llama la atención es su plantilla de aire, que funciona como un pequeño colchón en cada paso y reduce el impacto en rodillas y espalda. Y, ojo, llevan una suela antideslizante de caucho y una malla transpirable que mantiene los pies frescos durante todo el día.
Algo que todas las mujeres mayores de 65 están amando es el cierre ajustable tipo velcro. Olvídate de cordones que sueltan o aprietan demasiado. Este sistema hace que ponerse y quitarse los zapatos sea cuestión de segundos y permite ajustarlos al ancho exacto de cada pie, algo fundamental a partir de cierta edad cuando aparecen juanetes o hinchazón.
Aunque se han diseñado pensando en mujeres mayores, su estilo ligero y versátil hace que cualquiera pueda aprovecharlos. Funcionan igual de bien para estar en casa que para dar largos paseos o como calzado de oficina. Y no, no parecen "zapatos ortopédicos". Su diseño deportivo con acabado en malla combina sin problema con cada prenda de tu armario, el de tu madre o el de tu abuela.
Por lo que cuestan unas zapatillas corrientes, aquí tienes un par que alivia las piernas, protege las articulaciones y mejora tu postura sin que apenas lo notes. Si alguna vez has pensado que tus pies no aguantaban más, quizá el problema no eras tú: eran los zapatos equivocados.











